Portada » Lengua y literatura » Modernismo y Generación del 98: Renovación Literaria a Principios del Siglo XX
A principios del siglo XX, muchos escritores jóvenes se enfrentaron a la literatura anterior. A estos jóvenes se les llamó **modernistas**. Posteriormente, se empleó también la denominación de **Generación del 98** para referirse, de entre los nuevos autores, a aquellos que mostraban una actitud crítica en el terreno social y político. La mayoría de los modernistas y de los noventayochistas tienen en común su actitud rebelde frente a los valores burgueses. Muchos escritores buscan a toda costa la originalidad. Al igual que los románticos, los modernistas vuelven sus ojos hacia el pasado. Este primitivismo los lleva a revalorizar lo antiguo y a buscar la verdad en lo imperecedero. El **decadentismo** es otro rasgo del arte modernista, que se complace en lo mortecino y ruinoso. Al lado de la angustia, el dolor y la muerte, es muy frecuente en la literatura modernista la aparición del erotismo. Existe también cierta atracción hacia lo marginal: prostitutas, bebedores, delincuentes… El rechazo de la vulgaridad de la sociedad de su tiempo se manifiesta asimismo en el gusto por lo exótico, que se busca en las civilizaciones asiáticas, en el mundo musulmán y en las antiguas culturas. El deseo de huir de la mediocridad más próxima explica además otro rasgo modernista: el **cosmopolitismo**. La insatisfacción con el mundo es también la causa de la angustia que lleva a estos escritores a buscar lo trascendente y espiritual o a interesarse por el esoterismo. El **esteticismo** es un culto religioso de la belleza.
Los jóvenes poetas modernistas pretenden sugerir con las palabras las sensaciones que otras artes consiguen a través de la luz, el color o el sonido. Así, en sus poemas se alude a los colores llamativos o delicados. Los efectos sonoros son también muy frecuentes con el empleo de aliteraciones y con numerosas referencias a instrumentos musicales. Asimismo, se recrean en la poesía modernista olores exquisitos y aromas refinados, insinuados normalmente por medio de flores y plantas. El ansia de renovación y el deseo de musicalidad llevan a una gran variedad métrica: se experimenta con estrofas, versos, acentos y rimas en la búsqueda incesante de originalidad y ritmo musical.
Típicamente modernista es el primer libro de poemas de **Antonio Machado**, *Soledades* (1903). Predomina en él un tono melancólico y doliente y los temas son los característicos del modernismo intimista: el amor, el paso del tiempo, la infancia perdida… Es muy característico el empleo de símbolos con los que el poeta explora el misterio de lo escondido. Sus significados son muy diversos: la fuente y el agua son símbolo de deseos e ilusiones, pero también en algún caso de la monotonía de la vida. En 1907 se publica de nuevo con numerosos cambios con el título de *Soledades. Galerías. Otros poemas*. Se acentúa la línea intimista: el recuerdo, la memoria, el sueño constantemente un pasado perdido. En 1912 aparece por primera vez *Campos de Castilla*. Se atenúa ahora el modernismo y se describen paisajes reales, que se pueblan de presencias humanas o aluden a circunstancias históricas. En 1924 apareció su último libro de poemas: *Nuevas Canciones*. Hasta el final de su vida continuó componiendo textos poéticos, entre los que destacan *Las canciones a Guiomar* y las poesías escritas durante la Guerra Civil. En prosa publicó un volumen muy interesante: *Juan de Mairena*, colección de textos diversos, editados antes en la prensa.
Va siendo sustituida por una prosa impresionista en la que importan la sugerencia, la imprecisión, el gusto por la vaguedad… Mientras que algunos de los nuevos novelistas todavía se encuentran próximos al Realismo, otros se alejan ya decididamente de la estética realista.
**Unamuno** escribió ensayo, novela, poesía y teatro. Su primer ensayo notable fue *En torno al casticismo*, en donde insiste en la importancia de la intrahistoria, la vida cotidiana de los hombres más importante que los hechos históricos sobresalientes. Entre sus novelas destacan *Niebla* en la que el propio autor llega a convertirse en el personaje de ficción, *La tía Tula* y *San Manuel Bueno, mártir*, historia de un cura de pueblo que ha perdido la fe. En su poesía aparecen los mismos temas que en su prosa: la angustia existencial, el sentimiento religioso, la familia, la contemplación del paisaje, los problemas filosóficos… Esos temas son también los de sus obras de teatro, un teatro intelectual próximo al ensayo. Algunos de sus dramas son *Fedra*, *El otro* y *El hermano Juan*.
**Pío Baroja** es el novelista más conocido de su época, escribió casi una decena de libros de relatos breves y más de sesenta novelas. Las más importantes las escribió a principios de siglo: *Camino de perfección*, la trilogía *La lucha por la vida*, *César o nada*, *El árbol de la ciencia*. Los protagonistas de estas obras se caracterizan por su inadaptación y su enfrentamiento con el mundo. En las novelas de Baroja puede observarse su concepción del mundo: para él, la vida es incomprensible, dolorosa y cruel. En cuanto al estilo, Baroja defiende la naturalidad en la expresión, lo que explica el aire conversacional de sus novelas.
En el teatro surgen a principios del siglo XX nuevas tendencias y autores relacionados con el Modernismo. En esta línea **Jacinto Benavente** comienza su carrera teatral cuyas obras dominarán la escena de los teatros españoles destinados al público burgués. Entre su extensa producción teatral cabe destacar tres obras ya alejadas de la estética y del espíritu modernista: *Los intereses creados*, *Señora Ama* y *La malquerida*. Relacionado con el Modernismo está también el llamado **teatro poético**, intento de aproximación del género dramático a la poesía lírica. En este tipo de teatro destaca **Eduardo Marquina** con las obras *Las hijas del Cid* o *En Flandes se ha puesto el sol*.