Portada » Historia » Evolución Política y Social de España: Siglos XV al XVIII
El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469, herederos de las dos coronas más importantes de la península ibérica, dio origen a la Monarquía Hispánica en 1479. Este año marcó el fin de la guerra civil castellana con el Tratado de Alcaçovas y la muerte de Juan II de Aragón. Se produjo una unión dinástica, conformando un estado plural, no unitario, donde cada reino mantenía sus propias instituciones y leyes. La única institución en común era la monarquía. La Concordia de Segovia (1475) estableció claramente que Fernando e Isabel eran soberanos en ambos reinos, con igual poder de decisión.
Los Reyes Católicos se enfocaron en reforzar la autoridad real y modernizar el estado. Las Cortes de Toledo de 1480 fueron clave en este proceso:
En Aragón, se mantuvieron las instituciones tradicionales, pero se añadieron:
Además, implementaron políticas comunes como:
Los Reyes Católicos lograron la unificación territorial de la península con:
Castilla, por su mayor tamaño y población, asumió un papel hegemónico en la nueva monarquía, lo que llevó a una «castellanización» de la misma.
Causas:
Desarrollo:
La ofensiva castellana se caracterizó por una serie de asedios y conquistas clave:
Tras estas derrotas, los nazaríes entregaron Almería y Guadix. En 1490, se inició el asalto final a la ciudad de Granada. Se construyó la fortaleza de Santa Fe como base de operaciones. El 2 de enero de 1492, Boabdil entregó las llaves de la ciudad a Isabel, tras la firma de las capitulaciones.
Durante el siglo XVII, la Monarquía Hispánica fue gobernada por los llamados «Austrias Menores»: Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Una característica común de estos reinados fue la delegación del poder en la figura del valido, un noble que gozaba de la total confianza del rey.
Felipe III delegó el poder en el duque de Lerma. Su reinado se caracterizó por:
Política Interior:
Política Exterior:
Se conoce como la «Pax Hispánica», un periodo de relativa paz:
Felipe IV confió el gobierno al conde-duque de Olivares, quien impulsó un ambicioso programa de reformas centralizadoras, conocido como la Unión de Armas, que buscaba una mayor contribución fiscal y militar de todos los reinos a la monarquía. Esto provocó:
Política Interior:
Política Exterior:
España se involucró en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y continuó la guerra contra las Provincias Unidas. También se enfrentó a Francia. Las derrotas llevaron a:
Carlos II, un rey débil y enfermizo, heredó un imperio en decadencia. Durante su minoría de edad, su madre, Mariana de Austria, actuó como regente. Se intentaron algunas reformas económicas, pero la situación general siguió empeorando.
Política Exterior:
España sufrió las continuas guerras expansionistas de Luis XIV de Francia, perdiendo más territorios.
El principal problema del reinado fue la sucesión. Carlos II, sin descendencia, nombró heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, lo que desencadenó la Guerra de Sucesión Española (1701-1714).
La sociedad española de los siglos XVI y XVII era estamental, dividida en tres estamentos:
La mentalidad social dominante era proaristocrática, es decir, se valoraba la pertenencia a la nobleza y se despreciaba el trabajo manual.
Siglo XVI:
Siglo XVII:
Siglo XVI: Renacimiento
Siglo XVII: Barroco (Siglo de Oro)
La muerte sin descendencia de Carlos II en 1700 provocó un conflicto internacional por la sucesión al trono español. Los dos principales candidatos eran:
Se formaron dos bandos:
En España, la guerra tuvo un componente de guerra civil:
La guerra, inicialmente favorable a la Gran Alianza, cambió de rumbo cuando el archiduque Carlos se convirtió en emperador de Austria (1711). Inglaterra y Holanda, temiendo ahora la unión de España y Austria, iniciaron negociaciones de paz.
Estos tratados pusieron fin a la guerra y establecieron un nuevo equilibrio europeo:
La política exterior española del siglo XVIII se caracterizó por la alianza con Francia, a través de los llamados Pactos de Familia (1733, 1743 y 1761). Estos pactos, basados en los lazos familiares entre los Borbones de España y Francia, tenían como objetivo:
España participó en varias guerras junto a Francia:
Cristóbal Colón, buscando una ruta occidental hacia las Indias, obtuvo el apoyo de los Reyes Católicos. Las Capitulaciones de Santa Fe (1492) establecieron las condiciones del viaje.
Colón realizó cuatro viajes a América (1492-1504):
El Tratado de Tordesillas (1494) dividió las zonas de expansión de Castilla y Portugal en el Atlántico, trazando una línea imaginaria a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.
A partir de 1508, se inició la conquista sistemática del continente:
Los territorios conquistados se organizaron en virreinatos:
Se crearon instituciones para el gobierno y administración de las colonias:
Carlos I, hijo de Juana «la Loca» y Felipe «el Hermoso», heredó un vasto imperio:
Política Interior:
Política Exterior:
Carlos I tuvo como objetivo la defensa de la «Universitas Christiana», es decir, la unidad de Europa bajo la autoridad del Papa y el Emperador. Esto le llevó a enfrentarse a:
Felipe II heredó de su padre todos los territorios, excepto Austria y el título imperial, que pasaron a su tío Fernando.
Política Interior:
Política Exterior:
La llegada de la dinastía Borbón al trono español en el siglo XVIII, con Felipe V, supuso un cambio radical en la concepción del Estado. Se pasó de una monarquía compuesta, con diferentes reinos y fueros (leyes propias), a una monarquía absoluta y centralizada, inspirada en el modelo francés.
Felipe V aprovechó la Guerra de Sucesión para abolir los fueros de los reinos de la Corona de Aragón (Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca), que habían apoyado al archiduque Carlos. Los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) suprimieron las instituciones y leyes propias de estos territorios e impusieron las leyes e instituciones de Castilla.
Las reformas borbónicas, especialmente durante el reinado de Carlos III (1759-1788), tuvieron un alcance considerable, modernizando el país y sentando las bases del Estado contemporáneo. Sin embargo, también generaron resistencias y tensiones, especialmente en los territorios que perdieron sus fueros.
La sociedad del siglo XVIII seguía siendo estamental, pero se observan algunos cambios:
El siglo XVIII fue un periodo de crecimiento económico, impulsado por:
Sin embargo, la economía española seguía teniendo problemas estructurales, como la baja productividad de la agricultura, la falta de un mercado interior unificado y la persistencia de los privilegios de la nobleza y el clero.