Portada » Otras materias » Energía Eléctrica: Evolución, Sistemas y Objetivos de las Redes
Centrándonos ya en la energía eléctrica, podemos decir que es una de las formas de energía más versátiles debido, fundamentalmente, a los siguientes factores:
A continuación mostramos una breve reseña cronológica acerca de la creación de las principales empresas del sector eléctrico español:
El desarrollo del Sistema Eléctrico en España se puede dividir en tres etapas:
1920 – 1936: El 75% de la producción eléctrica era de origen hidráulico y el 25% térmica. En la tabla se indica la evolución de la energía producida en este periodo:
Año | Energía TWh (1012 Wh) |
---|---|
1929 | 2,4 |
1935 | 3,3 |
1936 | 2,8 |
1940 – 1955: Se produce un incremento anual medio en la demanda en torno a un 8,5%. Este gran incremento es debido básicamente a la reconstrucción del país en la época de la posguerra y a los inicios de la industrialización. Se crea el Instituto Nacional de Industria (INI) que, a través de sus empresas, potencia la creación de centrales térmicas e hidráulicas.
En 1944 las principales compañías eléctricas fundaron UNESA (Unidad Eléctrica, S. A.) para realizar una explotación coordinada de los recursos eléctricos.
Los datos más relevantes de este período son:
A principios de los 80 el sector eléctrico en España estaba constituido por un número relativamente reducido de empresas con una estructura conjunta de las actividades de generación, transporte, distribución y comercialización (estructura de integración vertical) que operaban en forma independiente. En 1984 se crea Red Eléctrica de España (REE) que pasa a ser propietaria de la red de transporte de alta tensión. Las empresas eléctricas siguen operando en forma de monopolio pero a cambio de una fuerte intervención estatal por medio de REE.
En 1996 aparece la Directiva Europea del Mercado Interno de Electricidad con la idea de liberalizar el mercado de la energía eléctrica rompiendo con la anterior situación monopolista. Esta Directiva dio lugar en España en el año 1997 a la Ley del Sector Eléctrico, prohibiendo además la anterior integración vertical de las empresas eléctricas. Al amparo de dicha Ley surgió un mercado de compraventa de energía supervisado por dos entidades independientes:
Como datos más relevantes correspondientes a la situación actual, indicar que la potencia eléctrica de generación instalada en España en el año 2010 era de 99 GW. El desglose de esta potencia según las fuentes es: 14% en centrales térmicas convencionales, 26% en centrales de ciclo combinado, 45% en energías renovables y residuos, 8% en centrales nucleares y el 7% en cogeneración.
Un Sistema Eléctrico de Potencia tiene como finalidad la generación, transporte y distribución de energía eléctrica desde los puntos de generación hasta los puntos de consumo. El conjunto de instalaciones que lo conforman pueden clasificarse atendiendo a los siguientes tipos:
Ésta es la estructura de transporte de energía eléctrica “clásica”, basada en que toda la energía producida pasaba por todas las fases del sistema de transporte antes de ser consumida, con esto se conseguía un control de la energía consumida y una adaptación de la energía producida a la demanda. Actualmente, con los nuevos sistemas de generación distribuida, esta estructura ha sufrido modificaciones.
La principal finalidad de las líneas eléctricas es transmitir la energía eléctrica desde los centros de generación a los consumidores. Para que esta misión de las líneas eléctricas se realice de forma eficiente deben atenderse una serie de objetivos, también de importancia capital, y que son los que se detallan en los apartados que siguen.
Resulta conocido el riesgo que supone para los seres vivos la circulación de una corriente eléctrica a su través. Por esta razón, en la fase de diseño de toda instalación eléctrica se debe prever que ninguna persona pueda estar sometida a una diferencia de potencial que supere los umbrales permitidos. Las medidas para afrontar la seguridad para las personas suponen respetar ciertas reglas en las operaciones de diseño y explotación de las instalaciones:
Otras medidas que se deben tener en cuenta en el momento de realizar maniobras de mantenimiento y explotación son las siguientes:
Todos los elementos instalados en cualquier instalación eléctrica sea cual sea su finalidad y nivel de tensión, han sido diseñados de forma que sean resistentes a unas determinadas condiciones, que no deben ser sobrepasadas, para que no disminuyan sus propiedades ni su vida útil, e incluso evitar su destrucción, y hasta el incendio de toda la instalación.
Para afrontar esta problemática conviene conocer cuáles son las condiciones de funcionamiento de los elementos instalados (habitualmente las magnitudes se definen en magnitudes de tensión y corriente), y buscar soluciones para que estas condiciones no sean infringidas:
Conviene destacar que los elementos se diseñan con unas características para soportar unos determinados valores de tensión y corriente, aunque pueden ser utilizados a magnitudes menores. Por ejemplo, un transformador 66/15 kV, con una potencia nominal de 2 MVA funciona perfectamente a una tensión de 45/10 kV, pero su potencia máxima de funcionamiento será inferior a la nominal.
Las líneas eléctricas, además de ser seguras, deben ofrecer unos niveles de continuidad para poder proporcionar energía eléctrica al usuario en todo momento. Además de las pérdidas económicas que supone la energía eléctrica no suministrada, y por tanto no vendida, la compañía suministradora se enfrenta a un cliente cada vez más exigente y dependiente de la electricidad, siendo los efectos de una interrupción del suministro de energía eléctrica cada vez más perniciosos.
La explotación de la red es la estrategia dispuesta por la compañía distribuidora para hacer llegar la energía desde los puntos de generación a los de consumo. Una explotación sencilla, fácil de manipular de forma manual, permite actuar con seguridad sin la necesidad de personal técnico especialmente cualificado operando sobre la misma. En caso de avería, las labores de identificación y reparación de la misma son mucho más intuitivas.
Una explotación compleja permite el flujo de energía eléctrica de forma redundante, por varios caminos, y existen tareas que están automatizadas. Esto implica una optimización de la red asegurando una mayor continuidad del suministro. En caso de avería, y realizando las maniobras oportunas se podrá dar servicio a un mayor número de clientes. Esta ventaja se obtiene a costa de una red más compleja, costosa y no rentable en todos los casos, además de un mayor nivel de cualificación exigido al personal encargado de la explotación.
Por estas razones una red con una explotación sencilla es una red que tiene menos posibilidades de garantizar la continuidad del suministro eléctrico.
Para saldar este compromiso adquirido se deberán tener en cuenta las necesidades de continuidad de suministro de los clientes, los costes que acarrearía una red más compleja y el nivel de cualificación del personal.
La explotación de la red es un concepto que engloba, por todo lo indicado anteriormente, varios parámetros asociados como son la forma de realizar las maniobras: manual o automática, o bien local o remota, o los posibles caminos por los que puede circular la corriente desde los centros de generación a los de consumo: radial o mallada.
Los objetivos anteriormente indicados deben atenderse una vez obtenido un grado de electrificación óptimo. Para países no electrificados al 100%, el objetivo prioritario sigue siendo la mejora de este porcentaje de electrificación. Para ello, la mayor parte de los esfuerzos se dedica a la construcción de líneas que puedan ofrecer nuevos suministros, habitualmente llevan a elegir soluciones orientadas hacia la simplificación de la estructura de las redes, en perjuicio de estos objetivos más elaborados.
Una vez cubierta esta primera necesidad de satisfacer de suministro eléctrico a toda la población se plantean una serie de objetivos avanzados: suministrar una energía de calidad. Cada vez más el distribuidor de energía tiene que suministrar un producto eléctrico de calidad. Por esta razón son más los parámetros que indican la calidad del producto: