Portada » Lengua y literatura » Miguel de Cervantes: Vida, Obra Literaria y Contexto Lingüístico
Miguel de Cervantes Saavedra fue soldado y participó en la célebre Batalla de Lepanto (1571), donde fue herido y perdió parcialmente la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el sobrenombre de «el manco de Lepanto». Posteriormente, durante su regreso a España, fue capturado por corsarios berberiscos y pasó cinco años cautivo en Argel (1575-1580), donde intentó fugarse en varias ocasiones sin éxito. Tras ser liberado mediante el pago de un rescate, trabajó como recaudador de impuestos, una ocupación que le acarreó problemas, llegando a ser encarcelado debido a irregularidades financieras, incluida la quiebra de un banquero con el que trataba. También estuvo preso brevemente en Valladolid. A pesar de alcanzar el reconocimiento literario en su vejez, especialmente tras la publicación de El Quijote, Cervantes vivió y murió con dificultades económicas.
En su obra teatral se pueden distinguir dos épocas principales:
Durante esta fase, Cervantes sigue los modelos del teatro renacentista italiano y las convenciones de Lope de Rueda. Destacan obras como Los tratos de Argel (basada en su cautiverio) y la tragedia El cerco de Numancia.
En este período publica Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615). Algunos ejemplos de comedias son: La casa de los celos, El gallardo español, Los baños de Argel y El rufián dichoso. Sin embargo, sobresalen especialmente sus entremeses, piezas breves de carácter cómico y popular, que se representaban entre los actos de las comedias. Captan el ambiente popular con humor y suelen culminar con un final festivo. Ejemplos notables son: El juez de los divorcios, La cueva de Salamanca o El retablo de las maravillas.
Las obras teatrales de Cervantes se enmarcan en el Renacimiento y, en general, respetaban la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar), aunque con cierta flexibilidad. Su teatro se caracteriza por un lenguaje elaborado, con una marcada predilección por el verso endecasílabo.
Cervantes es considerado el creador de la novela moderna. Su genialidad radica en combinar elementos realistas y verosímiles con lo fantástico o imaginado, logrando hacer creíbles incluso los sucesos más inverosímiles. Sus relatos se caracterizan por el humor y la ironía, tratados siempre con delicadeza y respeto, destacando por una originalidad excepcional.
Novela pastoril: Su obra representativa es La Galatea (1585), una novela de estructura compleja dividida en seis libros. Publicada como Primera parte de la Galatea, Cervantes planeó una continuación que nunca llegó a escribir. Narra los amores idealizados del pastor Elicio y la hermosa pastora Galatea, entrelazados con otras historias secundarias.
Novela bizantina: Los trabajos de Persiles y Sigismunda (publicada póstumamente en 1617) es su incursión en este género de aventuras y viajes. Relata las azarosas peripecias de los príncipes Persiles y Sigismunda durante un largo viaje lleno de obstáculos por diversos lugares del norte de Europa hasta llegar a Roma para casarse.
Novela corta (Novelas ejemplares): Un conjunto de doce relatos publicados en 1613.
Cervantes fue pionero en el uso del término «novela» en castellano (adaptado del italiano novella) para referirse a sus relatos cortos. Con esta colección, aclimató la tradición italiana, otorgando gran importancia al diálogo y basando sus argumentos en situaciones verosímiles para aumentar su credibilidad. Consciente de la originalidad de su propuesta, las denominó Novelas ejemplares por un doble motivo: pretendían mostrar ejemplos de comportamiento (a veces como advertencia sobre conductas inmorales) y seguían el ideal clásico de «enseñar deleitando» (docere delectare). Además, Cervantes demostró su maestría narrativa adaptando el estilo a la temática de cada historia.
El licenciado Vidriera: Narra la historia de Tomás Rodaja, quien, tras ser rechazado por una dama, es víctima de un supuesto hechizo que le hace creer que su cuerpo es de vidrio. Su extrema fragilidad y sus agudas observaciones sobre la sociedad desde su peculiar estado mental son el eje de la novela.
Rinconete y Cortadillo: Presenta las aventuras de dos jóvenes pícaros que viajan a Sevilla y se integran en el Monipodio, una especie de gremio organizado de ladrones y delincuentes, ofreciendo un vívido retrato de los bajos fondos de la ciudad.
El coloquio de los perros: Dos perros del Hospital de la Resurrección de Valladolid, Cipión y Berganza, adquieren milagrosamente la capacidad de hablar durante una noche. Berganza narra a Cipión su vida y sus experiencias con distintos amos, ofreciendo una visión crítica y satírica de la sociedad humana desde la perspectiva canina.
La obra cumbre de Cervantes, El Quijote, tiene como protagonistas a Don Quijote y su escudero Sancho Panza. Narra la historia de Alonso Quijano, un hidalgo cincuentón de La Mancha que enloquece a causa de su desmedida afición por los libros de caballerías. Convencido de ser un caballero andante, adopta el nombre de Don Quijote de la Mancha y decide salir en busca de aventuras para desfacer entuertos, proteger a los débiles y ganar fama para dedicársela a su dama imaginaria, Dulcinea del Toboso. Sus intentos, sin embargo, chocan con la cruda realidad, resultando en situaciones cómicas y a menudo dolorosas para él.
Don Quijote realiza dos salidas:
Se narra la tercera y última salida de Don Quijote y Sancho. Recorren La Mancha, Aragón y llegan hasta Barcelona. En esta parte, ya no es solo Don Quijote quien vive en un mundo de fantasía; otros personajes, conocedores de su fama por la lectura de la primera parte, interactúan con él, a menudo para burlarse, creando situaciones que parecen sacadas de los libros de caballerías (como el episodio con los duques). El viaje concluye cuando Don Quijote es derrotado en la playa de Barcelona por el Caballero de la Blanca Luna (en realidad, su vecino el bachiller Sansón Carrasco disfrazado), quien le impone como penitencia regresar a su aldea por un año. Tras su vuelta, Don Quijote cae enfermo, recupera la cordura, reniega de los libros de caballerías y muere cristianamente como Alonso Quijano, el Bueno.
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Las perífrasis verbales son construcciones formadas por un verbo auxiliar conjugado seguido de una forma no personal (infinitivo, gerundio o participio), a veces unidos por una preposición o conjunción, que funcionan como un único núcleo verbal. Aportan matices de aspecto (cómo se ve la acción: inicio, duración, fin, repetición) o modo (actitud del hablante: obligación, probabilidad).