Portada » Lengua y literatura » Renacimiento: Características, Humanismo y Literatura Española
El Renacimiento fue un período de transformación cultural y artística que marcó la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. Se caracteriza por los siguientes aspectos:
El Humanismo fue un movimiento cultural que confiaba en el ser humano, en el poder de la razón y en la experiencia para alcanzar la realización personal. Los estudios filológicos y humanísticos, basados en la recuperación de los valores de la cultura clásica grecolatina, reemplazaron a los estudios teológicos como la principal apuesta intelectual. Esto llevó al resurgimiento de tópicos literarios como:
La literatura renacentista española abordó principalmente los siguientes temas:
Garcilaso de la Vega representa el ideal del cortesano renacentista: culto, buen militar, y hábil tanto con las armas como con las letras. Su vida y su obra están íntimamente ligadas, reflejando la autenticidad, un principio ideológico clave del Renacimiento. En 1525, se casó con doña Elena de Zúñiga. Al año siguiente, conoció a Isabel Freyre, el amor de su vida y núcleo temático de su poesía. Sin embargo, Isabel se casó con don Antonio de Fonseca. Garcilaso viajó a Italia, donde entró en contacto con la poesía clásica y conoció a poetas importantes de la época. La muerte de Isabel Freyre, estando él en Italia, reavivó sus sentimientos, dando origen a la Égloga I.
Es la obra más perfecta de Garcilaso, escrita en 1536. En ella, regresa el recuerdo de Isabel. El poema se sitúa en una naturaleza idealizada pero localizable: las orillas del río Tajo a su paso por Toledo. Los versos evocan olores, colores y formas, creando un espacio ideal, el locus amoenus, donde se desarrolla la trama. El paisaje en sí mismo se convierte en materia de belleza poética.
Fray Luis de León descendía de una familia de judíos conversos. Fue fraile agustino y catedrático de la Universidad de Salamanca. Hombre de gran cultura, participó en las disputas universitarias de su tiempo. Fue denunciado ante la Inquisición por traducir al castellano y comentar en sus clases la Biblia en sus textos originales en hebreo, en lugar de utilizar el texto latino obligatorio tras el Concilio de Trento. Estuvo en la cárcel desde 1572 hasta 1577, donde compuso algunos de sus mejores poemas. Fray Luis recogió la herencia poética de Garcilaso, utilizando la lira y defendiendo un ideal de lengua basado en la selección cuidadosa de las palabras, la armonía y la belleza. Además de teólogo, fue un gran filólogo y humanista. Tradujo en verso castellano a Horacio y Virgilio, de quienes tomó el amor a la naturaleza como refugio de los males de la sociedad. De la oda horaciana, adoptó el tópico del Beatus Ille («Feliz aquel…»), que celebra la vida sencilla y retirada en el campo, lejos de las envidias y las intrigas del mundo. Así nace una de sus composiciones poéticas más hermosas: la Oda a la vida retirada. La mayoría de los poemas de Fray Luis son odas en las que reflexiona sobre la vanidad del mundo y la búsqueda de la paz, que considera posible solo en la soledad de la naturaleza y en la armonía de la música.
Toda la obra poética de San Juan de la Cruz es el resultado de sus experiencias místicas, en las que su alma (la esposa) busca y encuentra al esposo (Cristo) tras superar las distintas etapas del proceso purificador. A través de ejercicios ascéticos, el alma se despoja de todas sus necesidades y potencias (entendimiento, voluntad y memoria), para poder unirse a Dios en la mística. Los caminos o vías para lograr la unión mística son:
Sin embargo, Cristo aparece como un amante esquivo que, después de haber concedido al alma algunos de sus favores, se marcha, dejándola sumida en la angustia y la soledad.
San Juan describe este proceso en una de sus mejores obras, el Cántico Espiritual. La esposa es una pastora que busca desesperadamente al esposo a través de montes y valles, en una naturaleza idealizada. San Juan, influenciado por Garcilaso, expresa sus sentimientos en un tono confidencial y con naturalidad. El esposo, conmovido por las palabras de la esposa, se entrega a ella.
Es otro de sus poemas mayores. El alma sigue las tres vías: la purgativa (representada por la noche), la iluminativa (la luz que guía al alma) y la unitiva (el goce de la unión amorosa).