Portada » Psicología y Sociología » Explorando la Mente Humana: Percepción, Memoria, Conciencia y Personalidad
Hemos contado antes con los sentimientos y con la imaginación, antes que con la razón, para representarnos el mundo y a nosotros mismos gracias a los cuentos, que le han dado forma a nuestra moral. No hay nada que contenga tanta verdad como un mito. «Los mitos dan significado a nuestra existencia».
El sentido común básico del humanismo junta al saber práctico, al sentido de lo verosímil.
El pensamiento utópico es un modo de pensar a nivel de los sueños, deseos…
No hay inteligencia sin memoria. La memoria es la base del aprendizaje y un componente imprescindible de la imaginación.
Olvidar es sano y necesario; la vida sería muy desagradable si no pudiéramos olvidar los episodios desagradables. Que cualquier tiempo pasado fuera mejor dependerá de las circunstancias mentales y físicas de cada individuo.
Muchos aspectos del desarrollo de un individuo reflejan acontecimientos que sucedieron en la evolución de sus antepasados (concepto de recapitulación).
Vemos lo que nos interesa, recordamos con facilidad lo que nos gusta, olvidamos fácilmente lo que nos desagrada. Esto refleja la motivación subyacente a nuestros actos.
La frustración surge de los impedimentos para lograr tus propósitos. La consecuencia más importante suele ser la agresividad. Existen también mecanismos de defensa para afrontarla.
Max Scheler describe la posición del hombre a través de tres «humillaciones»:
Se distinguen tres ámbitos fundamentales del conocimiento:
Sí, el consumismo puede intentar llenar el vacío existencial asociado al aburrimiento. El aburrimiento es el cansancio o fastidio ante la falta de estímulo o interés. La opinión de José Antonio Marina sugiere que la capacidad de aburrirse depende de la disposición interna de la persona; cada uno nace con un nivel de necesidad de estimulación básico (unos más «acelerados» y otros más «lentos»).
La cultura es el proyecto específico de la inteligencia y la voluntad de los hombres, transmitido socialmente.
La conciencia es un proceso activo que se puede asimilar a la experiencia subjetiva del conocimiento de sí mismo y de la realidad.
Esta metáfora ilustra la visión del psicoanálisis sobre el conflicto intrapsíquico: el Yo (el jinete, el ángel, la razón) intenta controlar al Ello (la bestia, los instintos primarios), bajo la mirada crítica del Súper-yo. Sugiere que todos tenemos dentro una «bestia» (impulsos inconscientes) que la «luminosa razón» (el Yo consciente) apenas puede dominar.
No es lo mismo.
La vista y el oído pueden ser considerados sentidos “noológicos” (del griego *nous*, mente o intelecto) por su especial vinculación con el conocimiento abstracto, el lenguaje, las bellas artes y la vida intelectual y espiritual.
El ser humano no percibe «sensaciones puras» aisladas, sino que el cerebro organiza activamente la información sensorial en formas estructurales significativas (principios de la Gestalt). Percibimos estas formas como una síntesis creadora, que es la imagen sensible de un objeto completo y con sentido, a la que llamamos percepto.
Una ilusión sinestésica (o más propiamente, la sinestesia) es un fenómeno neurológico en el que la estimulación de una vía sensorial o cognitiva lleva a experiencias involuntarias en una segunda vía sensorial o cognitiva (ej. ver colores al oír música, asociar letras con colores). Los sentidos parecen mezclarse y entrelazarse.
La percepción es:
No podemos experimentar directamente la representación del mundo de una persona ciega de nacimiento, pero podemos inferir cómo la construyen. Utilizan otros sentidos de forma más desarrollada:
Su representación del mundo es espacial y rica en detalles sensoriales no visuales.
El concepto percepción extrasensorial (PES) es paradójico porque «percepción» implica inherentemente el uso de los sentidos (sensorial). «Extrasensorial» significa «fuera de los sentidos». Por lo tanto, el término describe una «percepción fuera de la percepción (sensorial)», lo cual es contradictorio. Si algo se captara fuera de la sensibilidad, no podría sentirse (percibirse) de ninguna manera convencional.
El poder de los estímulos para captar nuestra atención depende de factores como:
La cultura actual, con la constante avalancha de información y estímulos de los Mass Media (redes sociales, noticias, publicidad), puede erosionar la atención de varias maneras:
El control de la atención se refiere al grado en que podemos dirigirla y mantenerla. Es voluntaria cuando requiere de esfuerzo consciente. La concentración es la capacidad de mantener la atención focalizada intensamente en un objeto o tarea.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por patrones persistentes de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfieren con el funcionamiento o desarrollo.
La visión predominante en la comunidad médica y psicológica es que el TDAH es un trastorno real con base neurobiológica, aunque los factores ambientales y educativos influyen significativamente en su manifestación y manejo.
La procrastinación es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones irrelevantes o más agradables, a pesar de ser conscientes de las consecuencias negativas de dicho aplazamiento.
Sí, se puede argumentar que la percepción es fundamentalmente un fenómeno relacional. No percibimos objetos o cualidades aisladas, sino en relación con su contexto.
Decir que «la percepción es relacional» y que «percibimos relaciones» es prácticamente lo mismo. La primera describe la naturaleza del proceso perceptual, mientras que la segunda enfatiza el contenido de lo que se percibe. En esencia, nuestra experiencia del mundo se construye a través de la detección e interpretación de estas relaciones.
Sí, creo que la sensibilidad (entendida como la capacidad de detectar estímulos sutiles o apreciar matices) se puede desarrollar mediante el ejercicio y la práctica deliberada (ej. un catador de vinos, un músico afinando su oído).
La voluntad y la atención son cruciales en este desarrollo:
La sensibilidad nos ayuda a percibir las sensaciones, pero para refinarla y aprovecharla al máximo, necesitamos poner atención voluntaria.
Nuestro modo de percibir el mundo está influido por múltiples factores, además de las características físicas de los estímulos:
Se dice que el hombre es un animal audiovisual porque la visión y la audición son los sentidos predominantes y más desarrollados en nuestra especie, siendo cruciales para la comunicación (lenguaje hablado y escrito), el aprendizaje, la interacción social y la construcción de nuestra comprensión del mundo.
Los sentidos noológicos (relacionados con el intelecto) son precisamente la vista y el oído, por su estrecha conexión con el pensamiento abstracto, el lenguaje y la cultura.
La percepción se considera una actividad psíquica bipolar porque involucra dos polos interdependientes:
La percepción siempre es una interacción entre las propiedades del mundo exterior y las características del perceptor.
La percepción está íntimamente ligada a las necesidades y al desarrollo evolutivo de las especies.
La vista es generalmente considerada el sentido más apto para la percepción simultánea de múltiples fenómenos espaciales. Permite captar de un solo vistazo la disposición de varios objetos en el espacio, sus relaciones, colores y formas. Es el sentido más evolucionado en el hombre y el más asociado al pensamiento lógico, espacial y creativo, permitiendo integrar una gran cantidad de información de forma paralela.