Portada » Geología » Estructura Interna de la Tierra: Capas, Composición y Ondas Sísmicas
Tiene entre 200 y 300 km de espesor. A pesar de que se identifica habitualmente como parte del manto inferior, las discontinuidades sísmicas sugieren que esta capa podría poseer una composición química diferente a la del manto inferior situado encima de ella.
Conocimiento del interior de la Tierra mediante dos tipos de estudios: geológicos y geofísicos. Las observaciones geológicas directas únicamente alcanzan unos pocos miles de metros de profundidad en las minas y sondeos más profundos. Este tipo de observaciones muestran que las rocas, a dichas profundidades, son del mismo tipo que las existentes en la superficie.
Los datos geológicos indirectos los suministran los estudios de los materiales más profundos llegados a la superficie terrestre a través de las erupciones volcánicas.
La mayor parte de los datos que se poseen acerca de la composición y estructura del interior de la Tierra es por medio de mediciones geofísicas. Los principales datos aportados por la geofísica se basan en: estudios sismológicos (llevados a cabo por un aparato de registro denominado sismógrafo), más concretamente el estudio de las trayectorias seguidas por las ondas sísmicas en el interior del planeta; estudios gravimétricos, estudios geomagnéticos y paleomagnéticos; y del estudio de la composición y del origen de los meteoritos, de estructura y composición semejante a la de la Tierra.
El punto o foco donde se origina un terremoto se denomina hipocentro, y a partir de él se generan las ondas sísmicas que se propagan en todas direcciones. Dichas ondas son esencialmente movimientos vibratorios que afectan a las partículas materiales. Se distinguen dos tipos principales de ondas sísmicas: las longitudinales y las transversales. Las primeras son ondas originadas por compresión, son las primeras en llegar a las estaciones registradoras, por eso se las denomina ondas P.
Las ondas transversales se denominan ondas S.
Las superficies del interior de la Tierra donde se producen cambios bruscos en la velocidad de propagación de las ondas sísmicas reciben el nombre de discontinuidades sísmicas. En la actualidad se han detectado tres discontinuidades principales:
Estas son la base a partir de la cual se ha establecido la estructura del globo terrestre en capas concéntricas. Otras discontinuidades de menor importancia se localizan a unos 15 km por debajo de los continentes (discontinuidad de Conrad) y a unos 700 km de profundidad (discontinuidad de Repetti). La capa más superficial, limitada inferiormente por la de Mohorovičić, se denomina corteza terrestre. Entre esta y la de Gutenberg, se extiende el manto, y por debajo de esta discontinuidad, y hasta el centro de la Tierra, se extiende el núcleo terrestre.
El estudio sismológico del núcleo permite suponer que, al menos en su parte más externa, hasta los 5.100 km, se comporta como un líquido, ya que no transmite las ondas S, al mismo tiempo que las P sufren una gran refracción. Debido a este comportamiento del núcleo, para cualquier terremoto originado en un punto A de las zonas superficiales de la Tierra se produce una zona de sombra sísmica (de no recepción de las ondas sísmicas) a distancias de 105 a 140 del foco del seísmo.