Portada » Lengua y literatura » Prosa y Ensayo de la Generación del 98: Características, Autores y Obras
La prosa de la Generación del 98 experimenta un cambio significativo debido a la crisis del realismo, fusionándose con nuevas tendencias. El ensayo cobra gran importancia, ya que los jóvenes escritores reflexionan sobre problemas sociales con un estilo claro y sencillo, similar al de la prosa narrativa. Los temas principales son la preocupación por España y las cuestiones existenciales.
En la narrativa, además de Azorín, Baroja y Unamuno, destaca Valle-Inclán. Aunque cada autor tiene características propias, se pueden establecer los siguientes rasgos generales:
Pío Baroja considera la novela un género flexible, que puede incluir reflexiones filosóficas, aventuras, críticas, humor y descripciones. No necesita una estructura rígida. Sus novelas giran en torno a un personaje principal inconformista o aventurero, con muchos personajes secundarios que enriquecen su personalidad y abordan temas como una visión desencantada de la sociedad.
Mezcla la desesperación del Romanticismo, el destino del Naturalismo y el estilo del Modernismo. Su estilo es simple, con frases cortas y muchos diálogos. Algunas de sus novelas más importantes son Camino de perfección, Zalacaín el aventurero, La busca, y El árbol de la ciencia, donde el protagonista es muy pesimista.
Miguel de Unamuno, destacado por su novela existencialista, abordó temas como el sentido de la vida, la inmortalidad, la identidad y el conflicto entre razón y fe. En Del sentimiento trágico de la vida, trata el dilema entre racionalidad y creencia. Creó el género «nivola», centrado en los conflictos internos, minimizando descripciones, simplificando la acción y dando importancia al diálogo, diluyendo la frontera entre realidad y ficción.
Obras importantes: Niebla (conflicto creador-personaje), La tía Tula (maternidad frustrada), San Manuel Bueno, mártir (trascendencia religiosa), Amor y pedagogía, y Abel Sánchez (envidia). Unamuno es muy influyente por la profundidad de su pensamiento.
José Martínez Ruiz, conocido como Azorín, escribe novelas centradas en la vida cotidiana y la descripción de personajes y ambientes. Sus primeras obras reflejan rebeldía y conciencia social, con técnica impresionista y elementos autobiográficos. Con un enfoque vanguardista, publica Don Juan o Doña Inés, profundizando en la sensibilidad de los personajes y las descripciones. Su estilo se caracteriza por un vocabulario preciso, incluyendo términos en desuso, y su habilidad para evocar impresiones.
En 1898 se establece el ensayo moderno, caracterizado por su flexibilidad para expresar pensamientos, reflexiones culturales y una visión lírica del paisaje y la intimidad. Los ensayistas abordan dos temas clave: el problema de España y la angustia existencial. Inicialmente radicales, evolucionaron hacia visiones más moderadas, destacando el paisaje de Castilla. Ángel Ganivet es el precursor, mientras que Ramiro de Maeztu representa una transición del socialismo a posiciones conservadoras. Unamuno y Azorín son los ensayistas más sobresalientes.
Unamuno utilizó el ensayo para expresar inquietudes políticas, sociales, filosóficas y religiosas. En En torno al casticismo (1895), aborda la decadencia de España y presenta su idea de intrahistoria: la vida cotidiana de las personas comunes es más relevante que los eventos históricos. En Vida de don Quijote y Sancho, identifica al hidalgo como símbolo de regeneración. Sus ensayos posteriores exploran temas religiosos y la angustia ante la muerte, destacando Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925).