Portada » Español » Roles de Goffman y la Comunicación Social: Interacción y Rituales
Definición dinámica de la comunicación social (Baylon/Mignot: 289): La comunicación social es el resultado de una evolución natural de la comunicación individual (que tiene también una intención individual). Esta evolución se desarrolla en tres estadios sucesivos, según J. Durand (Les Formes de la communication, París, Dunod, 1981):
Erving Goffman, sociólogo canadiense, en su obra La Representación de la Persona en la Vida Cotidiana (1959), desarrolla la idea de que el mundo es un teatro. Presenta los encuentros y las relaciones entre individuos como rituales donde los mecanismos de identificación, fidelidad o reconocimiento obedecen a una gramática implícita.
Goffman da gran importancia al concepto de interacción, afirmando que cada individuo posee una cierta imagen de sí mismo que se esfuerza por hacer aceptar durante todo encuentro. La vida social se asemeja a un repertorio de situaciones tipo, y los interlocutores buscan, ante todo, “representar” un papel. No se trata de plegarse pasivamente a una norma, pues cada uno trata de imponerse bajo el aspecto más ventajoso. Las conversaciones más banales constituyen, de hecho, pequeñas luchas simbólicas.
Ejemplo: Imagen de mí mismo, imagen de lo que somos y queremos ser, que nos esforzamos por conocer y proyectar. Empezamos a construir nuestros rituales y la gente empieza a estar menos tensa porque empieza a interpretar esos rituales y sabe de qué va.
Al principio estamos tensos, no sabemos con quién nos encontramos. Pero Goffman dice que es incontrolable e inconsciente: la imagen que se transmite es inconsciente, los rituales lo son y, por tanto, muchas veces la imagen de uno mismo no se corresponde con la interpretada por otro. Por tanto, todo interlocutor intentará crear una imagen de sí mismo.
Para terminar, diremos que sea cual sea el modo de comunicación empleado, cada individuo buscará siempre, más o menos, asegurarse un control de las impresiones que produce, con tal de preservar su face (imagen personal) y las de sus compañeros. La vida social se basa en esos rituales (normas de educación) porque la vida se basa en interacciones comunicativas constantes. Nos movemos unos con otros la mayor parte de nuestro tiempo con personajes y no con personas (por ejemplo, al profesor lo tenemos como un filósofo, científico…). Nuestra personalidad real y completa la conoce muy poca gente; por tanto, los demás conocen partes de nosotros, personajes de nosotros. Las identidades son algo móvil, porque ser estudiante es pasajero, ser andaluz no es definitorio…