Portada » Ciencias sociales » Paradigma del Equilibrio y No Equilibrio: Cibernética y Sistemas Complejos Adaptativos
En las primeras etapas del desarrollo científico, los sistemas vivos se analizaban bajo el paradigma del equilibrio, influenciado por la metáfora cultural del «balance de la naturaleza» (Pickett, Parker y Fiedler, 1992). Esta concepción, arraigada en la cultura occidental desde la cosmología griega, ha evolucionado de diversas maneras. La característica principal de este paradigma es su énfasis en la tendencia de los sistemas hacia un punto o estado de equilibrio estable. Esto implicaba minimizar o excluir factores como los efectos históricos, la heterogeneidad espacial, la estocasticidad y las perturbaciones ambientales en la dinámica de los sistemas ecológicos. Si bien este modelo fue útil para comprender y controlar sistemas mecánicos complejos, resultó insuficiente para describir sistemas biológicos y sociales, donde la retroalimentación negativa es solo un componente más entre otros de igual importancia.
Dentro del paradigma del equilibrio, el ecosistema se entiende como un sistema cibernético. Según Parin y Baievsky (1969), este sistema se define como un complejo que incluye:
En este modelo, el entorno actúa como un factor desestabilizador, y la retroalimentación negativa es el proceso dominante que permite al sistema regresar, con mayor o menor rapidez, a un estado de equilibrio.
Mientras que el sistema cibernético es el modelo central del paradigma del equilibrio, el Sistema Complejo Adaptativo (SCA) (Gell-Mann, 1995) es el modelo adecuado para entender los fenómenos biológicos y sociales dentro del paradigma del no-equilibrio. Las características de un SCA genérico, según Gell-Mann, incluyen:
Se pueden identificar distintas fases en la evolución de un sistema: