Portada » Ciencias sociales » Montessori, Kerschensteiner y Makarenko: Tres Visiones Pioneras de la Pedagogía
María Montessori (1870-1952) fue una figura revolucionaria en el campo de la pedagogía. Estudió Medicina y se convirtió en la primera mujer en licenciarse en Medicina en Europa. Su enfoque se basó en el conocimiento científico del desarrollo sensorial del niño y en la idea de la autoactividad.
Montessori demostró que era posible educar a niños con deficiencias y aplicó los mismos métodos con niños en edad preescolar, observando un desarrollo educativo mucho más rápido. Ideó una serie de actividades de «la vida práctica» que permitían a los infantes cuidar de sí mismos y de su entorno desde edades tempranas.
En Estados Unidos, creó un centro para estimular las habilidades de los niños. Diseñó un material didáctico específico para estimular las habilidades manipulativas e investigadoras, favoreciendo así el desarrollo de sus capacidades. Su método contrasta la escuela nueva con la tradicional.
Un ejemplo destacado de sus materiales son los puzles, diseñados para fomentar la coordinación y el razonamiento lógico.
Georg Kerschensteiner (1854-1932) fue un pedagogo alemán, fundador de la Escuela del Trabajo. Su propuesta educativa se centraba en la formación de ciudadanos útiles para la sociedad. Promovió el trabajo en grupo, la autodisciplina y el trabajo manual como fundamentos de la educación.
Su proyecto pedagógico propone el aprendizaje a través de la experiencia, que se consigue en una labor profesional específica. Este método destaca en su obra Concepto de la Escuela del Trabajo (1912). Kerschensteiner propone una educación espiritual y con sentido, entendiendo al individuo como un ser que organiza y elabora sus propios esquemas mentales de lo que considera bienes culturales y valores.
Consideraba que estos esquemas debían ser experimentados más que conocidos. Las características de su enfoque en la Educación Social muestran una inclinación por la variedad y profundidad de lo personal, así como la necesidad de aprobación y vinculación de los valores ya adquiridos con los nuevos. Kerschensteiner apoyaba la idea de la conexión entre la escuela y la comunidad.
Para él, la escuela debía formar individuos competentes para el trabajo, en pro de mejoras a la sociedad. Planteaba la educación como una meta que debe tener cualquier tipo de sociedad y afirmaba que el ciudadano debe formarse en una actividad que luego pueda poner a disposición de la comunidad. Consideraba el trabajo como la fuente que integra al hombre a la comunidad y lo enseña a superar el individualismo.
Anton Makarenko (1888-1939) intentó poner en práctica las ideas marxistas de la unión entre educación y trabajo productivo. Desde 1920, dirigió la colonia Gorki para niños y jóvenes delincuentes y, a partir de 1927, se encargó de la colonia Dzerzhinski para huérfanos.
Su actuación pedagógica le llevó a un permanente conflicto con inspectores y supervisores, a quienes veía como «instalados en las cumbres del Olimpo pedagógico» y sin ningún contacto con la vida real. Sin embargo, con Stalin en el poder, se inició la búsqueda de una verdadera pedagogía soviética, basada en el orden, la disciplina, el rigor y la conformación ideológica del «nuevo hombre soviético».
En estas obras, narra sus experiencias prácticas en las colonias. La institución educativa que describe es la «columna», en la cual viven, trabajan y estudian los alumnos, aunque ofrece pocas referencias sobre la escuela en sí.
Makarenko concibe al Educador Social como un individuo que ambiciona una relación estrecha con sus semejantes, en la que pueda ayudarlos a superar obstáculos y desarrollar independencia a nivel personal y colectivo. El Educador Social es, de la misma forma, alguien que puede transmitir emoción y carácter simultáneamente.