Portada » Lengua y literatura » Literatura Española del Siglo XVII: Góngora, Calderón de la Barca y el Barroco
Luis de Góngora fue un poeta lírico cuya obra circuló principalmente de forma oral y manuscrita, siendo publicada póstumamente. Existe un manuscrito, conocido como el «Manuscrito Chacón», que contiene gran parte de sus poemas, con anotaciones sobre su fecha de composición. Góngora tenía la intención explícita de crear un nuevo lenguaje poético mediante el uso intensivo de recursos retóricos.
Poesía de Arte Mayor: Se caracteriza por versos más largos. Dentro de este grupo, encontramos un extenso conjunto de composiciones gongorinas. En las letrillas y composiciones de arte menor, es frecuente el uso del estribillo, una breve estrofa, a menudo con un tono serio y un tema grave. Son típicos los textos humanísticos o satíricos, que incluyen chistes y expresiones escatológicas. Sus romances son notables, mezclando lo serio y lo burlesco, y abarcando temas caballerescos, moriscos, pastoriles y amorosos.
Un ejemplo destacado es la Fábula de Píramo y Tisbe, un romance de 500 versos que resume los rasgos de la poesía gongoriana: una visión burlesca de la realidad combinada con una reflexión seria. El poeta llega a burlarse de sus propios mitos.
Poesía de Arte Menor: Incluye principalmente sonetos, siguiendo el modelo clásico de cuartetos y tercetos. Los temas abarcan lo amoroso, lo moral y lo mitológico. Los sonetos amorosos son muy literarios y estilizados, mientras que los de índole satírica incorporan elementos de la poesía popular. Los sonetos de tema moral, con un tono que oscila entre lo serio y lo burlón, expresan inquietudes y desengaño, reflejando el tópico clásico del menosprecio de la corte.
Estos dos grandes poemas presentan dificultades que requieren lectores cultos, constituyendo un reto a la inteligencia.
Los temas recurrentes en la obra de Góngora (amor, mitología, naturaleza) son reelaborados de manera personal por el poeta. Su vertiente satírica y burlesca se manifiesta tanto en poemas populares como en textos cultos. La actitud del autor revela un gusto por la vida, refinado y sensual, con una lengua afilada y un espíritu burlón, siempre atento a la belleza del mundo que él mismo crea. El lenguaje gongorino se caracteriza por su ambigüedad y multiplicidad de significados. Aunque los recursos que emplea no son nuevos, Góngora no pone límites a su uso. La poesía de Góngora es el resultado de su tendencia a los contrastes, la exageración y la diversidad.
Pedro Calderón de la Barca escribió una extensa obra que incluye aproximadamente 120 comedias, piezas cortas y autos sacramentales. Su producción se puede dividir en dos etapas:
El teatro de Calderón se caracteriza por el enfrentamiento entre fe y razón, el determinismo, la fe y el castigo. Sus personajes son individuos en un mundo inexplicable, sometidos a un destino, que pueden rebelarse y rozar el nihilismo.
El Barroco se caracteriza por:
Ámbito Religioso: Fue una época de esplendor, marcada por la Contrarreforma, un movimiento católico que buscaba defender la doctrina católica y reforzar la disciplina y la autoridad del Papa, a través del Concilio de Trento.
Ámbito Artístico: Se caracteriza por el uso abundante de elementos ornamentales, el gusto por las composiciones recargadas y la búsqueda de la belleza en un mundo idealizado. Refleja los deseos de esplendor y magnitud de los reinados absolutistas.
La lengua castellana se consolida como lengua española. Se publican obras dedicadas a su estudio y aprendizaje, destacando la obra de Sebastián de Covarrubias.
Existían dos espacios teatrales principales:
Autores destacados:
Se produce una evolución de la novela picaresca. Destaca la figura de Quevedo.
El objetivo principal era impresionar y deslumbrar mediante agudezas, juegos de ingenio y un refinamiento expresivo.