Portada » Historia » Tecnócratas del Franquismo y Planes de Desarrollo: El Milagro Económico Español
En 1957, el franquismo entregó las principales carteras ministeriales a tecnócratas miembros del Opus Dei. Estos tecnócratas iniciaron un ambicioso plan de reformas que comenzó con el llamado Plan de Estabilización de 1959. Sus objetivos esenciales eran conseguir la estabilidad de los precios y liberalizar la economía nacional, abriendo el país al exterior. Para ello, establecieron una serie de medidas de reajuste que consistieron, entre otras cosas, en la devaluación de la peseta, la supresión de los controles estatales de la economía y el final de la anterior autarquía.
Los tecnócratas pusieron en marcha los Planes de Desarrollo cuatrienales, que pretendían conseguir un desarrollo acelerado. Para ello, se fomentó el turismo en las zonas de costa y se crearon los llamados «polos de desarrollo». Hasta 1972, se establecieron doce polos: La Coruña, Oviedo, Logroño, Zaragoza, Valladolid, Huelva, Córdoba, Sevilla y Granada.
Estas reformas tuvieron como consecuencia inmediata un crecimiento económico espectacular durante los años 60, al que se dio en llamar el «Milagro Económico Español». La renta per cápita se duplicó. Por último, estos cambios económicos son los responsables del nacimiento de una amplísima clase media urbana consumidora, con una mentalidad opuesta al conservadurismo de los años 40, que sería la protagonista de los cambios políticos surgidos tras la muerte del dictador.
La Repoblación fue el proceso de ocupación y explotación del territorio, paralelo al de la Reconquista. Se hizo siguiendo el curso de los ríos más importantes y adoptó diferentes formas:
La Corona de Castilla se forma tras la unión definitiva de los reinos de Castilla y de León, en el año 1230, bajo el rey Fernando III el Santo. En el año 1212, la alianza entre los reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, alcanzó una gran victoria sobre los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa. Este hecho hizo posible que en los años siguientes los castellanos conquistaran el valle del Guadalquivir. Así, Fernando III ocupó Córdoba, Jaén y Sevilla, y su hijo, Alfonso X, Niebla y Cádiz.
La Corona de Castilla tenía instituciones de gobierno similares a las de los otros reinos cristianos de la península. Las principales eran:
El Califato de Córdoba representa la época de máximo esplendor de al-Ándalus. Su origen se encuentra en los conflictos que tuvieron que afrontar los distintos emires Omeyas. En el año 929, la situación de inestabilidad condujo a la proclamación del califato por parte de Abderramán III, que se convirtió en jefe político y religioso de toda la comunidad musulmana, restaurando la unidad del Estado Islámico.
El califato supuso la hegemonía de al-Ándalus sobre toda la península y los reinos cristianos del norte, que se convirtieron en vasallos tributarios a cambio de protección. Abderramán III promovió un renacimiento artístico e intelectual, convirtiendo a Córdoba y a Medina Azahara en el centro religioso y cultural del mundo islámico occidental.
Tras la muerte de al-Hakám II, comenzó a debilitarse el poder de los califas. El gobierno efectivo pasó a manos de los validos o hayib, como Almanzor, que gobernó junto con sus hijos desde el 976 al 1009. Durante ese periodo, la administración se convirtió en una dictadura militar, se impuso la ortodoxia religiosa y se produjo una expansión territorial por el actual Marruecos.
A la muerte de Almanzor, se produjeron luchas intestinas por el poder y en el año 1009 estalló una revolución en Córdoba que llevó a una guerra civil. En 1031, una asamblea de notables decretó el final del califato, iniciándose la etapa de los reinos Taifas.