Portada » Arte » Exploración del Arte Barroco Español: Pintura, Escultura y Arquitectura
Pintura
La clientela principal era el clero, con sus monumentales series monásticas y grandes cuadros de altar. Se distinguen dos escuelas:
Uno de los creadores de la escuela napolitana, siempre al servicio de su clero y virreyes españoles. Variará desde su naturalismo tenebrista inicial caravaggiesco. Sus obras son: El martirio de San Bartolomé, San Pedro penitente, San Sebastián y, especialmente, su Calvario y La mujer barbuda. Colorido e iluminación de Tiziano y Ruben (Inmaculada, obra cumbre de la escuela napolitana; Apolo desollando a Marsías, El sueño de Jacob, El Patizambo).
Clientela real (Felipe IV), pero, sobre todo, para el mercado americano y órdenes religiosas con sus monumentales ciclos monásticos. Obras fundamentales: Apoteosis de Santo Tomás de Aquino, para los Predicadores; Anunciación, Adoración de los pastores, La Virgen de Misericordia amparando a los cartujos, San Bruno y el Papa Urbano II, El milagro de San Hugo en el refectorio. Zurbarán se caracteriza, además de por su naturalismo, expresividad, tenebrismo, y «rompimiento de gloria».
Maestro de todos los géneros, capaz de captar la luz, el movimiento, la naturaleza o la perspectiva aérea de forma insuperable. Desarrolla su creatividad en dos etapas: desde la juventud sevillana caravaggiesca, de precisos contornos y costumbrista, hasta su madurez madrileña hacia 1630. Obras del autor: El conde-duque de Olivares, Las Meninas.
Dependiente exclusivamente de los trabajos de su taller, alejado de la corte, sin visitar Italia, pero muy familiarizado con el arte flamenco y veneciano a través de las colecciones hispalenses. La sagrada familia del pajarito, La adoración de los pastores.
Alejada de las novedades italianas, aislada en su tradición religiosa nacional, representa el periodo cumbre de nuestra talla policromada, desarrollada en retablos y pasos de Semana Santa, siempre al servicio de la ideología católica.
Gregorio Fernández (1576-1636) como principal representante, caracterizado por su patetismo naturalista, obras de bulto redondo con postizos. Siempre para las órdenes religiosas, siendo sus principales obras el Cristo atado a una columna, Cristo yacente y su paso incompleto el Descendimiento.
En la escuela andaluza destacan tres escultores extraordinarios:
El más grande y popular, de estilo clásico, manierista, extraordinario retablista, S. Isidoro del Campo en Santiponce, Sta. Clara en Sevilla, S. Miguel en Jerez, creando el modelo de Niño Jesús, siendo Jesús de la Clemencia su única talla procesional.
Cuya mayor aportación radicó en la incorporación del naturalismo, siempre al servicio de las cofradías, fijó extraordinarios modelos procesionales tanto de Cristos (Cristo del gran poder), como de vírgenes (Nuestra Señora de las Angustias).
El de mayor formación humanista (escultor, arquitecto, diseñador…), formado en los círculos de Montañés y en la corte del conde-duque de Olivares (Niño Jesús de Pasión). Su producción más gloriosa coincide con su integración en el clero de la catedral de Granada, con su Inmaculada, La Virgen de Belén, al lado de numerosas figuras pequeñas y delicadas como la de San Antonio de Padua con el Niño Jesús, todas ellas caracterizadas por su seriedad renacentista y gracia.
Escuela murciana, ya del siglo XVIII, caracterizada por su naturalismo andaluz, dinamismo y expresividad, exquisitez de sus estofados y estética casi rococó, destacó en los pasos procesionales (La Caída y La Oración en el Huerto, San Juan) y en los belenes.
Las construcciones españolas presentan unas características comunes. Muchos arquitectos son religiosos, obligados por sus órdenes a construir conventos y casas religiosas. Sus edificios, muy sobrios, cúbicos y bajos, además de urbanizar el espacio mediante plazas públicas amplias, como la Plaza Mayor (1916) en Madrid, por Juan Gómez de Mora, o la de Salamanca, por Churriguera. Esconden gran pobreza constructiva, materiales utilizados (ladrillo, madera y yeso). Dos modelos de plantas renacentista, de salón, castellana, única nave, capillas laterales entre contrafuertes, y de cajón, andaluza e hispanoamericana, rectangular, como la Iglesia del Sagrario. La Fachada de la catedral de Murcia, Fachada del Obradoiro (Fdo. De Casas Novoa, Santiago de Compostela) o el Palacio de San Telmo, (Leonardo de Figueroa, Sevilla, Capilla Sacramental, en Priego, por Fco. Javier Pedrajas y la Sacristía de la Cartuja, siglo XVIII.