Portada » Lengua y literatura » Primer Curso en el Instituto: Aventuras y Desafíos de Miguel y sus Amigos
Miguel comienza las clases en un nuevo instituto. Desde el primer momento, conoce a Suso Álvarez, apodado «el Rojo», un repetidor que ya conoce los entresijos del lugar. En clase, Miguel entabla amistad con dos chicas, Leti y Verónica. El Rojo también comparte clase con ellos.
Tras el discurso del director en el salón de actos, todos regresan a casa en autobús. El Rojo aprovecha para explicarles cómo son los profesores, pintando un panorama algo pesimista.
Al llegar a casa, Miguel comparte sus experiencias del día con sus padres. También tiene una hermana mayor, con la que no mantiene una buena relación.
En la clase hay un chico en silla de ruedas, Simón, el único que usa el ascensor. Un día, el Rojo tiene la idea de «alquilarlo», pero son descubiertos y la culpa recae injustamente sobre Simón, quien guarda silencio.
Un día lluvioso, Vero, Leti, el Rojo, Miguel y «el Menudo» llegan temprano y descubren un cuerpo en el patio. Aunque inicialmente creen que se suspenderán las clases, el día continúa con normalidad hasta que se revela la verdad: el «muerto» es un maniquí para una clase de primeros auxilios.
Un lunes por la mañana, durante una práctica de biología que implica la disección de mejillones, los estudiantes ecologistas, liderados por Fran, despliegan una pancarta de protesta. El profesor busca a Anna Senra, la jefa de estudios, quien, en un arrebato, arroja los mejillones al suelo. Como consecuencia, los mejillones acaban destrozados y los ecologistas son expulsados por tres días.
A raíz de la expulsión, Couselo se interesa por los derechos de los alumnos y anuncia que traerá un globo al colegio, ya que no hay ninguna norma que lo prohíba. Al día siguiente, Couselo se presenta con un globo rojo y da tres vueltas al patio durante el recreo. Sin embargo, Anna Senra aparece y pincha el globo con una horquilla, quedando en ridículo ante todos.
El Rojo decide irse de casa y Miguel le ofrece su trastero como escondite temporal. Finalmente, el Rojo opta por esconderse en la casa de la bedel, pero es descubierto. Los estudiantes organizan una sentada para evitar su expulsión, logrando un resultado favorable.
Cuando llegan las notas del trimestre, el padre de Miguel descubre que ha suspendido cuatro asignaturas. Además de castigarlo sin televisión, su madre, tras hablar con el tutor, decide enviarlo al psicólogo, atribuyendo sus problemas a una «crisis de pubertad». Miguel asiste a terapia tres veces por semana.
En abril, Miguel se entera de que Leti ya no sale con un chico de tercero. Además, Leti le ha dicho a Simón que, si quiere salir con ella, debe ser él quien tome la iniciativa. Un día, Simón falta a clase porque lo van a operar. Sus compañeros lo visitan en el hospital y, aunque su estado empeora temporalmente, finalmente se recupera, aunque deberá repetir curso.
En junio, surge un problema: todos los alumnos deben pagar 200 pesetas por desperfectos en el colegio. Los de primero se niegan, y son amenazados con no recibir las notas ni participar en el viaje a las islas. Finalmente, gracias a la intervención de Miguel, todos acceden a pagar.
Al final del curso, Simón organiza una fiesta en su casa para celebrar su recuperación. En la fiesta, Leti y Miguel se besan, confirmando que están saliendo juntos.
Al principio, Miguel se muestra nervioso y dependiente del Rojo, quien parece saberlo todo. Su padre, un abogado autoritario, le exige aprobar todas las asignaturas. Aunque inicialmente no es muy rebelde, poco a poco empieza a hacer novillos y a unirse a sus compañeros en contra de los profesores. Se adapta a la dinámica de su grupo de amigos, aunque al principio le cuesta involucrarse en las travesuras. Es tímido y le cuesta expresar sus sentimientos hacia Leti. Sin embargo, a lo largo del curso, Miguel experimenta un cambio, motivado en parte por su interés en Leti y por mejorar la relación con su familia.