Portada » Geografía » Modalidades de Caza Mayor y Menor en España: Rececho, Batida, Espera y Más
El rececho consiste en la búsqueda activa de la pieza, efectuando luego un acercamiento sigiloso a la misma para darle muerte. Intervienen un único cazador y un guarda que supervisa la cacería, siendo necesario en muchos casos la presencia de algún auxiliar para el transporte de los animales. Resulta fundamental el conocimiento del terreno, las querencias de los animales, su abundancia y localización, función desarrollada por el guarda. Por lo tanto, su compañía no se limita únicamente a labores de vigilancia y control, sino que resulta imprescindible para obtener éxito en la cacería.
Otro aspecto básico es la utilización de una buena óptica, tanto para la localización de la pieza (prismáticos, telescopio terrestre) como para efectuar el disparo (rifles dotados de mira telescópica), dado que estos suelen efectuarse, de forma general, a distancias relativamente grandes.
Es una modalidad de caza practicada por cuadrillas organizadas en dos grupos:
La batida es muy utilizada para la caza del jabalí y, menos frecuentemente, para la caza de corzo, rebeco o hembras de venado. La modalidad conocida como gancho se puede considerar como una batida practicada por pocos cazadores.
La montería es muy similar, pero siempre con el auxilio de perros y practicada en amplias superficies de Castilla, Andalucía y Extremadura, en las que participan gran número de cazadores.
La espera o aguardo es una de las modalidades más practicadas para cazar el jabalí en España, especialmente durante los atardeceres y las noches de los meses de verano. Comprobadas las querencias, los lugares de paso, los lugares de alimento o baña de los animales, el cazador esperará oculto a una distancia prudencial, teniendo siempre en cuenta la dirección y el sentido del viento. Esta modalidad requiere de una gran paciencia y silencio por parte de sus practicantes, y es básicamente nocturna y solitaria, por lo que las noches de luna llena son muy propicias para practicarla.
La realiza un único cazador que recorre el campo, generalmente auxiliado por perros, cuya misión es localizar la pieza, señalarla o levantarla, dando tiempo al cazador a efectuar el disparo, y posteriormente cobrarla. Mediante esta técnica se abaten aves como perdices rojas, arceas, faisanes, codornices o agachadizas.
Para otras especies, como la paloma torcaz o los zorzales, no suelen utilizarse perros, salvo en raras excepciones y exclusivamente dirigidos al cobro de las piezas, siendo el cazador el que debe localizar las aves.
La caza en mano es aquella practicada por varios cazadores conjuntamente, abiertos en ala y a una distancia aproximadamente equidistante, generalmente ayudados por perros, con el objeto de batir el campo. Cada mano se compone comúnmente de una partida de entre dos y seis cazadores.
En las Reservas Regionales de Caza de Asturias, la caza en mano se autoriza a grupos de 4 a 6 cazadores que se ayudan de un máximo de 8 perros y son acompañados por un guarda durante una jornada completa de caza. Está dirigida a la captura de la arcea.
El ojeo es una de las modalidades tradicionales de la caza menor española, practicada normalmente sobre la perdiz roja. Sobre un terreno predeterminado, se colocan los puestos o pantallas en disposición, normalmente, semicircular. Los ojeadores o batidores (en número de dos o tres por escopeta) se colocan en la dirección opuesta a la de las pantallas, también en semicírculo. Avanzan hacia los puestos y profieren voces, haciendo ruidos con el objeto de dirigir las perdices, levantadas y en huida, hacia los cazadores. Se practica sobre todo en el centro y sur de la península.
En esta modalidad de caza, el reclamo (un macho de perdiz enjaulado) atraerá a sus congéneres salvajes durante el periodo del celo hasta aproximadamente a unos quince metros del puesto del cazador. La jaula con el reclamo ha de colocarse sobre un pequeño promontorio consistente en alguna piedra o arbusto ligeramente elevado llamado «pulpitillo». El elemento más importante de esta forma tradicional de caza no es tanto el lance final y el disparo como el comportamiento del reclamo.
Esta modalidad es especialmente ejercitada para la caza de palomas, tórtolas, zorzales y aves acuáticas. Los cazadores esperarán ocultos, perfectamente cubiertos y camuflados para no ser descubiertos, en puestos establecidos en el paso natural y querencioso de las aves mencionadas en sus distintas trayectorias hacia las zonas de alimentación, bebida, sesteo o dormidero.