Portada » Lengua y literatura » Vanguardias Europeas, Españolas e Hispanoamericanas: Contexto, Características y Autores
La agitación política y social vivida en Europa a comienzos del siglo XX tuvo su reflejo artístico en un movimiento que reaccionaba contra el orden establecido: la vanguardia.
Las vanguardias se caracterizan por el afán de experimentación y su hostilidad hacia la tradición y la literatura decimonónica. A menudo, los artistas vanguardistas son individuos pasionales y polémicos, incomprendidos por el mundo que les rodea. Los distintos «ismos» se dan a conocer en revistas literarias a través de manifiestos, documentos fundacionales donde se levantan contra el arte oficial, el arte burgués, y definen su arte nuevo. Los vanguardistas defienden que la revolución estética forma parte de un cambio mayor que debe darse tras la inestabilidad provocada y causante de la Primera Guerra Mundial.
El expresionismo es el único movimiento que no niega radicalmente la tradición anterior, sino que acentúa los rasgos del naturalismo y del impresionismo. Antes de nacer el movimiento, España ya contaba con una tradición expresionista, como en Quevedo, Goya o Valle-Inclán.
Se caracteriza por una estética deformante que presenta una visión atormentada y pesimista del mundo. Muestra las emociones más íntimas del ser humano. Los temas son la angustia, el miedo, la opresión, el mundo moderno masificado e inhumano. Se caracteriza por el uso de imágenes intensas y lo irracional. Sus representantes más destacados son el narrador checo Franz Kafka o el dramaturgo alemán Bertolt Brecht.
El futurismo, caracterizado por la modernidad y la velocidad, fue fundado por Marinetti. Rechaza completamente el pasado y defiende que el arte debe ser el futuro, como bien expone Filippo Tommaso Marinetti en su Manifiesto futurista. Abundan objetos tecnológicos como máquinas o automóviles, que sustituyen a los elementos tradicionales. Aboga por la destrucción de la sintaxis. Destaca el ruso Maiakovski.
El cubismo fue iniciado por Picasso. Son fundamentales la simultaneidad de ideas y el collage. Muy influido por el surrealismo, se concentra en el individuo y su psique, y emplea una sintaxis fragmentada. Los “caligramas” de Apollinaire son la aportación literaria más famosa.
El dadaísmo fue creado por el rumano Tristan Tzara.
Rechaza los valores estéticos aceptados y el estado de cosas que había conducido al desastre de la Guerra Mundial. Pretenden aniquilar la cultura, la expresión y el arte, rastreando en lo más primitivo del ser humano. Reivindican el nihilismo.
El surrealismo es el movimiento de vanguardia europeo más influyente. Es el único ismo, junto con el expresionismo, que humaniza la literatura. Fundado por André Breton, es el movimiento más longevo y productivo.
Pretenden descubrir la auténtica realidad, la “superrealidad” que está reprimida.
Reciben influencias de las ideas de Freud y Marx.
Intentan expresarse sin intervención de la razón, mediante la escritura automática, la escritura onírica, la asociación libre de palabras; este lenguaje pretende despertar en nosotros sentimientos y reacciones inconscientes.
Autores destacados de la Generación del 27 escribirán obras surrealistas, como Sobre los ángeles, de Alberti; Poeta en Nueva York, de Lorca, y Pablo Neruda (hispanoamericana).
En España también se desarrollaron movimientos de vanguardia.
El creacionismo pretende crear un mundo con las palabras del poeta, lo que supone prescindir de la anécdota y de la descripción. Buscan una imagen múltiple que señale a tantas realidades distintas que no remita a ninguna, creando un nuevo significado autónomo. El creacionismo, iniciado por el chileno Vicente Huidobro, pretende la autonomía total del poema respecto a la naturaleza. Destaca su obra Altazor. La aportación fundamental en España fue la de Juan Larrea.
El ultraísmo, impulsado por Rafael Cansinos Assens, pretende unificar todas las vanguardias deshumanizadas. Guillermo de la Torre, en Hélices, forja una poética nueva buscando interpretaciones originales y objetos cotidianos, renunciando al sentimiento.
Borges, que se estableció en Madrid, se sintió interesado por este movimiento y lo exportó a América. Para él, caracterizan el ultraísmo la eliminación de todo adjetivo o nexo superfluo, el rechazo a la ornamentación, la eliminación de la rima, así como cualquier elemento propio de la poesía convencional, introduciendo metáforas chocantes y nuevas disposiciones tipográficas. Todos estos elementos aluden a lo formal. En cuanto al contenido, se van a interesar por los objetos propios de la modernidad del momento: el automóvil, la bombilla, el cinematógrafo…
Ramón Gómez de la Serna fue el introductor de las vanguardias y la modernidad en España; fueron famosas las tertulias en el café Pombo que él dirigía. Fue un autor prolífico que cultivó varios géneros, pero, sin duda, pasó a la posteridad por la creación de las greguerías, textos breves que mezclan metáforas, lirismo y humor.
Ya hemos visto en el apartado anterior la importancia de Huidobro y Borges, pero será el peruano César Vallejo quien, tras su etapa modernista, se convertirá en referencia mundial de las vanguardias con Trilce, que experimenta con la sintaxis, inventa palabras y adopta técnicas del dadaísmo y del surrealismo. Esta experimentación le llevará, como a otros autores, a la producción de poesías caracterizadas por su hermetismo. Pablo Neruda se mostró muy crítico con aquellas vanguardias que con la experimentación habían producido obras incomprensibles, pero mostró afinidad por el surrealismo, cuya influencia se muestra en Residencia en la tierra.
En México, el estridentismo unió características del futurismo y del dadaísmo. En Argentina, el martinfierrismo supone la cristalización del ultraísmo con la incorporación del futurismo y el surrealismo.
A finales del siglo XIX se producen cambios sociales y culturales significativos, como el auge de la burguesía y una visión caótica e inhumana del mundo, que producen la “crisis de fin de siglo”. Con esto surgen dos corrientes literarias, el Modernismo y la Generación del 98, que reaccionan de manera distinta: los modernistas, mediante la evasión de la realidad, mientras que los noventayochistas, influenciados por la filosofía krausista, adoptan una postura de regeneración. Aunque diferenciarlas siempre se ha cuestionado desde sus inicios, como vemos en la obra La guerra literaria, de Manuel Machado, ambos tienen actitudes antiburguesas.
Se basa en la evasión de la realidad, como en el Romanticismo. Es la revolución artística y literaria que busca romper con la estética vigente. Surge en Hispanoamérica con Rubén Darío y su obra Azul. Se ve influido por tres movimientos literarios franceses: el parnasianismo (el arte por el arte), el simbolismo (uso de símbolos para describir una realidad oculta) y el decadentismo (gusto por lo decadente como algo bello). Ante la mentalidad burguesa, se alejan del realismo, rompiendo con el convencionalismo, por lo que surge la bohemia y el concepto de «malditismo». El modernismo implica un intento de evasión del espacio y tiempo de los autores. Se impulsa el cosmopolitismo y las obras se llenan de un fuerte sentido del ritmo y musicalidad, además de tener mucha importancia lo sensorial. Tienen un contenido variado (cisne, color azul). Las formas métricas se enriquecen y se usan los versos alejandrinos, eneasílabos… La figura fundamental del Modernismo es el poeta Rubén Darío, donde destacan Azul y Prosas profanas, que mostraban los rasgos principales del movimiento, junto a Cantos de vida y esperanza.
En España, el Modernismo se desarrolla en poesía y los autores que más destacan son:
A finales del siglo XIX y principios del XX, el Modernismo influye en España, surgiendo la Generación del 98, una particularización del Modernismo en España. Los géneros preferidos son la novela, en la que irrumpe el subjetivismo, y el ensayo. Se conocía como “Grupo de los Tres” a Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y Azorín. Después, Azorín incluyó a Unamuno, Antonio Machado y Valle-Inclán.
Los autores del 98 dan respuesta a su decadencia mediante la reflexión filosófica y existencial por tres vías:
Uno de sus temas más usados es el problema de España, ya que están interesados en él. El paisaje, la historia, las costumbres… todo es analizado con el fin de regenerar el país.
A principios del siglo XX, la escena española no tenía mucho que ofrecer a la cultura europea. Carlos Arniches y Jacinto Benavente son los autores más representativos del teatro comercial. La tendencia más importante es la comercial, puesto que era la más demandada por el público. En la comedia burguesa destacó la obra de Jacinto Benavente, que trata de temas cotidianos de la burguesía; teatro realista y comedido (Los intereses creados). Carlos Arniches cultivará los sainetes, obras breves de carácter costumbrista que recuperan la tradición del Siglo de Oro. Destacó la tragedia grotesca que plantea con humor aspectos de la sociedad española, como La señorita de Trevélez. Jacinto Benavente tiene un teatro caracterizado por la ausencia de conflictos graves y por ejercer una crítica muy suave. Su obra más famosa es Los intereses creados.
El teatro innovador no fue bien acogido por el público. Hay intentos de miembros de la Generación del 98 por llevar a escena algo distinto, pero fracasaron. Los autores renovadores del teatro fueron Valle-Inclán y Lorca. Valle-Inclán expresa su repulsa ante la sociedad contemporánea de dos maneras: mediante la evasión artificiosa o con el sarcasmo más mordaz. Después de la etapa intermedia del ciclo mítico, formada por las Comedias bárbaras y Divinas palabras, crea el esperpento, una visión grotesca, deformada de la realidad que la usa como reflejo de la época en la que vivía. Destaca Luces de Bohemia.
Lorca participa en la política de difusión literaria y en las misiones pedagógicas, fundando la compañía teatral “La Barraca”. Cuidaba todos los aspectos (texto, música…), escribía en un lenguaje muy cuidado, con recursos propios de la poesía y estilo experimental. Crea varias piezas en las que mezcla lo popular con la tragedia clásica. Sus obras se pueden dividir en farsas, que presentan un conflicto realidad-imaginación, como La zapatera prodigiosa; comedias; dramas, como El público; y las tragedias rurales, como Yerma o La casa de Bernarda Alba, en las que el ambiente opresivo, la maledicencia y el sentimiento de frustración de los personajes juegan papeles fundamentales.
Aparece en 1914 con la Liga de Educación y autores como Ortega y Gasset y Américo Castro, que organizaron un discurso en el Teatro de la Comedia. Los miembros de la Generación del 14 son intelectuales con experiencia en el extranjero.
Se caracteriza por:
Estos autores se involucran en la vida política, puesto que son partidarios del bando aliado en la Primera Guerra Mundial, y muestran apoyo a la reforma social y política. Confían en el europeísmo para conseguir la renovación de España. Utilizan el ensayo y están influidos por el krausismo. Los autores que más destacan son:
No podemos olvidar que el género novelístico también fue cultivado por autores del Modernismo:
El mayor poeta fue Juan Ramón Jiménez. Entiende su obra total como una poesía a la que pertenecen nuevos textos y anteriores, para la búsqueda de la poesía libre de ornamentos. Destaca su Segunda antología poética. Dentro del estudio de su obra se distinguen: