Portada » Geografía » Paisajes Agrarios de España: Características, Retos y la PAC
Las siguientes imágenes se relacionan con el paisaje agrario oceánico del norte peninsular, que abarca desde Galicia hasta el Pirineo, caracterizado por su relieve accidentado y su clima oceánico con alta pluviosidad, con muchos bosques y prados naturales. Su poblamiento es disperso, basado en aldeas, parroquias y pueblos, con una población envejecida y en declive. Las explotaciones son minifundistas, con parcelas dispersas delimitadas por setos o vallas de piedra, dando lugar al típico paisaje de bocage (campos cerrados).
En cuanto a la ganadería, predomina la bovina (carne y leche) con pequeñas y medianas explotaciones tradicionales en Galicia y explotaciones más modernizadas en la costa cantábrica. Incluye sistemas extensivos lecheros e intensivos para la carne, influenciados por la reintroducción de razas autóctonas apoyadas por la PAC. En áreas rurales también se crían cerdos, gallinas para autoconsumo, y existen granjas avícolas (COREN en Galicia) y de conejos.
La agricultura tiene menor relevancia, basada en el policultivo de secano para el autoabastecimiento (hortalizas, frutales…). Tiende hacia la especialización en cultivos de huerta y forrajes (prados, alfalfa…).
La explotación forestal es destacable, principalmente el eucalipto para pasta de papel, y otras especies para la industria maderera.
En las Islas Canarias, el relieve es muy accidentado, con suelos volcánicos y escasas precipitaciones. El poblamiento es disperso y laxo, organizado en aldeas y pequeños pueblos, con un marcado abandono de las zonas rurales debido al auge del sector turístico.
Las explotaciones son minifundistas en el interior y hay grandes explotaciones en las áreas de regadío costeras.
En la agricultura, en la zona litoral, hay monocultivo de regadío orientado a la exportación (plátano, tomate y patata extra temprana). También hay cultivos bajo plástico (pepino, flores y pimiento) y nuevas plantaciones tropicales como la papaya, el mango, la piña y el aguacate. En la zona interior hay policultivo de secano para autoconsumo: vid y patata.
En cuanto a la ganadería, hay ovina y caprina, limitada por la escasez de pastos, y asociada a la agricultura. La explotación forestal es principalmente de madera de pino y productos de laurisilva (carbonero, soportes para cultivo), aunque estas actividades están en declive. Este paisaje agrario refleja la influencia del turismo, la especialización en cultivos de exportación a la costa, y las limitaciones naturales del interior volcánico.
Las siguientes imágenes se relacionan con el paisaje agrario mediterráneo de interior, que incluye ambas mesetas y la mayor parte de las depresiones del Ebro y del Guadalquivir. Se caracteriza por su relieve llano, elevada altitud media en la Meseta y un clima mediterráneo continentalizado, con pocas precipitaciones y gran amplitud térmica. El poblamiento es concentrado, en pequeños pueblos próximos en los valles del Duero y del Ebro, y en grandes pueblos en el sur peninsular. La población es escasa y envejecida.
Las explotaciones son minifundistas en los regadíos del Ebro y el Duero, latifundistas en las zonas de secano de Castilla, Aragón, Extremadura y Andalucía.
En cuanto a la ganadería, hay ovino en los secanos de Castilla-León y el valle del Guadalquivir, aprovechando rastrojos. Bovino de leche, carne y lidia según la región. Porcino industrial cerca de grandes ciudades. Dehesas occidentales (Zamora, Salamanca, Extremadura, Andalucía): explotaciones agroganaderas sostenibles con encinas y alcornoques, para cría de ganado bovino y porcino ibérico, producción de leña, corcho y caza.
En lo que respecta a la explotación forestal, áreas como la Tierra Pinariega soriana destacan por su importancia en esta actividad.
La PAC es la política agrícola de la Unión Europea, creada en 1962 para garantizar alimentos suficientes, precios accesibles y un nivel de vida digno para los agricultores. Al principio, fomentó la alta producción mediante ayudas según la cantidad producida, lo que generó excedentes y problemas medioambientales.
España adoptó la PAC en 1986 al entrar en la UE. Esto supuso un aumento de los precios agrarios, la imposición de cuotas de producción y la llegada de ayudas que modernizaron la agricultura y mejoraron las rentas de los agricultores. Desde los años 80, la PAC se reformó para limitar la producción con cuotas, promover prácticas sostenibles y diversificar la economía rural. Hoy busca garantizar la seguridad alimentaria, proteger el medio ambiente y apoyar el desarrollo rural mediante dos fondos principales: el FEAGA, que ofrece ayudas directas a agricultores, y el FEADER, que financia proyectos de modernización y empleo rural. Aunque ha traído beneficios como la modernización y mayor competitividad, también enfrenta desafíos como la sostenibilidad y la despoblación rural.
Abarca el litoral mediterráneo y Baleares, con un relieve accidentado, llano cerca de la costa y montañoso en el prelitoral. El clima es mediterráneo marítimo, con pocas precipitaciones y temperaturas suaves. El poblamiento es disperso, aunque muchos núcleos costeros han crecido hasta convertirse en ciudades debido al turismo, mientras que el interior tiene poca población. Las explotaciones varían según la región, minifundios de secano en Valencia y Murcia, explotaciones medianas en Cataluña, grandes propiedades en Andalucía occidental y pequeñas en Andalucía oriental. De regadío predomina el latifundio.
En la agricultura de secano se cultiva la trilogía mediterránea (cereales, vid y olivo), además de almendros y olivos en zonas montañosas prelitorales y Baleares. En la de regadío hay horticultura temprana al aire libre y precoz bajo plástico, fruticultura mediterránea: cítricos, frutales de hueso y pepita; frutos tropicales (chirimoyo, aguacate) en las hoyas de Málaga y Granada, favorecidos por inviernos suaves.
En la ganadería, hay bovina y porcina extensiva en Cataluña, y caprina en zonas accidentadas prelitorales y Baleares. La explotación forestal es escasa, limitada a pinares de repoblación. Tiene una alta especialización en cultivos mediterráneos y tropicales, con un marcado contraste entre el interior poco habitado y la costa densamente poblada.
Uno de los principales desafíos del desarrollo rural son los problemas demográficos. La emigración de jóvenes y mujeres hacia las ciudades ha provocado una disminución de la población rural, dejando una población envejecida y masculinizada. Esto se debe, en gran medida, a las bajas rentabilidades de las actividades agrarias. Para solucionarlo, se ofrecen ayudas económicas para facilitar la instalación de jóvenes agricultores menores de 40 años y de mujeres, promoviendo así la regeneración demográfica. También se fomenta la formación profesional específica y continua, ya que la dependencia de la experiencia tradicional limita la innovación necesaria para la modernización del sector.
En cuanto a los problemas económicos, la modernización y competitividad de las explotaciones agrarias son insuficientes, lo que dificulta el aumento de la renta y la capacidad para competir con productos extranjeros. Para solucionarlo, se impulsan medidas como la concentración parcelaria, la renovación de maquinaria, la mejora del regadío y las infraestructuras, así como el acceso al crédito. También se busca la transferencia de tecnología e innovación, desarrollando productos específicos para nuevos mercados (como alimentos ecológicos, bajos en colesterol o hipocalóricos).