Portada » Arte » Partenón: Símbolo de la Grecia Clásica y la Democracia Ateniense
El Partenón, obra maestra de la arquitectura griega, data de la segunda mitad del siglo V a.C. (447 a.C. – 432 a.C.), un período conocido como el primer clasicismo o clásico sublime. Esta época se caracteriza por dos hechos fundamentales: el gobierno de Pericles (443 a.C. – 429 a.C.) y las Guerras del Peloponeso (431 a.C. – 404 a.C.).
Tras las Guerras Médicas, Atenas se erigió como la polis griega más poderosa. Bajo el liderazgo de Pericles, entre el 443 y el 429 a.C., Atenas emprendió un ambicioso programa de reconstrucción para devolver a la Acrópolis su antiguo esplendor. Dentro de este programa, el Partenón (templo dedicado a Atenea Partenos) ocupó un lugar preeminente. Fue una época de gran vitalidad cultural, la era de grandes artistas como Mirón, Policleto y Fidias, del filósofo Sócrates y de Hipócrates, fundador de la medicina científica.
El Partenón es un ejemplo paradigmático del primer clasicismo o clásico sublime. Las características del arte griego de este período son:
El Partenón se encuentra en la Acrópolis, el centro religioso de la antigua Atenas. La Acrópolis, de estructura trapezoidal y amurallada, albergaba también otros ejemplos destacados de la arquitectura griega: el Erecteion (templo dedicado a Poseidón y Atenea, famoso por sus Cariátides) y el pequeño templo de Atenea Niké, una joya del orden jónico.
El Partenón es el único templo del mundo griego con ocho columnas en sus fachadas principales (octástilo) y períptero (rodeado de columnas). Es de orden dórico, con columnas sin basa que se apoyan directamente en el estilóbato (el escalón superior del estereóbato). El fuste está formado por tambores superpuestos y surcado por estrías de arista viva. El entablamento, compuesto por arquitrabe, friso (con triglifos y metopas) y cornisa, presenta decoración en las metopas. Fidias esculpió 92 metopas, divididas en cuatro colecciones que narran luchas mitológicas: la Centauromaquia, la Amazonomaquia, la Gigantomaquia y la Guerra de Troya.
Destaca también la decoración de los frontones, obra de Fidias. El frontón oriental representa el nacimiento de Atenea: la diosa surgió de la cabeza de Zeus tras un golpe de hacha de Hefesto. En los extremos, se aprecian las cabezas de los caballos de Helios (Sol) y Selene (Luna). El frontón occidental representa la lucha entre Atenea y Poseidón por la posesión de la Acrópolis. Atenea ofreció un olivo, mientras que Poseidón hizo brotar un manantial de agua salada. Atenea fue elegida diosa protectora de la ciudad.
En el friso de la galería interior se encuentra una de las obras más bellas de la escultura griega: la «Procesión de las Panateneas», que describe la procesión que tenía lugar durante las Fiestas Panatenaicas en honor a Atenea. Cada cuatro años, los atenienses iban desde el Ágora hasta la Acrópolis para honrar a la diosa. La representación de Fidias muestra a los dioses, seguidos de vírgenes y grupos representativos de la ciudad, incluyendo jinetes y ciudadanos en diversas actitudes.
El Partenón se divide en tres partes: el pronaos (vestíbulo), la naos o cella (nave principal) y el opistódomos (cámara trasera). La naos coincide con el perímetro de un templo anterior, por lo que en la cella se localiza el Hekatompedon, o sala de los cien pies. Dentro de la naos se encontraba una escultura criselefantina (de oro y marfil) de Atenea, también obra de Fidias, con una Niké (Victoria) en la mano.
El Partenón, como templo, era la casa de la diosa Atenea, el lugar donde se le rendía culto. Tenía tres funciones principales: