Portada » Geografía » Estructura Urbana y Evolución Histórica de la Ciudad: Casco Histórico, Ensanches y Ciudad Jardín
La estructura urbana es la división de la ciudad en áreas con funciones características, también llamada zonificación urbana.
El casco histórico ocupa una pequeña superficie de la ciudad actual, pero tiene un gran valor por el legado cultural que contiene. Por ello, muchos han sido declarados conjunto histórico-artístico, y otros, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Toledo, Mérida, Segovia, Santiago, Cáceres…).
El casco histórico suele presentar algunas características comunes. Casi todas las ciudades estaban rodeadas de murallas (entre los siglos XIII-XV). El plano solía ser irregular, pero también planos lineales y radiocéntricos. La ciudad legionaria suele presentar plano ortogonal derivado del campamento: calles en damero y dos vías principales de norte a sur –cardo– y de este a oeste –decumanus-. En el cruce de ambas se encontraba el foro, que albergaba los edificios principales. Ejemplos de ciudades que conservan en el casco histórico la impronta romana son Zaragoza, León, Mérida, Barcelona, Valencia y Tarragona.
En la Edad Media se configuraron los cascos antiguos de la mayoría de las ciudades españolas. La ciudad musulmana tenía un núcleo principal amurallado, la medina, donde se situaban los edificios principales: la mezquita, el zoco o mercado y los barrios residenciales. El plano era muy irregular, con calles estrechas y tortuosas, frecuentemente sin salida (adarves). Ejemplos: Córdoba, Sevilla, Toledo, Almería y Murcia. La ciudad cristiana también estaba amurallada. Su centro solía ser un castillo o una iglesia. Sus planos eran variados: irregulares, radiocéntricos (a lo largo del Camino de Santiago como Logroño) o en damero (ciudades de fundación real, como Villarreal).
En el Renacimiento se crearon nuevos barrios de plano en damero. Desde las plazas partieron nuevas calles o “calles mayores”. Los edificios principales de este periodo fueron los ayuntamientos, los palacios, los conventos.
En el Barroco y la Ilustración (siglos XVII-XVIII), la ciudad se embelleció. Se crearon calles amplias, grandes plazas, jardines, paseos arbolados.
Se crearon a finales del siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX. La difusión en España de las ideas naturalistas, que propugnaban el acercamiento a la naturaleza. Inicialmente, se proyectaron para el proletariado. En su creación desempeñó un papel destacado la Ley de Casas Baratas (1911), aunque no se llevó a cabo hasta la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) (casas unifamiliares monótonas, de reducido tamaño y con pequeños jardines). Ante su escasa rentabilidad, las empresas privadas las orientaron pronto hacia las clases medias, dando lugar a ciudades jardín de mejor calidad. Otro ejemplo es la Ciudad Lineal de Arturo Soria que se concibió como una gran calle, de 40 metros de ancho, bordeada de manzanas formadas por casas unifamiliares con huerto y jardín. Por ella discurrían los servicios básicos (agua, alcantarillado, electricidad) y el transporte (ferrocarriles y tranvía). El proyecto que pretendía rodear toda la periferia madrileña solo se realizó parcialmente.
El plano experimentó reformas en la rectificación y alineamiento de calles por la desamortización, que puso en circulación numerosos inmuebles eclesiásticos con sus huertos y jardines. Abrieron nuevas plazas y se construyeron grandes vías. Estas, inspiradas en el modelo de París, se concibieron como calles amplias y largas, jalonadas de edificios majestuosos (Gran Vía de Madrid). Domina el plano ortogonal reticular, en cuadrícula o en damero heredado de la época grecorromana pero con vías mucho más anchas, glorietas, arterias diagonales, pavimentación, alcantarillado, abastecimiento de agua y espacios verdes y de beneficio económico. La trama era de baja densidad, en manzanas abiertas con extensos espacios ocupados por jardines. El uso predominante del suelo fue residencial burgués. Los primeros ensanches se hicieron en Barcelona (Cerdá) y el de Madrid. Luego se difundieron a otras ciudades.
Con el paso del tiempo en el siglo XX, el ensanche experimentó modificaciones. La edificación se verticalizó al levantarse áticos y sobreáticos. En los usos del suelo, el ensanche comenzó a recibir funciones terciarias. Así acabó produciéndose una división entre un área residencial y cara para la burguesía y un sector terciarizado dominado por comercios y oficinas. Esta terciarización es especialmente intensa en los ensanches de Madrid y Barcelona. Creados en el siglo XIX ofrecen un claro contraste con el ensanche burgués. Las instalaciones industriales se establecieron junto a las principales vías de acceso a la ciudad o junto a los puertos y estaciones ferroviarias.
En el momento de su creación adoptaron un plano desorganizado, sin planificar. En la edificación predominaron las viviendas de escasa dimensión y calidad, unifamiliares o en pisos.
En la actualidad, con el crecimiento urbano, las antiguas zonas industriales y barrios obreros han quedado en una posición más céntrica. Por ejemplo, los barrios que rodean la M-30 en Madrid. Muchos de esos antiguos barrios obreros son hoy zona residencial de clase media baja.