Portada » Psicología y Sociología » Explorando la Personalidad, el Razonamiento y la Inteligencia Emocional
Es la forma estable de ser y actuar que nos diferencia de los demás.
Es la parte heredada de nuestra personalidad. Desde pequeños, influye en cómo reaccionamos, sentimos y nos calmamos en distintas situaciones.
Nos ayuda a pensar, decidir y resolver problemas. Aunque usamos la lógica, a veces nos dejamos llevar por prejuicios o errores.
Nuestra mente funciona como una narrativa interna, ya que pensamos a través del lenguaje. Esta capacidad nos permite representar ideas con palabras, facilitando la construcción de conceptos y el razonamiento.
Las proposiciones son expresiones universales que nos ayudan a razonar de forma clara. Para ser consideradas como tales, deben:
Una falacia es un razonamiento incorrecto que parece válido, pero no lo es. Es un argumento engañoso que suena convincente, aunque no sigue las reglas de la lógica. Son comunes en la vida cotidiana y pueden clasificarse en:
El carácter es la forma en que actuamos y se forma a partir de nuestro temperamento y el entorno en el que crecemos. A diferencia del temperamento, el carácter se aprende y puede cambiar con el tiempo.
A medida que crecemos, aprendemos a controlar nuestras emociones y comportamientos. Esto implica:
Cuando logramos manejar nuestras emociones y adaptarnos a diferentes situaciones, alcanzamos un buen nivel de autocontrol. Con el tiempo, nos volvemos más seguros, responsables y pensamos mejor antes de actuar, lo que indica que nuestra personalidad ha madurado.
Se agrupan en tres tipos según su forma de ser y comportarse:
Les cuesta relacionarse y tienen actitudes reservadas o poco comunes:
Son intensas, expresivas y tienen relaciones inestables:
Suelen ser inseguras o muy rígidas:
Son patrones de comportamiento y pensamiento que se alejan de lo normal y afectan la vida diaria. Dificultan las relaciones, el trabajo y otros aspectos importantes.
Son habilidades que nos ayudan a comprender y gestionar nuestras emociones y relaciones:
Pensar, razonar y ser creativos nos ayuda a enfrentar los desafíos de la vida diaria.
La inteligencia nos permite resolver problemas nuevos, mientras que el pensamiento es cuando usamos nuestra inteligencia sin necesidad de actuar directamente en la realidad, solo con ideas y símbolos.
Un problema surge cuando queremos hacer algo, pero no sabemos cómo.
Resolver problemas implica tomar decisiones, es decir, elegir entre varias opciones sin saber con certeza cuál será el resultado. Para decidir bien: