Portada » Arte » Explorando el Arte: Del Gótico Flamenco al Rococó
Los maestros flamencos parten del gótico tardío, y se caracterizó por el detallismo de miniaturas. Su evolución continuó a lo largo de los siglos XV y XVI. Dentro de la pintura renacentista europea, la escuela flamenca se inscribe dentro de lo que se denomina «Renacimiento nórdico». La gran relación que tuvo el núcleo flamenco con España (especialmente con la Corona de Castilla) en el siglo XV permite hablar de un estilo hispano-flamenco.
Estilo artístico que se manifiesta en pintura, escultura y arquitectura en toda Europa aproximadamente desde 1400 a 1600. Dos rasgos esenciales de este movimiento son la imitación de las formas clásicas, y la intensa preocupación por la vida profana. La palabra renacimiento viene de “renascere” (volver a vivir) aludiendo a todo un cambio ideológico, cultural y artístico que surge en Italia y que se extenderá por Europa.
Nace en Florencia, Italia, con una ruptura y renovación que vuelve a los órdenes e ideales clásicos. En cuanto a la ruptura, los edificios se conciben a escala humana (antropocentrismo), se recupera el ideal de belleza arquitectónica de la Antigüedad, los edificios pierden la verticalidad y el sentido ascendente del gótico.
Las características principales son: los órdenes clásicos como la columna y la pilastra, el arco de medio punto, recuperación del muro y uso del entablamento, la bóveda de cañón y la cúpula de media naranja, la concepción del espacio y el espacio perspectivo.
Características: Se valora la perfección de las formas. Temas: predominan los temas religiosos, pero también los profanos: mitológicos, históricos y alegóricos. El motivo principal es la figura humana. Se recuperan el desnudo, el retrato o la estatua ecuestre. El retrato de gran realismo, expresión de la importancia del individuo en la sociedad como la estatua ecuestre.
Como materiales fundamentales, mármol o bronce. Una preocupación por la perspectiva. La incorporación del entorno de la obra.
El siglo XVI supone el momento clásico por excelencia del Renacimiento. El primer tercio del Cinquecento supone el triunfo de la armonía y el equilibrio que se había avanzado durante el Quattrocento.
Los artistas más destacados del periodo inicial del Cinquecento italiano fueron Leonardo Da Vinci, Rafael Sanzio y Miguel Ángel.
En el renacimiento español comenzaron los llamados Siglos de Oro, con artistas como El Greco.
Clasicismo: La arquitectura del Cinquecento romano se inspira directamente en los modelos clásicos.
Manierismo: Los arquitectos de la segunda mitad del siglo XV, se preocuparon más por los efectos. Se siguen empleando elementos clásicos (arco de medio punto, cúpulas, frontones, columnas clásicas,…) pero se combinan buscando la novedad.
Bramante: Sus primeras obras en Milán. Una de sus obras más importantes fue la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Leonardo Da Vinci se considera uno de los artistas más influyentes de todos los tiempos. Obras como La última cena o La Gioconda.
Miguel Ángel (1475-1564): Considerado uno de los grandes artistas de la historia, destacó tanto en la pintura, como en la escultura, como en la arquitectura. Su interés principal será la representación del cuerpo humano. Sus obras más destacadas serán los frescos de la Capilla Sixtina.
Rafael: Sus obras representan clasicismo equilibrado y sereno, basado en la perfecta utilización de la luz y el uso de la perspectiva. También es un retratista personal e innovador.
Las obras manieristas alteraban las normas clásicas de representación de la realidad, su búsqueda de un estilo personal y expresivo llevó a cambiar los cuerpos humanos con expresividad. Destacan artistas como Parmigianino, y en España el más importante es El Greco.
Es la corriente artística que se desarrolla tras el Renacimiento, durante el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII. Es un arte creado al servicio de la Iglesia católica. El barroco opta por el mundo en movimiento y agitado, su tendencia es la exageración y la ostentación.
El rococó es un estilo artístico que surgió en Francia en el siglo XVIII. Es considerado la culminación del barroco, sin embargo surge como reacción al barroco clásico.
El rococó se caracteriza por la opulencia, la elegancia y por el empleo de colores vivos.
Los personajes son representados con mucha elegancia. Entre los temas más representados en la pintura fueron: Fiestas galantes y campestres, damas, aventuras amorosas…
Plateresco: El Plateresco (1500-1530) es un estilo que hace de puente entre las últimas realizaciones góticas hasta la consolidación de las formas renacentistas. Un artista español destacado es Velázquez.
Purismo: Se trata de una arquitectura más sobria. Se imponen los edificios de aspecto más sereno, armónico y equilibrado. Algunos arquitectos consiguen reciclar su producción tardo-gótica para iniciarse en este nuevo estilo, destaca Pedro Machuca.
Herreriano: Juan de Herrera. Este arquitecto es el creador de un nuevo estilo, el estilo herreriano, que se caracteriza por la ausencia decorativa, la búsqueda de proporciones matemáticas entre los elementos constructivos, los volúmenes cúbicos, el empleo del orden gigante, el predominio de las líneas horizontales y cubiertas exteriores de pizarra. Ejemplo: El Escorial.
El Greco: El Greco es, ante todo, un pintor manierista, que de un modo plenamente voluntario estiliza sus figuras para acentuar la sensación de espiritualidad. Las luces están violentamente contrastadas. Su gama cromática es muy amplia y en ella sobresalen colores como el amarillo y el rojo pero también el verde y el azul, todos ellos manejados en una pincelada muy suelta.
Sus composiciones suelen ser muy complicadas, estableciendo claras divisiones entre el cielo y la tierra y recurriendo con frecuencia a atrevidos escorzos en angostos espacios que crean sensación de agobio (horror vacui). Obras como La Trinidad, Pentecostés, el caballero de la mano en el pecho…