Portada » Lengua y literatura » Explorando las Vanguardias Europeas, Españolas e Hispanoamericanas y la Generación del 27
Las vanguardias surgieron en Europa a comienzos del siglo XX como una reacción contra la tradición artística, impulsadas por la crisis de valores tras la Primera Guerra Mundial. Buscaban la originalidad y la creatividad mediante la experimentación, rompiendo con el realismo y el clasicismo.
El expresionismo, desarrollado en Alemania y Centroeuropa, deformaba la realidad para expresar emociones extremas. Destacaron Franz Kafka y Bertolt Brecht. El futurismo, de Marinetti, exaltaba la modernidad, la velocidad y la tecnología, con influencias del fascismo y el comunismo. El dadaísmo, creado por Tristan Tzara, destruía la lógica y usaba el azar en la creación artística. El cubismo, con Apollinaire en literatura y Picasso en pintura, representaba la realidad desde múltiples perspectivas. El surrealismo, impulsado por André Breton, exploraba el subconsciente mediante el sueño y la escritura automática, con figuras como Salvador Dalí y Pablo Neruda.
En España, el creacionismo de Vicente Huidobro y Juan Larrea buscaba crear nuevas imágenes poéticas sin referirse a la realidad. El ultraísmo, con Rafael Cansinos Assens y Guillermo de Torre, rechazaba el sentimentalismo. En Hispanoamérica, destacaron César Vallejo en poesía, el estridentismo en México y el martinfierrismo en Argentina.
Ramón Gómez de la Serna modernizó la literatura española con sus «greguerías», textos breves que combinaban metáfora y humor.
Las vanguardias transformaron el arte y la literatura, marcando una ruptura con el pasado y abriendo camino a nuevas formas de expresión.
La Generación del 27 surgió en 1927 en un homenaje a Góngora. Sus poetas combinaron tradición y vanguardia, influenciados por la poesía pura y movimientos como el creacionismo. Con el tiempo, sus obras adquirieron una dimensión social debido a la Guerra Civil, lo que llevó a muchos al exilio.
Su estética es ecléctica, mezclando poesía popular y vanguardias. Jorge Guillén representó la poesía pura; Gerardo Diego combinó tradición y vanguardia; Rafael Alberti evolucionó del lirismo al compromiso político; Vicente Aleixandre exploró el amor y la muerte desde el surrealismo; Luis Cernuda abordó la lucha entre deseo y realidad. También destacan Pedro Salinas y Dámaso Alonso, este último con un enfoque existencialista tras la guerra.
Las mujeres del 27, «Las Sinsombrero», incluyeron a Ernestina de Champourcín, con una poesía emotiva, Concha Méndez, de estilo neorromántico y vanguardista, y Carmen Conde, con una visión crítica de la mujer en la sociedad.
Federico García Lorca es el más emblemático. En poesía, Romancero gitano une lo popular y lo moderno, mientras que Poeta en Nueva York denuncia la deshumanización. En teatro, escribió tragedias como Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba, sobre la opresión social. Su teatro más innovador, El público, tiene una fuerte carga surrealista.
Tras la Guerra Civil, el exilio marcó su poesía con un tono nostálgico y desesperanzado. Su legado sigue siendo fundamental en la literatura española.