Portada » Arte » Esculturas Emblemáticas del Renacimiento: David de Miguel Ángel y el Condottiero Gattamelata
El Renacimiento, un movimiento artístico y cultural florecido en Europa durante los siglos XV y XVI (Quattrocento y Cinquecento, respectivamente), tuvo su epicentro en Florencia. Esta época se caracterizó por una serie de transformaciones profundas que impulsaron su desarrollo. Los cambios económicos dieron paso al capitalismo, mientras que los avances técnicos enriquecieron a la burguesía mercantil, la clase dominante. Todo ello tuvo como consecuencia la Reforma, donde surgió una nueva percepción del Hombre como protagonista de la Historia gracias al Humanismo. El teocentrismo medieval fue reemplazado por un marcado antropocentrismo.
En el arte renacentista, el artista buscó inspiración en la cultura clásica de Grecia y Roma, en contraposición al pensamiento medieval. Se priorizó la exaltación de la figura humana, resaltando la belleza de rostros y paisajes, a través de la proporción, el equilibrio y la perspectiva. La burguesía utilizó el arte como medio para exhibir su riqueza y poder, encargando numerosas obras. La familia Medici fue una de las más reconocidas mecenas de este periodo.
El David es una escultura exenta o de bulto redondo, realizada en mármol pulido. A diferencia del David de Donatello, el de Miguel Ángel es viril, de gran belleza y fuerza. Representa el desnudo de un héroe lleno de tensión, con una mirada que refleja agresividad y determinación. Para que la tensión no se confundiera con el equilibrio, Miguel Ángel empleó el contrapposto y aumentó los volúmenes de ciertas partes del cuerpo, simbolizando la fortaleza.
Es una obra monumental, no solo por sus dimensiones, sino también por la fuerza interior, característica de Miguel Ángel, conocida como la terribilitá. Este vigor se manifiesta en las enormes manos que expresan tensión. La figura, realista y naturalista, destaca por el estudio anatómico de un cuerpo humano vigoroso, reflejando la búsqueda de la belleza del desnudo clásico. Resalta su potente musculatura y su expresión firme y segura. Ni un solo miembro de su cuerpo se encuentra relajado.
La influencia del mármol es evidente en los tendones y venas del cuerpo. La musculatura es algo plana debido a la estrechez del bloque de mármol original, lo que obligó a Miguel Ángel a desarrollar una visión frontal. Esta figura simboliza, además de las virtudes físicas masculinas, las virtudes morales de la sociedad republicana de Florencia. La autoridad de su presencia y su perfección motivaron su ubicación en un lugar visible y destacado de la ciudad.
El David, conocido como el «Gigante» por sus más de 4 metros de altura, sostiene la honda descansando sobre su hombro. Su rostro, con el ceño fruncido, y su mirada fija en su objetivo, analizan la situación, mostrando una actitud desafiante y serena. Su cabello geometrizado añade belleza a la figura.
El Condottiero Gattamelata es una escultura monumental de bulto redondo, realizada en bronce en 1453 para la plaza de la Basílica de San Antonio de Padua (Italia). El material permite su ubicación al aire libre, resistiendo las inclemencias del tiempo. La técnica empleada fue la del vaciado en bronce.
Las características principales son el naturalismo y el realismo en la representación del caballo, sus arreos y los detalles de la armadura del caballero. La obra presenta una tendencia a la monumentalidad; su tamaño y perspectiva se adaptan al lugar donde se ubica, para ser contemplada por todos desde la plaza. Aunque el caballero y el caballo no están representados en proporciones exactas, sí lo parecen desde el punto de vista del espectador. Se aprecia un movimiento contenido y apacible.
Destacan el equilibrio, la anatomía y la proporción. La referencia clásica se encuentra en la vestimenta romana del caballero. Estilísticamente, se relaciona con la escultura romana, inspirándose en la estatua ecuestre de Marco Aurelio. El naturalismo, así como la serenidad del jinete y el caballo, son típicos del Quattrocento.
Es un retrato realizado para glorificar al personaje representado, resaltando las virtudes del militar, quien conduce el caballo con autoridad, pero sin violencia. La posición del bastón de mando enfatiza la importancia del caballero. El condottiero avanza lentamente en la plaza, en una marcha de conquista, unido al caballo que progresa firmemente. El rostro del condottiero es el de un hombre de edad avanzada, apreciándose la rigidez de su cuerpo. La escultura se asienta sobre una base de mármol.
En resumen, la escultura renacentista se caracteriza por el gran naturalismo de las obras y el estudio del cuerpo humano (antropocentrismo), entre otros aspectos ya mencionados.