Portada » Psicología y Sociología » Tipos de Familias: Estructura, Funciones y Crisis
Familias agregadas: Se denomina así a aquellas parejas que conviven juntas pero sin haber formalizado o legalizado el matrimonio. Parejas de hecho.
Familias monoparentales: En ella se da la convivencia de un solo miembro de la pareja con hijos no emancipados. Las causas pueden ser:
Familias educadoras: Se trata de una persona o de una familia que realiza una acogida familiar como medida de protección de un menor declarado en desamparo.
Familias separadas o divorciadas: Aunque siguen siendo familias monoparentales, cabe la posibilidad de que el hijo asuma un rol parental (en el progenitor ausente) y los hijos se sientan escindidos emocionalmente respecto a los padres.
Familias reconstituidas: Se producen por una nueva relación emprendida con otra persona, por uno de los dos o ambos cónyuges, después de una separación o divorcio.
Familias homosexuales
Familias de cónyuges solos: Se produce en el momento en que se emancipan los hijos o bien porque el matrimonio no haya tenido descendencia.
Familias mono filiales: Se dan cuando los hijos adultos conviven con sus padres.
Familias de un solo miembro: Están compuestas por personas solas que se han emancipado, individuos divorciados, etc.
Miembros que conviven: Formadas básicamente por estudiantes o relaciones de amistad.
La familia tiene como fin primordial la socialización de sus miembros, la autonomía y la identidad. A nivel general, se puede decir que en la familia se satisfacen las siguientes necesidades:
Según E. Erikson, el devenir de la familia está basado en los siguientes supuestos:
El estudio más clásico del ciclo de vida familiar corresponde a E. Duvall, quien establece tres criterios básicos para la diferenciación de etapas:
Etapa uno. Constitución (etapa prefilial).
Etapa dos. Expansión (etapa filial).
Etapa tres. Reducción.
Este equilibrio/desequilibrio familiar y para cada uno de los componentes de la familia viene definido por cinco indicadores básicos:
Crisis previsibles: Se pueden diferenciar las crisis de desarrollo y las crisis de transición. También se puede hablar de crisis del desvalimiento y de crisis estructural.
Crisis de desarrollo, de evolución o del ciclo vital: Suelen ser las más frecuentes y las más fáciles de predecir. Se trata de crisis reales manifiestas producidas como consecuencia del propio ciclo vital dentro del sistema familiar. Estos cambios pueden ser graduales o repentinos. La situación se puede convertir en problemática cuando la familia intenta impedir la crisis en lugar de adaptarse o redefinirla. Son ejemplos la pubertad, la vejez, el matrimonio de un hijo, etc.
Crisis de transición: Las crisis de transición son las que van unidas directamente al rol social y a la implicación en una nueva situación, como puede ser un nacimiento, el paso del colegio al instituto, la jubilación, el cambio de trabajo, etcétera.
Crisis de desvalimiento: Aparece cuando existe una dependencia o disfunción psíquica o física de uno o varios miembros de la familia, ya sea a causa de enfermedades terminales, enfermedades mentales y físicas, enfermedades degenerativas, cuidados de niños o ancianos, etc.
Crisis estructurales: Nacen de las propias relaciones e interacciones entre los miembros familiares y suelen derivar en violencia familiar, alcoholismo y bloqueo comunicativo. Suelen ser reiterativas y surgen de las tensiones internas.
Crisis imprevisibles o de situación: Son aquellas que son impredecibles, ya que ni siquiera se desarrollan en la dinámica familiar: no han sido planeadas y pueden surgir en cualquier momento. Los problemas aparecen cuando se buscan culpables o se piensa que se podría haber hecho algo para evitarlo; estas posturas, sin embargo, sólo impiden la adaptación a la nueva situación.
La resolución de la crisis: La principal característica de toda crisis es que es un proceso temporal limitado en el tiempo y que siempre es seguido del equilibrio a continuación.
El duelo es un proceso que se desarrolla durante un periodo de tiempo determinado y en él se pueden detectar una serie de características:
Familias aisladas: Son familias que no reciben ayuda de ningún tipo de apoyo por parte de su familia extensa y, en consecuencia, se caracterizan por la soledad, sea cual fuere su clase social.
Familias excluidas: Se hallan fuera del contexto parental, social e institucional.
Familias suborganizadas: Muestran carencias estructurales tanto en el desarrollo de los roles como en los niveles parentales.
Familias asociales: Se caracterizan por la desviación social.
Familias desorganizadas: Caracterizadas por la falta de comunicación entre los componentes de la familia, que produce una disfuncionalidad sobre todo en las relaciones interpersonales. Suelen ser familias de un nivel socioeconómico bajo.
En los menores se produce alguna serie de factores de riesgo que afectan al desarrollo psicosocial como los siguientes:
Pueden distinguirse cuatro configuraciones básicas:
Padre periférico: Tiene un papel secundario, tanto efectivo como económico, en el rol familiar. Suele estar desempleado o forma parte del subempleo o de la economía sumergida, ya que en general parte de un nivel de competencias y de instrucción escaso.
Acostumbra a mantener largas ausencias de su hogar, en muchas ocasiones a causa del trabajo, o porque haya sido institucionalizado, lo cual conlleva una precaria relación paterno filial. Consecuentemente, en su juventud se ha tenido que enfrentar a la justicia por acciones delictivas de mayor o menor relevancia.
Pareja inestable: Está formada por cónyuges o parejas de hecho en edades tempranas, la juventud de los cuales no les ha permitido tener un mínimo de recursos económicos que les permita comenzar y sostener una familia, y mucho menos para conseguir y mantener una vivienda digna. Su relación se caracteriza por la conflictividad y la confusión, asociadas a un historial de desadaptación escolar y a otras conductas problemáticas.
Los hijos nacidos de estas parejas padecen las consecuencias derivadas de la inmadurez paterna y a menudo acaban a cargo de los servicios sociales o en centros de recogida. En estos casos surge la denominada abuela ausente que consiste en que la abuela acaba haciendo el rol de la madre tanto para su hija como para su nieto.
Mujer sola: Se caracteriza por ser un núcleo familiar en que la mujer decide llevar sola la carga de sacar adelante a sus hijos, fruto de relaciones que no han llegado a consolidarse. En general, su nivel socioeconómico y cultural es bajo, sus actividades giran en torno a actividades marginales y tienen una amplia experiencia de institucionalización.
Familia petrificada: Son familias en las que ha sucedido un hecho imprevisto y traumático que ha provocado cambios en el funcionamiento familiar, interfiriendo en los roles de los diferentes miembros e incapacitándolos de forma funcional, de tal manera que les impide afrontar y elaborar la situación traumática por la que están pasando.