Portada » Español » Modelo Kawa: Metáfora del Río para la Terapia Ocupacional
El Modelo Kawa es un enfoque innovador dentro de la terapia ocupacional que utiliza la metáfora de un río para comprender la ocupación y la vida de una persona. Se centra en la armonía entre el individuo y su contexto, utilizando la naturaleza como una analogía poderosa.
Desarrollado por Michael Iwama en 1998 y publicado en 2006, el Modelo Kawa surgió inicialmente para abordar las diferencias culturales entre las perspectivas occidentales y orientales en terapia ocupacional. «Kawa» significa «río» en japonés, y esta metáfora es ampliamente reconocida como una representación de la vida.
Aunque su propósito original era describir, explicar y guiar la terapia ocupacional en contextos sociales asiáticos, su aplicación se ha expandido. Ahora se utiliza como una herramienta para comprender holísticamente la vida de cualquier individuo.
El objetivo central del Modelo Kawa es lograr la armonía entre el individuo y su entorno. El terapeuta ocupacional actúa como guía, ayudando a la persona a navegar por su «río» y alcanzar su destino. Este modelo proporciona herramientas para comprender al individuo, su forma de pensar, sus costumbres y su contexto sociocultural.
Busca recuperar, en la medida de lo posible, las capacidades de la persona, involucrándola en actividades significativas.
El modelo utiliza un río como una representación visual de la vida de una persona. Este río simboliza la vida y las ocupaciones del individuo, considerándolo como una parte integral de su contexto. Un estado óptimo de bienestar se representa como una corriente fuerte, profunda y libre de obstáculos.
Diversas estructuras y componentes dentro del río pueden afectar su curso:
Estos elementos son inseparables del río y determinan su curso. El propósito de la terapia ocupacional, desde la perspectiva del Modelo Kawa, es ayudar a aumentar y mejorar el flujo vital.
El agua es el elemento unificador y representa la energía vital. Simboliza fluidez, pureza, espíritu, limpieza y renovación. Sin agua, no hay río; es el elemento que conecta las rocas, las paredes y el lecho. El agua envuelve, define y afecta a todos los demás elementos, de manera similar a cómo estos elementos afectan el volumen, la forma y la velocidad del agua.
Cuando la energía o el flujo vital se debilita, el cliente puede ser considerado en un estado de desarmonía o enfermedad. Cuando la energía vital deja de fluir por completo, se considera que el río ha llegado a su fin, simbolizando la muerte. Así como el agua varía en dirección, velocidad, volumen y claridad, el individuo está profundamente influenciado por su contexto social.
Representan el entorno social y físico del individuo. Son los determinantes más importantes del flujo vital. Las relaciones problemáticas y otros aspectos del entorno social pueden limitar el flujo. Si hay obstrucciones significativas, como rocas grandes, y se acumula sedimento en las paredes y el lecho del río, la corriente puede verse comprometida.
La forma y el estado del agua están determinados por la interacción entre las rocas (problemas), los troncos (recursos y desventajas), y las paredes y el lecho del río (entorno). Cuando las rocas aumentan en tamaño y número, y se combinan con un entorno obstructivo que atrapa los troncos, el curso de la vida se ve amenazado, indicando la necesidad de intervención.
Se consideran impedimentos para el flujo vital. Representan las circunstancias de la vida que se perciben como problemáticas y difíciles de superar. Las rocas grandes, ya sea solas o en combinación, pueden obstruir el flujo. Su aparición puede ser repentina (como una enfermedad) o gradual y permanente (como una condición crónica).
Son los atributos personales del individuo. Incluyen:
Los troncos pueden afectar positiva o negativamente las circunstancias de la persona y su flujo vital. Son transitorios y su impacto puede variar según la situación.
Los espacios entre los elementos del río representan los focos potenciales para la intervención de la terapia ocupacional. La intervención puede ser multidimensional, abordando los problemas (médicos), las limitaciones personales, los recursos y los elementos del entorno (tanto social como físico). La metáfora de usar el agua para erosionar o eliminar obstáculos representa el uso de las propias habilidades y fuerza vital del cliente.
La terapia ocupacional, desde la perspectiva del Modelo Kawa, ayuda a identificar los espacios donde el agua aún puede fluir. Dirige el agua a través de estos espacios, sobre las rocas, los troncos y las paredes del río, erosionando las superficies y, por lo tanto, aumentando el flujo vital.
Un terapeuta ocupacional podría comenzar preguntando: «Si definieras tu vida actual a través de la metáfora de un río, ¿cómo sería ese río?». Se puede animar al cliente a dibujar su propio río y describir sus elementos, explicando cómo fluye su vida en ese momento. A medida que el cliente se vuelve más consciente de su situación y contexto, sus percepciones pueden expandirse.
El objetivo principal de la terapia ocupacional, tanto a nivel individual como institucional, es mejorar el flujo vital. Así como hay muchos elementos interrelacionados en un río que afectan la corriente, existe una combinación de circunstancias y estructuras ambientales en el contexto de la vida que están vinculadas al flujo vital del individuo.