Portada » Historia » El Sistema de la Restauración Española: Política, Sociedad y Economía en el Siglo XIX
Para superar la inestabilidad política, se establecieron una serie de principios políticos o “verdades madre”, como la monarquía borbónica, la libertad, la propiedad y el gobierno conjunto del rey y las Cortes. Estos principios, aceptados por todos los participantes políticos, eran indiscutibles. Se instauró un carácter civil en el régimen, contrastando con el intervencionismo militar anterior. El sistema se basó en el bipartidismo (Partido Conservador y Partido Liberal) y el turnismo político, sustentado en el fraude electoral y el caciquismo.
El turnismo fue un sistema de alternancia en el poder entre los dos partidos de la Restauración. Este turno pacífico se lograba mediante el fraude electoral, apoyado en el caciquismo, permitiendo que cada partido ganara las elecciones con amplias mayorías. Este mecanismo eliminó temporalmente el recurso al pronunciamiento militar.
La Constitución de 1876 establecía la soberanía compartida. La Corona era clave en el sistema, con potestad legislativa, derecho de veto, inviolabilidad de su figura y jefatura suprema del ejército. El poder ejecutivo lo ejercía la Corona a través de los ministros. Las Cortes eran bicamerales y se definía la confesionalidad del Estado.
El caciquismo fue una forma distorsionada de gobierno local, donde un líder político (el cacique) ejercía un dominio total en una sociedad rural, a través del clientelismo político. El cacique, con gran influencia política, social y económica, utilizaba su poder para controlar políticamente a los habitantes de su zona, llegando a usar la coacción para influir en el voto durante las elecciones.
El Tratado de París puso fin a la Guerra de Cuba. España reconoció la independencia de Cuba (que lograría su independencia definitiva de EE. UU. en 1959) y cedió Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a Estados Unidos. Las posesiones restantes (Islas Marianas, Palaos y Carolinas) fueron vendidas a Alemania al año siguiente.
Las causas de la guerra incluyeron el incumplimiento por parte de España del Convenio de Zanjón, la incapacidad económica española para absorber la producción cubana y proveer manufacturas, el bloqueo económico percibido por los criollos, la creciente influencia norteamericana y el aumento del sentimiento patriótico en Cuba.
El regeneracionismo fue un movimiento intelectual y político que propuso una reforma profunda de las estructuras del país: políticas (acabar con el caciquismo y la oligarquía), económicas (desarrollar una política hidrográfica para modernizar la agricultura) y sociales (combatir el atraso cultural mediante la educación).
Las consecuencias económicas de la derrota fueron limitadas, ya que muchos empresarios repatriaron capitales a España. Políticamente, hubo un desprestigio del sistema, lo que impulsó el regeneracionismo y los movimientos nacionalistas. Moral e ideológicamente, las repercusiones fueron considerables: España pasó a ser una potencia secundaria y se instaló un sentimiento de desconfianza hacia los políticos.
La Revolución Industrial española fue tardía, incompleta y desequilibrada debido a:
La primera línea de ferrocarril fue la de Barcelona-Mataró, inaugurada en 1848. La industrialización y la implementación de líneas de ferrocarril en España fueron tardías debido a los obstáculos impuestos durante los reinados de Fernando VII e Isabel II. Además, se cometió el error de construir las vías con un ancho inferior al del resto de Europa, lo que dificultó el comercio. La red de ferrocarriles española, por tanto, fue tardía y poco efectiva.
Durante el siglo XIX, la población española creció de 11,5 a más de 17 millones de habitantes, debido a:
A pesar de estos cambios, el sector primario siguió siendo el más numeroso durante todo el siglo.