Portada » Historia » Orígenes y Consecuencias de la Revolución Industrial
Con el término de **Revolución Industrial** se hace referencia al conjunto de transformaciones (cambios) económicos, tecnológicos y sociales producidos entre los siglos XVIII y XIX.
La Revolución Industrial no fue un fenómeno brusco, sino la culminación de cambios en las estructuras económicas y sociales que se habían iniciado a finales de la Edad Media.
Este fenómeno supuso una transformación radical en la vida humana, comparable con la Revolución Neolítica.
Los elementos que definen a la Revolución Industrial fueron la multiplicación e intensificación de nuevos factores, así como la manera profunda en que afectaron la vida cotidiana de la humanidad.
Se dice que su efecto creó una cultura y civilización radicalmente diferente a la existente.
Podemos hablar de tres revoluciones industriales:
Innovaciones tecnológicas: **Máquina de vapor**, mecanización de la industria textil, carbón, siderurgia y ferrocarril.
Organización del trabajo: **Sistema fabril**.
Problemas a los que se enfrentaron los empresarios:
Innovaciones tecnológicas: **Electricidad**, química, motor de explosión, entre otros.
Organización científica del trabajo: **Taylorismo** y **Fordismo**.
Innovaciones tecnológicas: **Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC)**; Informática, robótica y telecomunicaciones.
Organización del trabajo: **Flexibilidad laboral**, tanto interna (formación de los trabajadores en el puesto de trabajo) como externa (despidos). Esto provocó la aparición de formas de trabajo atípico (contratos a tiempo parcial, contratos de obra, prácticas…).
Una época de cambios tecnológicos implica la modificación de los modos de producción y consumo, lo que trae consigo la aparición de nuevos sectores económicos, producidos en estas revoluciones industriales.
Durante el siglo XIX (entre 1800 y 1900) la población Europea pasó de 180 a 423 millones de habitantes, mientras que en Estados Unidos pasó de 6 a 81 millones de habitantes, este crecimiento impulsado por la inmigración. La población aumentó más en aquellos países pioneros en la RI.
Este crecimiento demográfico impulsó la RI, gracias a que aparecieron nuevos mercados de bienes y servicios y a que hubo una amplia oferta de mano de obra (para las nuevas industrias).
Esta estuvo presente en las ciudades, y en Europa Occidental, las localidades con más de 1000 habitantes aumentaron en 1820 un 12% y en 1890 un 31%. De esta forma las fábricas (establecidas en las zonas urbanas) dispusieron de mano de obra.
Desde mediados del siglo XVIII aumentó la población agrícola gracias a la mejora de los instrumentos agrícolas, las nuevas técnicas de cultivo y las explotaciones intensivas privadas en lugar de los aprovechamientos comunales. Como consecuencia de un aumento de la productividad agraria, muchos campesinos se quedaron sin trabajo y se produjo un éxodo rural, lo que favoreció a las nuevas industrias urbanas al poder disponer de mano de obra barata. Este aumento de la producción favoreció la RI impulsando el crecimiento en las ciudades y consolidando la RI, ya que la mecanización de las tareas en el campo aumentó la productividad.
A partir del siglo XVI se generalizó el *trabajo por encargo* lo que permitió una división del trabajo y aumento de la producción. Aparecieron también las manufacturas, que pertenecían a grandes empresarios. Estas estaban formadas por maestros, oficiales y aprendices, a quienes se les entregaba la materia prima para que produjeran bienes que luego se comerciaban. Estas manufactureras se hicieron con el mercado frente al taller artesano tradicional.
Uno de los factores que favoreció la RI fue la aparición de personas asalariadas (prestaban sus servicios a cambio de un salario). Y en Europa en el siglo XIX, la población asalariada se duplicó pasando de 90 a 200 millones. Las causas de este incremento fueron: – El aumento de la producción, – El aumento de la productividad, lo que llevó a las personas que vivían en un régimen de subsistencia a ir a la ciudad a buscar trabajo, – Las intervenciones públicas que se dirigieron a liberar la mano de obra, y – La eliminación de la servidumbre, esclavitud y gremios, entre otros que limitaban la oferta de mano de obra.
El factor fundamental que hizo posible la RI fue la aplicación de la ciencia a la tecnología, que permitió el aumento de la producción y el rendimiento por trabajador a costes mucho más bajos, lo que aumentó las rentas personales (mayor poder adquisitivo) y como consecuencia la mayor demanda de bienes y servicios.
La **máquina de vapor** jugó un papel muy importante tanto en la industria como en el transporte (esta inventada por el inglés Watt a mediados del siglo XVIII), tanto es así que la RI resulta inconcebible sin la máquina de vapor.
Que pasó de la organización extensa a la nuclear y que pasó de ser una unidad de producción a una unidad de consumo.
Los trabajadores industriales constituyeron una nueva clase social, la clase trabajadora, añadiéndose a la «clase media´´. Durante finales del siglo XVIII se empezó a utilizar la palabra *clase*, como un grupo social diferenciado por sus modos de vida, trabajo y nivel de ingresos. En este proceso de estructuración de la sociedad en clases jugó un papel importante la urbanización al localizarse las distintas clases en diferentes zonas separadas de la ciudad industrial. Surgen así los barrios burgueses y obreros, con grandes diferencias en cuanto a sus características que reflejan la posición social que corresponde a cada habitante.