Portada » Griego » Explorando la Evolución Tecnológica: Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
Llamamos Prehistoria al periodo transcurrido desde la aparición de los primeros homínidos hasta la elaboración de los primeros testimonios escritos.
La primera revolución tecnológica se produjo en el Neolítico, cuando las personas pasaron de ser nómadas a sedentarias. Hubo una especialización del trabajo que mejoró las condiciones de vida. Unos cazaban o recogían las cosechas, mientras otros hacían armas para la caza, recipientes para almacenar los alimentos, vestidos, herramientas, etc.
El fuego ofreció protección frente a animales salvajes. También proporcionó calor, tanto para protegerse del frío como para cocinar, y la luz se empleó para iluminarse. Aprendieron a fundir metales y a cocer barro.
Se piensa que utilizaron piedras que, al hacerlas chocar, produjeran chispas que hacían arder hierbas secas o maderas finas. También parece probable que frotaran trozos de madera seca hasta conseguir que, por rozamiento, uno de ellos se encendiera.
Se cree que la agricultura apareció sobre el 10000 a.C., mientras que la ganadería apareció 2000 años después, hacia el 8000 a.C. Por tanto, la agricultura fue antes.
Los monumentos megalíticos son construcciones sencillas realizadas con piedras de gran tamaño. Algunos, como el *menhir*, consistían en una sola piedra colocada verticalmente, y otros, como el *dolmen*, constaban de tres piedras colocadas formando un dintel. Parece que en la mayoría de los casos tenían usos funerarios. También se cree que algunos podían ser observatorios astronómicos.
La aparición de la escritura supuso un desarrollo notable en la organización social, códigos legislativos, recopilación de saberes científicos-técnicos, etc. La existencia de una férrea organización fue un elemento clave para el desarrollo tecnológico a gran escala.
Parece que una de las razones más importantes de que esto ocurriera así es el hecho de que había muchos esclavos (uno de cada tres romanos lo era), lo que significa que la mano de obra era barata y no había necesidad de innovar.
En Mesopotamia, los inventores más célebres fueron los sumerios, que empezaron a utilizar la escritura cuneiforme alrededor del 3000 a.C. En Egipto, uno de sus más célebres innovadores fue el ingeniero Imhotep, que introdujo el uso de la piedra natural en las construcciones y que, además, fue el constructor de la primera pirámide ubicada en Saqqara.
Se cree que la primera rueda apareció en un torno de alfarero, que es una máquina que ayuda a modelar objetos cerámicos. Posteriormente, aparecen incorporadas en carros muy rudimentarios (hacia el 3500 a.C.).
Las primeras ruedas eran discos macizos y se mantenían unidas a un eje que giraba con ellas. Luego, hacia el 2500 a.C., las ruedas giraban mientras el eje se mantenía fijo al chasis del vehículo. Hacia el 2000 a.C., se sustituyó la forma maciza por la forma con radios, con lo que se aumentó su resistencia y disminuyó su peso. Más tarde, se hicieron ruedas de distintos tamaños y empezaron a utilizarse en diversos mecanismos y máquinas.
En China, en el siglo II, aparecieron grandes innovaciones como la brújula, el papel y la porcelana.
El inventor de estos caracteres fue el chino Bi Sheng. El invento tuvo lugar hacia el año 1040.
Las tres innovaciones tecnológicas que destacan sobre las demás son: el papel, la imprenta y la pólvora. De ellas, fue la imprenta la que más contribuyó al desarrollo de la ciencia y la técnica, ya que los libros escritos sirvieron para difundir la cultura por toda Europa primero y por el resto del mundo después.
Hasta el siglo XV, los marinos europeos no empezaron a emplear la brújula para navegar. La razón es obvia: hasta esta época no hubo contacto con la cultura china por parte de los europeos. El europeo más conocido que trajo muchas innovaciones desde China fue el comerciante veneciano Marco Polo.
En 1453, Gutenberg editó su primer libro: una Biblia.
Los árabes fueron los responsables de reintroducir en Europa muchos escritos antiguos, sobre todo de los antiguos griegos. Además, fueron impulsores de las ciencias, entre ellas la medicina y la química. Uno de los alquimistas (así se les llamaba a los primeros químicos) más destacados fue Jabir ibn Hayyan. Entre los europeos, los primeros que escribieron tratados de química fueron Roger Bacon y Alberto Magno.
Aunque hubo buenos relojes de arena y de agua en la antigüedad, los relojes mecánicos, como el reloj de pesas, superaron la precisión de los antiguos y supusieron un gran avance en la medida del tiempo, tan importante para el desarrollo de las ciencias físicas.