Portada » Latín » La Eneida: Origen Mítico de Roma y Propaganda Augustea
La Eneida. Virgilio dedicó los últimos años de su vida (del 29 al 19 a.C.) a escribir La Eneida, un poema épico en hexámetros. Esta obra se convirtió en el poema nacional de Roma, ya que ensalza su origen mítico y exalta el poder de Augusto. En La Eneida, Virgilio toma elementos de la épica griega y de obras como La Ilíada y La Odisea, pero con una intención política clara: glorificar a Roma y justificar el gobierno de Augusto. El poema relata la historia (leyenda) de Eneas, un héroe troyano que, tras la destrucción de Troya, recibe la misión divina de viajar a Italia para fundar el linaje que dará origen al futuro Imperio Romano. A través de esta historia, Virgilio enlaza el pasado mítico de Troya con el presente imperial de Roma, consolidando la idea de que el poder de Augusto es una consecuencia natural del destino. Virgilio presenta a Eneas como el fundador mítico de Roma y lo vincula con la familia de Augusto. Se dice que Augusto desciende del hijo de Eneas, lo que refuerza su legitimidad como gobernante. Además, el poema presenta a Augusto como el heredero del glorioso pasado romano, destacando su papel en la consolidación del Imperio tras la victoria en la batalla de Accio. De este modo, La Eneida no solo narra una historia épica, sino que también funciona como una obra de propaganda que exalta el poder de Roma y la figura de su emperador.
Eneas viaja a Italia, pero Juno lo desvía a Cartago, donde la reina Dido se enamora de él. Júpiter le recuerda su destino y Eneas la abandona; ella se suicida. Luego, en Cumas, desciende al inframundo y su padre Anquises le muestra el futuro glorioso de Roma. En Lacio, el rey Latino le ofrece a su hija Lavinia, pero Turno inicia una guerra. Eneas consigue aliados y un escudo de Vulcano. Finalmente, vence y mata a Turno, asegurando el futuro de Roma. El poema está compuesto por doce libros y se divide en dos partes:
La historia de Eneas está guiada por los dioses, quienes determinan su misión. A diferencia de otros héroes épicos como Aquiles o Ulises, Eneas no busca la gloria personal, sino que acepta su destino. Eneas debe renunciar a sus deseos personales en favor de su misión. Su abandono de Dido es una muestra de que el deber está por encima de los sentimientos. La segunda parte del poema muestra cómo la grandeza de Roma se construye a través de la guerra y la victoria sobre otros pueblos. Desde el punto de vista del lenguaje, La Eneida destaca por su tono épico y narrativo. Virgilio combina elementos heroicos con pasajes filosóficos, como la visión de Anquises en el inframundo. Además, utiliza un lenguaje solemne y recurre a símiles épicos para dar grandeza a la narración.
La épica es un género literario narrativo que relata con un lenguaje solemne las hazañas de héroes o los orígenes míticos de un pueblo. Surgió en las culturas primitivas como tradición oral, con acompañamiento musical y sin un autor fijo, destacando en Grecia con la Ilíada y la Odisea. A partir de estos poemas homéricos, la épica se consolida como género literario, evolucionando en Roma con características propias: influencia homérica, uso de la historia nacional como argumento y la influencia de la poesía alejandrina. Livio Andrónico introdujo la Odisea en Roma en el siglo III a. C., lo que influyó en la literatura latina. Los romanos reemplazaron los mitos por hazañas históricas en sus epopeyas. Nevio escribió Bellum Punicum sobre la Primera Guerra Púnica, y Ennio, con sus Annales, estableció el hexámetro y un lenguaje épico propio de Roma, exaltando el patriotismo y la historia romana. Las grandes epopeyas latinas conservadas son La Eneida y La Farsalia.
Publio Virgilio Marón (70-19 a.C.) fue uno de los máximos exponentes de la literatura latina. Nació cerca de Padua en una familia de clase media y pasó gran parte de su vida en Nápoles. Fue educado en Cremona y Mediolanum, estudiando filosofía y retórica en Roma. Vivió en tiempos de Augusto y apoyó sus reformas, integrándose en un círculo de Mecenas, protegidos por el emperador. Su obra refleja la promoción de los valores tradicionales romanos. Entre el 42 y 39 escribió Bucólicas de tema pastoril y entre 36 y 29 Geórgicas, exaltando la vida agrícola. Su obra más importante, La Eneida, fue escrita entre 29 y 19, en hexámetros, inspirándose en La Ilíada y La Odisea. Murió en Brindisi tras un viaje a Grecia para conocer lugares para su poema.
Cicerón (106-43 a.C.) fue una de las figuras más importantes de la literatura y la política romana. Nació en Arpino en una familia acomodada que le obligó a luchar por su ascenso político. Destacó como abogado, político, orador y filósofo, con influencia de la cultura griega. Recorrió todas las magistraturas del cursus honorum llegando a ser cónsul donde reprimió la conspiración de Catilina, ganando el título de pater patriae. Fue defensor de la oligarquía senatorial. Fue exiliado con la formación del primer Triunvirato. Durante la guerra civil apoyó a Pompeyo y se retiró de la vida pública hasta el asesinato de César. Intentó restaurar la República atacando a Marco Antonio en sus Filípicas, pero Antonio ordenó su ejecución. Murió en el 43 a.C. y su cabeza y mano fueron expuestas en el foro.
Antes de Cicerón El propio Cicerón, en su tratado de retórica Brutus, traza una completa historia de la elocuencia romana. El primer orador del que tenemos noticias concretas y algunos fragmentos es Catón el Censor. En estos párrafos conservados se observa la fuerza y la vivacidad de este orador, defensor a ultranza de las costumbres latinas frente a las influencias helénicas. En el extremo opuesto a la postura de Catón se sitúan los oradores pertenecientes al llamado Círculo de Escipión, como el propio Escipión Emiliano y Lelio. Ambos eran oradores brillantes y sobresalían sobre todo por su elevada cultura. Se debe destacar sobre todo su influencia en la difusión de la cultura griega en Roma. Graco y Cayo comienza a evidenciarse la influencia de Grecia y en particular de las tendencias asiánicas. De entre todos ellos destaca como el mejor orador romano de todos los tiempos Marco Tulio Cicerón; desarrolló su elocuencia como abogado y como político, y escribió tratados de retórica.
Desde el punto de vista de la evolución del género épico, la obra se distancia de todos los poemas anteriores: por primera vez en un poema épico se insertan en la narración recursos y tonos literarios dramáticos y líricos. El estilo de La Eneida es nuevo; Virgilio varía el tono del poema según los momentos. Probablemente no alcanza la grandeza de Homero, pero construye una obra de gran humanidad. Aunque Virgilio imita a Homero y se inspira en él, su concepción de la poesía es ya muy distinta. Homero es el representante de una épica primitiva, pensada para ser recitada con acompañamiento musical. Virgilio, por su parte, es un poeta erudito: su obra es producto de un intenso estudio de las fuentes y de los modelos tanto griegos como latinos. En cuanto al tratamiento de los personajes, el protagonista, Eneas, se nos presenta como un individuo atento sólo a la voluntad de los dioses y que tiene como único objetivo cumplirla. El rasgo más característico de Eneas es «pietas». No obstante, es un héroe-guerrero como los homéricos, y vemos sus dudas y sus sentimientos en episodios como el de Dido. El segundo personaje en importancia es Dido; Virgilio nos la presenta como una víctima de los dioses; ella es, quizá, la figura más lograda de La Eneida y está llena de fuerza y pasión humana. La Eneida es una obra de extraordinaria perfección estilística y métrica. Virgilio es el creador de un lenguaje poético clásico de extraordinaria perfección formal.