Portada » Geografía » Evolución del Turismo e Industria en España: Zonas Clave y Transformaciones
En España, las densidades más altas de turismo se encuentran en zonas de sol y playa como Baleares, Canarias y el litoral Mediterráneo. Madrid destaca por su turismo cultural. Existen puntos turísticos aislados basados en esquí, turismo rural y ciudades históricas.
Las áreas turísticas de sol y playa (Baleares, Canarias y la costa mediterránea) se caracterizan por una alta densidad de turistas, gracias a sus climas y playas. La accesibilidad es clave, con una buena red de infraestructuras, aeropuertos y conexión con Europa a través de Cataluña. La ocupación se caracteriza por alojamientos turísticos integrados en el espacio urbano (Benidorm) o nuevos asentamientos con alojamientos, equipamientos deportivos y áreas comerciales (Marina d’Or). Los hoteles suelen ser intensivos en altura para clientes de clase media y alta, tanto nacionales como extranjeros.
Las áreas turísticas suratlánticas tienen aguas más frías, clientela mayoritariamente nacional, urbanización masiva y una infraestructura hotelera menos desarrollada. Las áreas mediterráneas atraen a una clientela masiva, principalmente extranjera de clase media, que busca aguas cálidas y hoteles de categoría intermedia. Canarias presenta un modelo similar al Mediterráneo, pero sin temporada baja invernal. Madrid ofrece una importante oferta hotelera para turismo cultural y de negocios.
El turismo de densidad media y baja se dirige hacia áreas del interior, impulsando el turismo de proximidad.
El litoral gallego y cantábrico ofrece áreas costeras e interiores no saturadas, paisajes rurales y naturales, atrayendo clientela nacional. Los centros de turismo rural y las ciudades históricas buscan complementar la actividad agraria y recuperar tradiciones locales, junto con la visita a espacios naturales.
El desarrollo del turismo en España genera impactos territoriales y desigualdades. Demográficamente, provoca altas densidades de construcción, amenazando espacios naturales. Económicamente, crea empleo, aunque poco cualificado y estacional, generando dependencia del sector (aproximadamente el 11% del PIB). También afecta a las políticas, sociología y cultura, modificando los modos de vida locales y la calidad de vida de los residentes. Las áreas turísticas modifican los espacios próximos, convirtiéndolos en superficies recreativas y terciarizando los sectores primarios. Las repercusiones medioambientales suponen un peligro para la conservación del entorno.
Desde 1989, el turismo en España se ha expandido desde las áreas de sol y playa hacia nuevos espacios interiores y del norte. Las buenas condiciones climáticas han llevado a la terciarización de la economía y a una dependencia del sector, junto con un deterioro de los espacios industriales.
Las regiones industriales en declive se concentran en el litoral cantábrico (Asturias, Cantabria y País Vasco). La reconversión industrial ha afectado a sectores como la metalurgia básica y de transformación, la industria naval y la de electrodomésticos de línea blanca. Esto ha requerido intervención pública.
Las áreas industriales en expansión se localizan a lo largo de las principales vías de comunicación, como los ejes del valle del Ebro y del Mediterráneo (Gerona-Cartagena). Su red de autopistas atrae industrias nacionales y multinacionales. A nivel regional, destacan la red en torno a Madrid y los ejes interiores (autovía Tordesillas-Valladolid-Palencia). De Cataluña a Valencia, la industria textil, de confección, química y agroalimentaria se extiende por el litoral mediterráneo hasta Murcia.
Las áreas de industrialización inducida se caracterizan por implantaciones industriales aisladas y el predominio de industrias pequeñas, tradicionales y dispersas. Se diferencian áreas en Aragón, Castilla y León y Andalucía, y áreas de industrialización escasa en Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares y Canarias, con una ubicación geográfica menos competitiva. Predominan los sectores tradicionales en empresas medianas y pequeñas, de baja competitividad.
Las áreas industriales desarrolladas (Madrid, Barcelona y Valencia) han experimentado la reconversión de sectores maduros y una revitalización industrial con sectores de alta tecnología y sectores dinámicos como el automovilístico. Las sedes sociales de grandes empresas se han establecido allí, favoreciendo la terciarización de la industria.
Los nuevos espacios industriales han surgido con la Tercera Revolución Industrial, caracterizada por la generación, tratamiento y difusión de la información. Los parques tecnológicos son emblemáticos de esta nueva era. Desde finales del siglo XX, el Estado y las Comunidades Autónomas han apoyado los parques tecnológicos, como el de Tres Cantos (Madrid), Paterna (Valencia) o Vallés (Barcelona), y otras iniciativas similares a los «parques científicos» o «complejos de alta tecnología» europeos.
El proceso de industrialización en España se ha localizado principalmente en áreas cercanas a países industrializados y grandes puertos, como el litoral cantábrico y el norte de Cataluña. Las nuevas necesidades han llevado a un replanteamiento del tejido industrial, con un declive en el norte y un fortalecimiento en el levante, ciertas áreas del interior y las grandes capitales, impulsado por planes gubernamentales y la Tercera Revolución Industrial.