Portada » Arte » Explorando el Arte del Quattrocento: Masaccio, Piero della Francesca y Botticelli
El Quattrocento, término italiano para el siglo XV, marca el Renacimiento temprano en Italia, con Florencia como su epicentro artístico. La pintura de este período se inspira en la Antigüedad, buscando representar la belleza a través de cánones establecidos y un profundo interés por la anatomía. Sus características principales incluyen:
Cada escuela y pintor imprime su personalidad y resultados de investigación en sus obras. En Florencia, la primera generación incluye a Masaccio y su discípulo Piero della Francesca. Botticelli destaca en la segunda generación de la Escuela florentina.
La influencia de Masaccio es enorme, a pesar de su temprana muerte (29 años). Su obra innovadora contó con numerosos mecenas. Su pintura se distingue por un carácter monumental, otorgando realidad corporal a las figuras. Estudia el volumen, la profundidad y la forma. Utiliza colores fuertes y sólidos, caracterizándose por un realismo derivado de un profundo análisis de la Naturaleza. Destacan los frescos de la Capilla Brancacci, incluyendo “El tributo de la moneda” y “La expulsión del Paraíso”.
“El tributo de la moneda” narra el episodio evangélico donde un recaudador exige a Cristo el pago de un impuesto. Cristo instruye a Pedro a encontrar la moneda en el vientre de un pez y entregársela al recaudador. Masaccio representa tres momentos de la narración, demostrando su dominio de la perspectiva en la disposición circular de los personajes y el uso de elementos arquitectónicos, así como su interés por la Naturaleza. La pintura es robusta, maciza y de gran fuerza expresiva.
“La expulsión del Paraíso” muestra a Adán y Eva saliendo del Paraíso tras cometer el pecado original, expresando dolor y sufrimiento en sus rostros.
Formado y activo en Florencia y otras partes de Italia, Piero della Francesca continúa la experimentación con la perspectiva lineal, añadiendo un dominio excepcional de la luz y el color. La luz parece emanar de los propios objetos, permitiéndole determinar el volumen de las figuras y la representación del espacio. En “La Flagelación”, se observa su preocupación por la luz, diferenciando la luz natural exterior de la graduación lumínica en la escena interior.
Botticelli, máximo exponente de la Escuela florentina de la segunda generación, sigue el neoplatonismo, priorizando la estética y la belleza. Su pintura es sutil, delicada y de líneas definidas. Sus figuras buscan la belleza ideal y parecen suspendidas en el aire. Utiliza una luz cristalina y cenital que acentúa la inmaterialidad, con colores alegres.
“El Nacimiento de Venus”, de tema mitológico, destaca la importancia de la belleza y el cuerpo desnudo. Las figuras se sitúan en un paisaje primaveral, tratado con formas blandas y delicadas, y una gran importancia del dibujo.
En “La Primavera”, también de tema mitológico, la diosa Flora anuncia la llegada de la primavera, mientras Venus preside la composición. Otros personajes incluyen a Mercurio, las Tres Gracias y Cupido. Encargada por los Médicis, es una pintura alegre y clásica, con una representación minuciosa y detallada de la naturaleza.
El estudio de la perspectiva, la luz, el color y los volúmenes por estos artistas representa un cambio radical en la pintura, abriendo el camino a las innovaciones de pintores posteriores.