Portada » Historia » Sistema Canovista y Crisis Colonial: Funcionamiento, Excluidos y Consecuencias
El sistema canovista, en la práctica, se basaba en un modelo bipartidista similar al británico, con una alternancia pactada entre los dos partidos principales, que compartían una ideología esencialmente similar. Las elecciones no determinaban las mayorías; se convocaban después de acordar un cambio de gobierno y se manipulaban para asegurar la victoria del partido que tomaría el poder. Esta manipulación, conocida como caciquismo, era clave en el fraude electoral.
La estructura del fraude era jerárquica. En Madrid, la oligarquía dirigente (altos cargos e influyentes de ambos partidos) instruía a los gobernadores civiles de cada provincia. Estos elaboraban la lista de candidatos ganadores (los «encasillados») y ordenaban a los caciques locales manipular los resultados. Los caciques, con poder e influencia en sus comarcas, aseguraban el control del voto gracias a su riqueza, prestigio o contactos.
Los métodos de manipulación incluían violencia, amenazas, compra de votos con favores (rebajas de impuestos, sorteos de quintos, cancelación de deudas, agilización de trámites) y fraudes como el «pucherazo».
El Partido Conservador dominó entre 1875 y 1881, consolidando el sistema. A partir de 1881, con el primer gobierno liberal, comenzó el turno de partidos entre Cánovas y Sagasta. El Partido Liberal implementó su programa hasta 1890, destacando la Ley de Asociaciones y el restablecimiento del sufragio universal.
Los grandes movimientos sociales, junto con los regionalismos y nacionalismos, quedaron fuera del sistema político de la Restauración, lo que eventualmente contribuyó a su declive debido a la incapacidad del sistema para integrarlos.
El reinado de Alfonso XII fue fundamental para la construcción y consolidación del sistema canovista. El Partido Conservador gobernó la mayor parte del tiempo, excepto entre 1881 y 1884, cuando el Partido Liberal inició el turno pacífico. Se consolidó el poder civil, garantizando la alternancia pacífica y poniendo fin al intervencionismo militar y los pronunciamientos.
La muerte de Alfonso XII en 1885 marcó el inicio de la Regencia de María Cristina de Habsburgo, hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII. Cánovas y Sagasta reafirmaron el turno de partidos en el Pacto del Pardo (1885).
Durante el «gobierno largo» de Sagasta (1885-1890), se aprobaron reformas políticas clave:
En 1897, el asesinato de Cánovas del Castillo en un atentado anarquista impactó al régimen. Sin embargo, la verdadera crisis llegó en 1898 con la pérdida de las últimas colonias.
La Guerra hispano-estadounidense, conocida como la Guerra de los Cien Días, culminó con el Tratado de París. España perdió Cuba y cedió a Estados Unidos Puerto Rico, Guam y Filipinas, marcando el fin del imperio colonial español.
El desastre colonial de 1898 tuvo varias consecuencias:
El reinado de Alfonso XIII comenzó el 17 de mayo de 1902, coincidiendo con una nueva generación de políticos y la consolidación del regeneracionismo, que reactivó las aspiraciones de modernización de la sociedad española.