Portada » Historia » Evolución de la Unión Europea y el Estado de Bienestar: Orígenes y Transformaciones
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la idea de que los países europeos pudieran unirse y formar una organización política y económica común, como la actual Unión Europea, parecía improbable. Para alcanzar este objetivo, fue necesario superar varias etapas.
La reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial se abordó con dos objetivos principales: evitar los errores cometidos tras la Primera Guerra Mundial y establecer un acuerdo entre los países de Europa occidental para crear un nuevo marco económico internacional. Dos factores clave, derivados del reciente conflicto, impulsaron este proceso:
Los primeros avances se produjeron poco después del fin del conflicto. En el ámbito económico, se creó la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE). En el plano político, se estableció el Consejo de Europa. Sin embargo, el verdadero germen de la actual Unión Europea surgió con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), formada por seis países: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo.
Con la creación de la CECA, Schuman preveía que la coordinación económica conduciría, con el tiempo, a la unión política. Esta idea se materializó con la firma del Tratado de Roma, que dio origen a la Comunidad Económica Europea (CEE). El objetivo principal era establecer un mercado común, un espacio donde los productos de los países miembros pudieran comercializarse sin aranceles. Casi simultáneamente a la CEE, en 1960, se creó otra asociación económica: la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). El Reino Unido, inicialmente reticente, solicitó su ingreso en la CEE, que se concretó en 1973, junto con Irlanda y Dinamarca, formando la llamada «Europa de los Nueve». En 1981 se incorporó Grecia, y en 1986, España y Portugal, equilibrando geográficamente la CEE hacia el sur. En 1995, se unieron Austria, Suecia y Finlandia, configurando la «Europa de los Quince».
En 1986, se aprobó el Acta Única Europea. Uno de los pasos más decisivos en el proceso de integración europea se dio en 1992 con la firma del Tratado de Maastricht, también conocido como el Tratado de la Unión Europea. Este acuerdo marcó la fundación de la Unión Europea (UE). Otro hito fundamental fue el establecimiento de la unificación monetaria y la creación de una moneda única, el euro, adoptada por nueve países de la Unión en 2002. La UE se ha expandido hacia Europa del Este. En 2004, se adhirieron diez nuevos miembros: Chipre, Estonia, Hungría, Polonia, República Checa, Eslovenia, Letonia, Lituania, Malta y Eslovaquia. En 2007, se incorporaron Rumanía y Bulgaria.
La evolución económica y social europea desde la década de 1950 ha estado estrechamente ligada a la creación del llamado Estado de Bienestar.
Este nuevo rol del Estado se basó en la teoría económica propuesta por John Maynard Keynes. Implicó una importante intervención estatal en la vida económica. Se mantuvieron la propiedad privada y la economía de mercado, pero se crearon empresas públicas. Este modelo económico también conllevaba políticas de redistribución de la riqueza, implementadas a través de una política fiscal. La Seguridad Social cubría no solo la asistencia sanitaria, sino también otras situaciones extraordinarias, como la invalidez, el desempleo y, especialmente, la jubilación. El Estado también actuó como garante de las relaciones laborales, creando sociedades de clases medias caracterizadas por su estabilidad política y social.
Este modelo de capitalismo funcionó relativamente bien hasta principios de la década de 1970. El aumento de los gastos y la disminución de los ingresos provocaron una seria crisis del modelo. Cuando el Estado de Bienestar entró en crisis, las políticas keynesianas se mostraron incapaces de resolver los problemas. Se produjo un cambio de tendencia hacia modelos neoliberales en las políticas económicas. A partir de entonces, comenzaron a privatizarse empresas públicas y a reducirse las políticas de protección social.
Surgieron movimientos contraculturales y estudiantiles con tendencias pacifistas o revolucionarias, englobados bajo el término «hippies», que en algunos países tuvieron sus propios partidos o asociaciones.