Portada » Historia » Relaciones Económicas Internacionales: De Bretton Woods a la Unión Europea
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) generó enormes costes humanos y materiales, exacerbando problemas preexistentes como la inflación, las deudas y los desequilibrios comerciales. Esta guerra dejó una huella más profunda que la Primera Guerra Mundial por tres razones principales: mayor duración, mayor extensión geográfica y avances tecnológicos en armamento más costosos.
El objetivo principal de la Conferencia de Bretton Woods era avanzar hacia un comercio más libre y desprotegido. Europa, el principal escenario de la guerra, quedó devastada, con una pérdida de entre el 50% y el 70% de sus infraestructuras. La guerra resultó ser mucho más larga y costosa de lo previsto, replicando los problemas de 1917. Tanto los Aliados (Inglaterra, Francia, EE. UU.) como Hitler creían en una victoria rápida. Los economistas alemanes, incluso, comenzaron a planificar un nuevo orden económico internacional.
La guerra tuvo un impacto devastador: más muertes, más destrucción y un mayor impacto financiero. Ingleses y americanos, conscientes de la importancia de la economía, colocaron a economistas al frente de sus delegaciones para planificar el futuro económico mundial post-conflicto. Keynes propuso la creación de una moneda universal, la «ICU» (International Clearing Union), un modelo económico con una moneda virtual.
El mundo se enfrentaba a tres problemas principales:
En Bretton Woods se tomaron decisiones cruciales, aunque la idea de Keynes no prosperó. Se definieron mecanismos para corregir desequilibrios y se delineó el futuro de la economía mundial. Se distinguen tres periodos clave: antes de la Primera Guerra Mundial (sistema de patrón oro fijo), la Primera Guerra Mundial y el periodo posterior.
Para abordar estos desafíos, se propusieron tres instituciones clave:
El dólar se convirtió en la moneda patrón, la única convertible en oro. Las reservas se respaldaban con dólares u oro.
En la Ronda Uruguay de 1986, el GATT fue reemplazado por la OMC (Organización Mundial del Comercio), con sede en Ginebra. La OMC tiene como objetivo controlar y liberalizar el comercio internacional.
Estados Unidos era el principal interesado en la recuperación de Europa, tanto por razones políticas como económicas.
El acuerdo inicial implicaba la eliminación de aranceles (primer paso: zona de libre comercio) y la adopción de un arancel exterior común frente a terceros (segundo paso, 1968: unión aduanera). En 1993, se establece el Mercado Común Europeo (MCE), garantizando las cuatro libertades de circulación: personas, servicios, mercancías (no monopolios, no aranceles) y capitales. El último paso es la unión económica y monetaria, donde los países miembros comparten una política económica única.
¿Cómo se nivela el déficit sin el sistema patrón oro? Fomentando las exportaciones. Con el déficit, la moneda se devalúa; con el superávit, se revaloriza.
La década de 1950 marcó el inicio de un fuerte crecimiento económico, superando los problemas de entreguerras y la crisis de 1929. Durante este periodo de crecimiento, las economías más pobres crecieron a tasas mayores que las economías ricas. Sin embargo, la crisis de los 70 afectó más severamente a los países pobres.
El periodo entre 1945 y 1970 se conoce como la «era keynesiana». Los principales objetivos económicos, influenciados por Keynes y Friedman, eran el crecimiento, el pleno empleo (entre 1950 y 1970), la estabilidad de precios (control de la inflación) y el equilibrio en la balanza de pagos (después de 1970).
Keynes defendía la participación activa del Estado en la economía. Sus objetivos eran el crecimiento y el pleno empleo, logrados a través de la intervención estatal en empresas públicas, el peso del presupuesto (estabilidad de precios) y la regulación del capital y el mercado laboral (equilibrio en la balanza de pagos).
Estados Unidos enfrentó problemas en su sistema presupuestario (dólar y patrón oro), lo que afectó a muchos países que tenían reservas en dólares. El exceso de dólares provocó una pérdida de valor, perjudicando a estos países.
En 1971, Estados Unidos rompió el acuerdo de Bretton Woods, declarando que el dólar dejaba de ser parte del patrón oro y devaluándolo un 10% sin consultar al FMI. El sistema acordado se ভেঙে (bhenge – rompió), y el valor de las monedas pasó a depender del mercado.
Los países árabes suspendieron el suministro de petróleo a quienes no los apoyaban, provocando una segunda colonización en busca de petróleo para abastecer maquinaria y otros recursos.
Aunque hoy se reconoce la escasez del petróleo, en esa época no se percibía así. El precio era muy bajo, no reflejaba su valor real. A partir de 1973, los países proveedores de petróleo regularon su precio según la demanda, incrementándolo en un 5%.
Esto provocó inflación y un aumento en el precio de la energía, desencadenando una crisis económica energética con dos problemas principales: inflación y desequilibrios en la balanza de pagos. Las políticas keynesianas fueron reemplazadas por las ideas de Friedman, que abogaban por una menor participación estatal, desregulación, reducción del gasto público y privatización de empresas públicas.
España era una excepción. Aunque no participó en la Segunda Guerra Mundial, sufrió la Guerra Civil y quedó aislada económica y políticamente, sin poder pertenecer a la ONU ni a otros organismos surgidos tras la guerra. El régimen franquista adoptó la autarquía, un sistema económico basado en la autosuficiencia.
El aislamiento comenzó a romperse con la firma de tratados con la Santa Sede y Estados Unidos, convirtiéndose la Iglesia y EE. UU. en sus principales aliados. En 1958, España enfrentaba una grave crisis económica, al borde de la quiebra. Franco permitió a los economistas diseñar un Plan Nacional de Estabilización, un plan de emergencia para sacar al país de la crisis, basado en la integración de la economía española con la europea.
Los problemas comenzaron a resolverse y España experimentó un crecimiento durante la década de 1960. Franco intentó que España ingresara en la zona de libre cambio, logrando firmar un tratado preferencial en 1970, debido a su cercanía con África. No hubo crisis inicialmente, ya que se priorizó el problema político (la muerte de Franco). El Estado subvencionó el aumento de la energía.
Los Pactos de la Moncloa de 1977 fueron cruciales para resolver los problemas del Estado, permitiendo a España superar la crisis que otros países ya habían enfrentado. España, una vez superada la transición, pagó la «tarifa». En 1979, se nombró un ministro de economía que convocó los Pactos de la Moncloa y puso en marcha una segunda estabilización nacional para corregir la situación de España.
En 1986, la economía española se alineó con el resto de la economía europea, con la entrada de España en la UE.