Portada » Historia » Sátira Política y Sociedad en la España del Siglo XIX: Caricaturas de la Época
Fuente histórica primaria de carácter iconográfico y de contenido político. Es una caricatura, con intención satírica, publicada en la revista pro-republicana La Flaca en 1873, denominada «Las Ligas de mi Morena». La importancia de esta fuente radica en que nos permite conocer y reflexionar sobre una realidad histórica a menudo olvidada en la Historia de España: la relación con el tema de la esclavitud.
La idea principal que podemos observar en la imagen es la división ideológica existente en la sociedad española de la época respecto a la abolición de la esclavitud. La imagen central representa la idea de libertad, enarbolando la bandera republicana. A ambos lados de esta mujer, hay dos grupos:
Un personaje (Manuel Ruiz Zorrilla) aparece con un libro en el que puede leerse: “En nombre de Dios, de la moral y de la justicia queda abolida la esclavitud”. Esta abolición afectaba a Cuba, de ahí la alusión a este territorio bajo la forma de su bandera.
España participó en el comercio triangular desde la Edad Moderna, transportando esclavos desde África a América a cambio de productos coloniales como azúcar, café y tabaco. Este sistema también fue utilizado por otras potencias europeas como Francia, Inglaterra y Portugal.
En el siglo XIX, algunos países comenzaron a considerar la esclavitud inaceptable, aboliéndola progresivamente. En Estados Unidos, la Guerra de Secesión (1861-1865) resultó en su eliminación. En España, el debate sobre la esclavitud se intensificó durante el Sexenio Revolucionario, especialmente en las colonias del Caribe.
En Cuba, el Grito de Yara (1868), liderado por Manuel de Céspedes, promovió la independencia y la igualdad racial, lo que desató la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Para 1870, la esclavitud solo persistía en las colonias españolas, con 300.000 esclavos en Cuba y 100.000 en Puerto Rico. Aunque en 1870 se aprobó la «libertad de vientres», que liberaba a los hijos de esclavos, la abolición total seguía sin concretarse.
Durante la Primera República, se logró abolir la esclavitud en Puerto Rico (1873), pero en Cuba se mantuvo debido a la presión de los industriales azucareros. Con la Restauración borbónica, Antonio Cánovas del Castillo protegió los intereses de los esclavistas, aunque la Paz de Zanjón (1878) comprometió su abolición. Finalmente, en 1880 se aprobó la abolición en Cuba, aunque se estableció un sistema de «patronato» que mantuvo a los antiguos esclavos bajo control hasta 1886.
La abolición tardía generó malestar entre la población negra liberada y, sumado a la influencia económica de EE.UU. y la política ineficaz de la Restauración, contribuyó al estallido de una nueva guerra en Cuba a finales del siglo XIX, que culminó con la independencia de la isla.
Fuente histórica primaria de contenido político. Su carácter es iconográfico; estamos ante una obra plástica, concretamente una caricatura con intención satírica publicada en la revista El Buñuelo, el 20 de septiembre de 1880. Este documento nos permite acercarnos a la realidad política del siglo XIX español, al reflejar cómo el poder político quedaba en manos del poder y no del electorado.
La caricatura presenta una crítica al sistema de la Restauración ideado por Antonio Cánovas del Castillo. Aunque al pie de imagen dice “El turno pacífico de los partidos”, este todavía no se ha producido. De manera mecánica y rutinaria, un burro hace rodar una noria que saca agua. En los cubos de la noria, solo aparece la cabeza de Cánovas una y otra vez. Es una sátira a la inmovilidad de este en el poder, pues lleva en el gobierno desde finales de 1874.
El Partido Liberal de Sagasta se funda unos meses antes de la publicación de esta caricatura y se supone que, copiando el modelo inglés, se turnará en el poder con el Partido Conservador. Esto se producirá unos meses más tarde, cuando Sagasta encabece su primer gobierno en 1881.
La Restauración en España (1874-1931) marcó el retorno de los Borbones al trono con Alfonso XII, tras la inestabilidad del Sexenio Democrático. Este proceso fue impulsado por Antonio Cánovas del Castillo, quien creó el “partido alfonsino” y diseñó un sistema político basado en la estabilidad mediante el turno pacífico en el poder de dos grandes partidos: el Conservador, liderado por él mismo, y el Liberal, encabezado por Sagasta.
El proceso comenzó con la abdicación de Isabel II en su hijo en 1870 y culminó con el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto el 29 de diciembre de 1874, que restauró la monarquía. En 1876, se promulgó una nueva Constitución que establecía la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, la primacía de la monarquía en el Estado y un sistema electoral inicialmente censitario, que se amplió al sufragio universal masculino en 1890.
El sistema político se basaba en la alternancia en el poder de conservadores y liberales, garantizada mediante fraude electoral. Este se realizaba a través del encasillado, donde se asignaban previamente los escaños a cada partido, y del pucherazo, con la manipulación directa de votos. Este sistema excluía a republicanos, carlistas, socialistas, anarquistas y nacionalistas, que no podían acceder al poder.
En 1885, la muerte de Alfonso XII puso en riesgo la estabilidad del sistema. Para evitar el regreso de Isabel II, conservadores y liberales firmaron el Pacto de El Pardo, asegurando la regencia de María Cristina, quien gobernó hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII.
A pesar de ser un sistema corrupto y oligárquico, tal como lo definió Joaquín Costa, la Restauración proporcionó a España un largo periodo de estabilidad política, evitando golpes militares y revueltas. Sin embargo, el fraude electoral y la falta de verdadera democracia provocaron un creciente descontento, que llevaría a su crisis en las primeras décadas del siglo XX.