Portada » Geografía » Geografía Económica: Sector Secundario, Industria y Transformación Global
El sector secundario incluye las actividades económicas dedicadas a transformar las materias primas en otros productos que permitan satisfacer las necesidades humanas. Las principales son la industria, la minería, la producción de energía y la construcción.
La industria es la actividad que transforma la materia prima en un producto elaborado. Requiere tres elementos fundamentales:
Las materias primas son los recursos naturales que la industria transforma en productos elaborados o semielaborados. Según su origen, pueden ser:
La producción se concentra en unos pocos países conocidos como CARBS (Canadá, Australia, Rusia, Brasil y Sudáfrica). Estos países reúnen entre el 25% y el 50% de los principales recursos naturales. El consumo de materias primas es creciente en Europa Occidental, Japón, Estados Unidos y países emergentes como China e India.
Las energías tradicionales son las más usadas porque han alcanzado un elevado desarrollo tecnológico. A este grupo pertenecen el carbón, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear por fisión. También se incluye en este grupo la energía hidroeléctrica, una energía renovable.
La minería se dedica a localizar, extraer y refinar las rocas y minerales que se encuentran en el suelo y en el subsuelo. Para la explotación, la minería utiliza métodos de prospección para localizar los minerales y técnicas de extracción para obtener los minerales de yacimientos a cielo abierto y de yacimientos subterráneos o minas.
La producción de energía transforma las fuentes de energía en calor y electricidad que permiten realizar un trabajo. Esta transformación se realiza en centrales energéticas o instalaciones especializadas en cada tipo de energía.
La construcción crea diferentes tipos de estructuras, edificios e infraestructuras (carreteras, puentes, presas, etc.). Para llevarlas a cabo, requiere proyectos y materiales de construcción como el acero y el hormigón.
La industria moderna surgió en Gran Bretaña tras la Primera Revolución Industrial (1770-1855). La fabricación se concentró en grandes fábricas o factorías donde numerosos obreros realizaban solo una parte del producto. La producción resultante era abundante, barata y homogénea. La localización de las industrias y los países industriales resultantes sufrieron profundas transformaciones.
La mayoría de los países de la Tierra han adoptado políticas energéticas. Sus principales objetivos son:
Las políticas medioambientales pretenden limitar las emisiones de las grandes instalaciones energéticas, industriales y del transporte.
Las políticas de ahorro energético buscan reducir el consumo de energía. Para ello, se conciencian a los consumidores para que ahorren energía y usen tecnologías menos consumidoras.
El trabajo industrial emplea nuevas tecnologías que permiten el uso de máquinas controladas por ordenador y de robots industriales.
La fabricación se realiza en pequeños establecimientos que se reparten las distintas fases de producción. En ellos trabajan pocas personas, pero muy cualificadas.
La producción resultante puede organizarse en series cortas de productos baratos y diversos.
Según su posición en el proceso de producción, se distinguen tres tipos:
En el siglo XVIII, el trabajo artesanal era realizado por artesanos.
Las industrias de alta tecnología se localizan en los países más desarrollados, ya que exigen servicios e infraestructuras avanzados, mano de obra cualificada y clientela con elevado poder adquisitivo.
Las industrias de tecnología media y baja tienden a localizarse en países emergentes y atrasados, pues requieren mano de obra poco cualificada y precios baratos.
Están encabezados por el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), seguido por potencias regionales como Australia y Nueva Zelanda. Su creciente industrialización se debe a varias razones:
Rusia es un caso especial en este grupo. Tras la crisis que siguió a la caída del comunismo, perdió su nivel de polo industrial mundial y desde principios del siglo XXI se recupera con fuerzas gracias a la exportación de recursos.
Las áreas menos industrializadas se localizan en los países más pobres de la Tierra, como los situados en el África subsahariana.
Las causas de su poca industrialización son la falta de recursos de capitales para explotar los recursos, la escasez del mercado y el aislamiento por las deficientes comunicaciones.
Los países industriales se encuentran en crisis desde la década de 1970 porque sus industrias han quedado anticuadas. En unos casos se ha procedido a su reconversión. A la vez, se ha promovido su reindustrialización potenciando la instalación de nuevas industrias. En otro caso, se ha recurrido a la deslocalización.
Las tecnologías imprescindibles para la Industria 4.0 son:
Las fábricas inteligentes se caracterizan por la automatización de la producción, la interconexión de las máquinas dentro del propio emplazamiento industrial y el intercambio de información con el exterior.