Portada » Lengua y literatura » Movimientos Literarios Españoles: Modernismo, Generación del 98 y Novecentismo – Claves Textuales
El Modernismo (aproximadamente 1900-1914 en España) es un movimiento literario que se gesta en Hispanoamérica a partir de 1870 y es introducido en España hacia 1900 por Rubén Darío. Su principal objetivo es la búsqueda de una belleza absoluta para huir de la realidad cotidiana.
El Modernismo recoge elementos de otras corrientes literarias:
Las características esenciales del Modernismo son las siguientes:
Los modernistas desean belleza en el arte y en la vida, tratando de convertir la vida en arte. Para ello, los poetas utilizan los siguientes recursos:
Los modernistas sienten también la angustia existencial. Valoran lo irracional y lo sentimental a través de símbolos (melancolía). Pero sienten igualmente un intenso vitalismo, muy sensual, que exalta la vida y sus placeres.
Toman distintas vías de escape ante la realidad, que no les gusta:
Son ciudadanos del mundo, políglotas y cosmopolitas, pero también localistas y castizos: cultivan el americanismo, los temas indígenas y lo hispánico.
Como autor esencial del Modernismo hispanoamericano destacamos a Rubén Darío, que evolucionó desde el preciosismo formal hacia un mayor intimismo.
La Generación del 98 es un grupo de escritores españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis de finales del siglo XIX en España, agravada por la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico, Filipinas) en 1898. Todos estos autores muestran su preocupación por España, ante la que adoptan una postura crítica, y también abordan temas filosóficos, existenciales y religiosos. Prefieren un estilo natural, sobrio y sencillo.
Los autores nacen entre 1864 y 1876. Inicialmente, la forman el llamado Grupo de los Tres (Baroja, Azorín y Maeztu); posteriormente se unieron Unamuno, Machado y Valle-Inclán. Sus precursores fueron el romántico Larra y los regeneracionistas Ángel Ganivet y Joaquín Costa.
Estos autores adoptaban una actitud crítica ante la sociedad, defendían la necesidad de cambios y un compromiso social y político mediante distintas posturas ideológicas. Aunque en principio compartieron actitudes socialistas, con el tiempo la mayoría derivó hacia posiciones conservadoras, excepto Machado y Valle-Inclán.
Se interrogan sobre el sentido de la vida, sobre la muerte, sobre Dios, desde posturas filosóficas del irracionalismo. Los protagonistas de muchas novelas son seres invadidos por una angustia que les llevará a plantearse problemas filosóficos, existenciales y religiosos, reflejo de las preocupaciones de los autores.
Expresan su inquietud por la situación del país y conceden especial importancia a la regeneración nacional y del ser humano. Critican los males de España, como el hambre o la ignorancia, frente a las glorias del pasado. Unido al concepto de historia, Unamuno creó el de “intrahistoria”, que hacía referencia a la historia de la vida cotidiana de las gentes anónimas.
El deseo de modernizar el país les hace volver sus ojos a Europa y expresar la necesidad de «europeizar a España» para su progreso.
Sienten un gran interés y amor por Castilla, que se convierte en la representación de los valores esenciales del alma española. Revalorizan las gentes de Castilla, su paisaje, sus tradiciones y su lenguaje castizo y espontáneo.
Rechazan el esteticismo modernista. Prefieren un lenguaje sencillo, más sobrio y preciso que exprese ideas. Recuperan palabras tradicionales y castizas, localismos.
Renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos: en la narrativa, la nivola unamuniana, la novela impresionista y lírica de Azorín, la novela abierta y disgregada de Baroja, o la novela casi teatral y cinematográfica de Valle-Inclán; en el teatro, el esperpento y el expresionismo de Valle-Inclán.
El Novecentismo o Generación del 14 (aproximadamente 1914-1920) es un movimiento renovador que propone una estética intelectual y racional y pretende superar los ideales estéticos que habían dominado durante el siglo XIX y a principios del XX. Los novecentistas tienden a evitar el sentimentalismo directo en el arte (lo que Ortega llamó deshumanización del arte) y buscan la perfección formal. Esta generación constituye un puente entre la generación de fin de siglo (98 y Modernismo) y las vanguardias.
Los principales integrantes son los ensayistas Ortega y Gasset y Eugenio d’Ors; los novelistas Ramón Pérez de Ayala y Gabriel Miró; el poeta Juan Ramón Jiménez (en su etapa intelectual); el dramaturgo Jacinto Grau y otras personalidades como Manuel Azaña, Gregorio Marañón, Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Salvador de Madariaga y Wenceslao Fernández Flórez.
Los autores de este grupo comparten los siguientes rasgos:
En la poesía modernista de Antonio Machado (ej. Soledades, Galerías y Otros Poemas) destacan temas como: la intimidad personal, la angustia existencial, sentimientos universales como el paso del tiempo, la muerte, la búsqueda de Dios; los recuerdos (especialmente de la infancia), el amor frustrado y el sueño, así como la presencia de ciertos paisajes interiorizados.
Los temas principales son el tiempo y su transcurso implacable, la nostalgia del pasado y la confusión entre el presente y el pasado mediante recuerdos, la tristeza, la angustia de vivir, la soledad, el amor (a menudo ausente o melancólico), la ausencia de amor y el deseo de tenerlo, el tedio o aburrimiento vital, el problema de Dios y la reflexión sobre la realidad y la ilusión.
Abundancia de adjetivos sensoriales y evocadores, uso frecuente del complemento del nombre. Empleo recurrente de símbolos: