Portada » Lengua y literatura » Modernismo y Generación del 98: Autores y Obras Clave en España
Las figuras del Modernismo español son Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, en su etapa juvenil. Sin embargo, ambos poetas evolucionarán hacia líneas distintas y alejadas del movimiento.
Rubén Darío, el creador e impulsor del Modernismo, publicó su primer libro, Azul, en 1888, mezcla de poesía y prosa. Pero fue Prosas profanas (1896) el libro que estableció un modelo de poesía que sería rápidamente imitado en Hispanoamérica y en España. En él se encuentran la mayor parte de los rasgos que hemos señalado como características generales del Modernismo. Su obra posterior, Cantos de vida y esperanza (1905), introduce composiciones con temas intimistas, políticos y con preocupaciones existenciales.
Los inicios de Machado son cercanos al Modernismo. En Soledades (1903), la atmósfera poética está llena de ambientes quietos y silenciosos, jardines y parques de cipreses desiertos. El intimismo, el tono triste y melancólico y el simbolismo son algunas características de esos poemas. El Machado más conocido es el de Campos de Castilla (1912 y 1917). La emoción del poeta al enfrentarse con Castilla le lleva a un modo de expresión distinto. Su poesía se hace más realista, más austera, como el paisaje que ve a su alrededor. La reflexión sobre los males de España es el tema de muchos poemas. Otros poemas son retratos de amigos, composiciones en recuerdo de su mujer y de Soria, y poemas breves con sentencias y reflexiones, que anuncian su tercera obra: Nuevas canciones (1924). En la métrica emplea formas populares, aunque destaca su gusto por la silva con rima de romance. El estilo se caracteriza por la falta de complicaciones retóricas: es sobrio y claro, adecuado para comunicar directamente sus emociones más hondas.
La trayectoria poética de Juan Ramón Jiménez está marcada por la total dedicación a la Poesía y a la búsqueda incesante de la belleza. Su obra se divide en tres etapas:
Se conoce como Generación del 98 a un grupo de escritores que surge como reacción a dos circunstancias:
A la Generación del 98 le corresponde una preferencia por la prosa, con la novela y el ensayo como géneros predominantes, y una mayor preocupación por los problemas sociales y políticos del país. Se consideran integrantes del grupo a Miguel de Unamuno, Azorín, Pío Baroja y Antonio Machado.
La obra de cada uno de los autores del 98 se caracteriza por una acusada personalidad individual. No obstante, se pueden establecer algunas características comunes en los temas tratados:
La intervención renovadora de la Generación del 98 se manifiesta tanto en la concepción de la novela como en el estilo empleado, que se aleja de los modelos realistas.
Miguel de Unamuno es el autor más prolífico y variado de todos. Escribió poesía, ensayo, artículos, teatro y novelas. En todos los géneros buscó la novedad y todos los utilizó como vehículo para exponer sus opiniones políticas, sus reflexiones religiosas y sus concepciones filosóficas del ser humano y de la realidad. Como narrador, denominó nivolas a sus creaciones, que se caracterizan por su contenido filosófico y por la ausencia de referencias a la realidad exterior de los personajes. Son novelas que indagan en las complejidades espirituales y psicológicas de sus protagonistas. Entre ellas destacan Niebla (1914) y San Manuel Bueno, mártir (1933). En Niebla, la angustia de la existencia humana se refleja en el protagonista, Augusto Pérez, que se rebela contra el autor de la obra para evitar su desaparición. San Manuel Bueno, mártir se centra en un personaje paradójico: un sacerdote admirado y respetado que, sin embargo, tiene grandes dudas de fe. El estilo de Unamuno refleja su pensamiento y sus contradicciones. Expresa ideas profundas con juegos etimológicos, antítesis y paradojas.
En Azorín destaca la observación minuciosa y detallista de la realidad. Es un escritor contemplativo, ensimismado, preocupado por el paso del tiempo y por alcanzar lo más esencial y lírico de la realidad. Su estilo característico es una prosa descriptiva de oraciones breves, en la que las palabras destacan por su precisión y sonoridad. Su concepto de la novela es muy libre. Apenas hay argumento en ellas y los personajes son una excusa para incluir descripciones, evocaciones o pensamientos. Sus obras principales son La voluntad (1902) y Antonio Azorín (1903).
El carácter huraño e independiente de Pío Baroja, así como su opinión negativa de los seres humanos y de la sociedad, se reflejan en sus novelas. Su visión pesimista y su sinceridad le llevan a atacar las hipocresías morales y políticas de la sociedad contemporánea. Aunque escribió obras de otros géneros, Baroja es un narrador. Podemos dividir sus numerosas novelas en dos grupos principales:
El estilo de Baroja se caracteriza por una prosa rápida, alejada de la lengua literaria retórica y culta. Pero es destacable la libertad constructiva del relato, el predominio de la acción sobre la psicología y la amenidad derivada de las numerosas anécdotas y personajes que pueblan sus novelas.
Ramón María del Valle-Inclán es el escritor más inclasificable y original del periodo. Su obra evolucionó desde el Modernismo de sus inicios hasta la creación del esperpento como género propio. Valle fue novelista y dramaturgo. En su producción novelística destacan las cuatro Sonatas (1902-1905). Su protagonista, el marqués de Bradomín, es un donjuán amoral y decadente. Como lo define el propio Valle-Inclán, es un donjuán «feo, católico y sentimental». La prosa musical y el lenguaje exquisito las convierten en las novelas más importantes del Modernismo. Más adelante, Valle-Inclán comenzó a introducir un estilo más directo y a reflejar una crítica social que tendrá su culminación en los esperpentos a partir de 1920. En esa etapa final escribe novelas como Tirano Banderas (1926), novela sobre un sanguinario dictador hispanoamericano, la cual ha ejercido una notable influencia en la literatura hispanoamericana. Sus últimas obras se centran en el reinado de Isabel II y constituyen la trilogía inacabada El ruedo ibérico (1927), compuesta por La corte de los milagros, ¡Viva mi dueño! y Baza de espadas.