Portada » Historia » Felipe González: Discurso de Investidura y Claves de su Programa de Gobierno (1982)
Este texto es un fragmento del Discurso de investidura de Felipe González, candidato del Partido Socialista, celebrado ante el Congreso de los Diputados el 30 de noviembre de 1982. Fue publicado en el ABC al día siguiente.
El autor del texto fue el líder del PSOE, Felipe González Márquez. Se trata de un discurso de investidura, en el que Felipe González presentó, de forma muy general, las bases de su programa de gobierno sobre diversos temas como la economía, la justicia o la política exterior.
El destinatario de este discurso es claramente el Parlamento, puesto que fue realizado ante los diputados de los partidos que habían conseguido representación parlamentaria en las elecciones generales de octubre de 1982 (socialistas, centristas de UCD, políticos de derecha de AP, comunistas, nacionalistas, etc.). Asimismo, el destinatario es el pueblo español, ya que al ser publicado en un diario de la época este documento era de carácter público.
Este texto debe ser encuadrado en la etapa de la democracia española. Después de la muerte de Franco en 1975, se puso en marcha el complejo proceso de Transición a la Democracia, modélico en muchos aspectos pero también cuajado de problemas de todo orden (especialmente económicos, dada la grave crisis a partir de la anterior crisis económica de 1973), el terrorismo etarra y el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981. Los primeros gobiernos de la Transición y de la Democracia fueron protagonizados por el partido centrista UCD, capitaneado por Adolfo Suárez y por su sucesor en el cargo Calvo Sotelo, quien estaría sólo unos meses, hasta el desastre del partido centrista en las elecciones de octubre de 1982 y el ascenso al poder del PSOE (Felipe González).
Este texto nos da las claves para analizar el ideario político de Felipe González en tres aspectos esenciales: el respeto a la Ley, la entrada de España en la Comunidad Económica Europea y la cuestión de la OTAN.
En primer lugar, González empieza subrayando que su gobierno “cumplirá y hará cumplir la ley”. Esta declaración de intenciones que hace el candidato a presidente está acorde con los principios básicos que sustentan nuestra Constitución ya que nuestro país es considerado como un “Estado de derecho”. Realiza además una clara advertencia ante los que no respeten nuestra Ley de Leyes utilizando términos como “terror”, “chantaje” o “intentos involucionistas”. Obviamente González tenía en mente y estaba haciendo referencia por un lado, a los grupos terroristas y a las tendencias golpistas que habían sido felizmente superadas tras el 23-F de 1981. Se ha señalado que la postura del rey Juan Carlos fue vital para detener el golpe de Estado.
En segundo lugar, pone de relieve el interés que va a tener su futuro gobierno en que España ingrese en la Comunidad Económica Europea superando “con tesón” los obstáculos presentes para conseguir tal fin. Como sabemos, este hecho acaecerá después de años y años de negociaciones, empezadas con poco éxito y tímidamente ya en los años y continuada por los gobiernos de la UCD con la omnipresente oposición de Francia. La entrada en la CEE será indudablemente uno de los grandes éxitos de la era González.
Finalmente, aunque no menos importante, alude vagamente a la OTAN, asegurando que mantendrá el “compromiso con el pueblo español”. Hemos de señalar que durante el gobierno centrista de Calvo Sotelo, España ingresó en la OTAN, organización de carácter defensivo militar que englobaba a países de la órbita occidental capitalista. El PSOE no estuvo en absoluto de acuerdo con ese ingreso y en su programa electoral que le llevaría al poder en 1982 aseguró que si ganaba las elecciones España saldría de la OTAN. Sin embargo, una vez en el poder, se realizó un referéndum para que el pueblo español votara la adhesión a la OTAN. Curiosamente, el PSOE cambió de opinión, siendo entonces partidario de que España siguiera en la OTAN. Este cambio de opinión sería muy criticado.
Efectivamente, el discurso de investidura de Felipe González de 1982 supuso un hito en la historia de España. Este joven político fue proclamado presidente del gobierno español. Votaron su candidatura afirmativamente la mayoría de la cámara. Se superaba así con creces, la mayoría absoluta de su investidura, lo cual favorecería la gobernabilidad de España. Por primera vez desde 1936 un gobierno socialista asumía el poder en nuestra historia. Su discurso, lleno de ilusión y esperanza, fue “moderado” pero “radical” como el propio González confesó, pues deseaba poner de manifiesto que trataba de ir a la raíz de las cosas. El lema con el que había ganado las elecciones había sido “por el cambio”. Durante 14 largos años llevaría a cabo toda una serie de programas reformistas que abarcarían todos los aspectos de la vida de la época: la educación, la sanidad, el ejército, la judicatura y un largo etcétera. Económicamente, se aplicaron políticas socialdemócratas que propiciaron elevados gastos sociales y un fuerte endeudamiento y déficit. Hubo varias huelgas generales.
Finalmente fueron esenciales en el fin de esta etapa socialista, dos aspectos: los casos generalizados de corrupción, que minaron la credibilidad de este gobierno, y el terrorismo de Estado, grupos dedicado al secuestro y asesinato con cargo a los fondos reservados del Ministerio del Interior, para combatir a la sangrienta ETA que por aquellos años llevaba a cabo terribles atentados. Todos estos casos fueron destapados por la prensa, que con razón fue llamada “el cuarto poder”.