Portada » Historia » Orígenes del Europeísmo: Proyectos e Ideas Fundamentales
Coudenhove-Kalergi. Pan-Europa: Propuesto por el príncipe alemán en 1923. El objetivo era lograr una Europa políticamente fuerte, unida e influyente, como fuerza para prevenir la guerra. El hecho de que Europa estuviera en declive no significaba que tuviera que ser terreno de juego para guerras y conflictos. Ante la emergencia de nuevos poderes (EE. UU., URSS, Imperio Británico) existía la necesidad de modernizar el sistema político presente en el continente. Este proyecto perseguía una unidad política de los países europeos para asegurar la paz interna y externa mediante el balance de poder con Estados Unidos; los países quedarían unidos por un sistema democrático y un mercado común sin barreras que serviría para hacer frente a la influencia americana. Sin embargo, no se llegó a poner en marcha, pues de él quedaron excluidos la URSS (no era un sistema democrático) y el Reino Unido (su política era demasiado fuerte).
Briand. Unión federal de estados europeos: Según este proyecto, todos los estados ratificaban un tratado, confirmando su solidaridad. Habría reuniones con regularidad en una conferencia europea formada por representantes de todos los países miembro, separada de un comité político permanente. Para hacer esta unidad efectiva, los países deberían subordinar la economía a la política. Por tanto, el proyecto era similar a Paneuropa, pero con la diferencia de que los países miembro debían pertenecer a la Sociedad de Naciones antes de iniciar los acuerdos; su objetivo, por tanto, era crear una confederación cuyo objetivo fuera la unión, no la unidad (debían estar unidos de antes en la SN y después cooperar, no empezar a unirse en el proyecto, como ocurre en Paneuropa). Los estados cooperaban en distintas áreas. Francia insistía en la participación de Reino Unido en el proyecto, con el fin de defender sus intereses nacionales, pero quedaron excluidos Rusia y Turquía.
El proyecto Pan-europa no fue aprobado por el peso de los intereses nacionales de los países; se negaban a entregar su soberanía nacional a favor de la unión, pues entendían la idea como una amenaza y falta de protección. En cuanto al proyecto de Briand, fracasó por falta de interés; los países no necesitaban otra organización para unirse, pues tenían la Sociedad de Naciones. Tras la muerte de Briand y Stresserman se produce el inicio de la Gran Depresión, que supone la implantación de políticas económicas proteccionistas en Europa. Paralelamente surge el régimen nacional-socialista en Alemania, debilitándose las democracias liberales.
En 1940 los nazis ocupan el norte de Francia, quedando en el sur la Francia Libre de Vichy tras la rendición de Pétain frente a Hitler. Entre los generales que quedaron en desacuerdo con esta acción de sucumbir ante los nazis estaba De Gaulle, quien inicia el movimiento de la resistencia en Londres, llamando a las gentes tanto de la Francia Ocupada como de la Francia Libre a rebelarse contra los nazis y el gobierno respectivamente.
Siguiendo este movimiento, surge en Italia la figura de Spinelli, líder comunista de los partisanos, que redacta el Manifiesto de Ventotene (donde estaba exiliado), llamando a los europeos a unirse para resistir al fascismo y el nazismo. El proyecto de Spinelli plantea tres objetivos: incluir a Alemania en la creación de Europa, proteger a las minorías nacionales y conseguir la cooperación económica de los países. Según Spinelli, la soberanía es la causa de problemas entre estados, y por ello su proyecto busca crear una organización federal en la que se abandone dicha soberanía (que incluye temas como militares, de defensa y relaciones internacionales), reteniendo la únicamente en temas culturales. A través de esta organización se busca el cumplimiento de los derechos humanos y lograr la seguridad colectiva a través del compromiso de los grandes poderes. El gobierno pertenecería a los pueblos, con un ejército y un tribunal superior de justicia común.
Jean Monnet, empresario francés que había triunfado en Estados Unidos, crea su propio proyecto europeísta cuando se inicia el movimiento de resistencia en Argelia (1943). Su plan consistía en reconstruir Europa, que había quedado devastada por la guerra. Dado que la afirmación del nacionalismo y la soberanía de los estados suponen un peligro para la paz, propone la implantación de un sistema antinacionalista. «Necesitamos educar a los pueblos en la teoría democrática y facilitar la comunicación entre ellos». Sus objetivos son re-democratizar Europa tras la victoria de los Aliados en la guerra, a través de la cooperación política y económica entre estados. Busca traer de vuelta las instituciones y la justicia a los estados, es decir, volver al imperio de la ley.
Mientras que Spinelli consideraba que su proyecto se iba a poner en marcha de inmediato, Monnet es consciente de que debe existir un proyecto gradual. El primer paso sería ganar la guerra, para lo cual es necesario prevenir el rearme de ambos bandos. Esto se consigue mediante la regulación de la industria del carbón y el acero a través de una organización común.