Portada » Historia » El Reinado de Alfonso XIII, la Segunda República y la Guerra Civil Española: Un Recorrido por la Historia de España (1902-1939)
En 1902, Alfonso XIII inició su reinado, coincidiendo con una profunda crisis tras el desastre del 98. Los partidos dinásticos, conservadores y liberales, propusieron reformas, pero el sistema de la Restauración se mostró incapaz de democratizarse y dar cabida a la oposición, aumentando la conflictividad social.
Los gobiernos de Alfonso XIII intentaron regenerar el país. Antonio Maura, del Partido Conservador, impulsó «la revolución desde arriba», con reformas fiscales y regulación del derecho de huelga. José Canalejas, del Partido Liberal, buscó reducir la influencia de la Iglesia, introdujo leyes de protección social y permitió la Mancomunidad de Cataluña, un primer paso hacia la descentralización.
Sin embargo, el caciquismo y la manipulación electoral debilitaron el sistema, agravado por la Semana Trágica y el asesinato de Canalejas.
La oposición al sistema creció:
El sindicalismo aumentó con la creación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), anarquista, en 1910, y la UGT, socialista.
En 1909, la oposición al reclutamiento para la Guerra de Marruecos desencadenó la Semana Trágica en Barcelona, una revuelta antimilitarista y anticlerical. Fue un duro golpe para el sistema, provocando la dimisión de Maura.
El asesinato de Canalejas en 1912 abrió un período de inestabilidad. En 1917, el descontento estalló:
Se evidenció la grave crisis del sistema y la necesidad de renovación.
En 1923, a la incapacidad de reforma se unieron las derrotas en Marruecos. La solución fue la dictadura militar de Primo de Rivera.
España controlaba el Rif, en Marruecos, tras la Conferencia de Algeciras de 1906. La ocupación generó una guerra permanente con los bereberes, con derrotas como el Barranco del Lobo (1909) y Annual (1921). El Expediente Picasso reveló implicaciones de militares y del Rey en escándalos de corrupción.
Hubo huelgas en zonas industriales, especialmente en Cataluña, y en el campo, sobre todo en Andalucía (Trienio bolchevique). La violencia aumentó con el pistolerismo, una «guerra social» entre obreros y grupos armados respaldados por el gobierno y patronales. El asesinato de Eduardo Dato en 1921 agravó la situación.
Primo de Rivera dio un golpe de Estado en 1923, con el consentimiento del rey. Suspendió la Constitución, disolvió las Cortes, prohibió partidos políticos y sindicatos como la CNT. Suprimió la Mancomunidad de Cataluña y persiguió a los nacionalismos. Creó un partido único, la Unión Patriótica, y la Asamblea Nacional Consultiva.
Hubo crecimiento económico y obras públicas, y se crearon monopolios como Telefónica y Campsa. En 1925, el desembarco de Alhucemas puso fin al conflicto de Marruecos.
La crisis de 1929 y la creciente oposición llevaron a la dimisión de Primo de Rivera en 1930, tras perder la confianza de Alfonso XIII.
El rey nombró jefe de gobierno al general Berenguer, pero la oposición firmó el Pacto de San Sebastián, reclamando elecciones y una república. Berenguer fue sustituido por el almirante Aznar, quien convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931.
Las elecciones fueron un plebiscito entre monarquía y república. El triunfo republicano fue claro en las grandes ciudades. Alfonso XIII partió al exilio y el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República, con un gobierno provisional republicano-socialista.
Se legalizaron partidos y sindicatos, se concedió amnistía a presos políticos, se creó una Generalitat provisional en Cataluña y se aprobaron leyes sociales (jornada de 8 horas, salario mínimo, etc.). Hubo problemas como el anticlericalismo y la presión de grupos anarquistas.
En junio de 1931, se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes. La Constitución, aprobada en diciembre, estableció una república democrática, pero sin el apoyo de los conservadores. Principios clave:
Alcalá Zamora fue elegido presidente de la República y Azaña jefe de gobierno. Se inició un programa de reformas:
La oposición al reformismo vino de:
La represión de Casas Viejas generó críticas y división. Azaña dimitió y se convocaron elecciones en noviembre de 1933.
Los conservadores se unieron en la Confederación Española de Derechas Autónimas (CEDA), liderada por Gil Robles. La victoria del centro-derecha (Partido Radical y CEDA) llevó a un gobierno presidido por Lerroux, que paralizó las reformas.
En octubre de 1934, la entrada de ministros de la CEDA provocó insurrecciones en Asturias (revolución social) y Cataluña (proclamación del Estado catalán). Ambos movimientos fueron reprimidos.
Las diferencias entre el Partido Radical y la CEDA llevaron a nuevas elecciones en febrero de 1936.
Los partidos de izquierda formaron el Frente Popular. La victoria fue para el Frente Popular. Azaña fue presidente de la República y Casares Quiroga jefe de gobierno.
Se reactivó el programa de reformas (reforma agraria, Generalitat, procesos autonómicos). Militares como Franco, Mola y Goded fueron destinados lejos de Madrid.
Los sectores conservadores se opusieron. Militares, monárquicos, tradicionalistas y falangistas organizaron un golpe de Estado. El asesinato de José Calvo Sotelo el 13 de julio aceleró los planes golpistas. El levantamiento militar se inició el 17 de julio en el Norte de África y se extendió a la Península, fracasando en las grandes ciudades. Este fracaso desencadenó la Guerra Civil.
El general Queipo de Llano extendió la sublevación por Andalucía, mientras Franco y Mola avanzaron hacia Madrid, que resistió. El gobierno de Giral disolvió el ejército y dio armas a partidos y sindicatos del Frente Popular. Sindicalistas de la CNT-FAI y de la UGT iniciaron un proceso revolucionario. En septiembre, Largo Caballero formó un gobierno con republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas, creando el Ejército Popular.
Las derrotas militares aumentaron la división. El gobierno priorizaba ganar la guerra, mientras grupos radicales querían profundizar la revolución social. Anarquistas y trotskistas del POUM se enfrentaron al gobierno en mayo del 37. Juan Negrín formó un nuevo gobierno con apoyo comunista, proponiendo una paz rechazada por Franco.
En la zona sublevada, el ejército asumió el poder. Franco fue nombrado Generalísimo y jefe de gobierno. Se unificaron falangistas y tradicionalistas en FET y de las JONS. Se prohibieron partidos y sindicatos, se suprimió la Constitución y los estatutos de autonomía, y se recuperó el catolicismo como religión oficial.
El bando republicano contaba con republicanos, socialistas, nacionalistas de izquierda, comunistas y anarquistas. La Guerra Civil duró casi 3 años, con los republicanos a la defensiva.
Fases:
El conflicto fue visto como un choque entre democracias y fascismos. Las Brigadas Internacionales y la Unión Soviética apoyaron a la República. Italia, Alemania y Portugal ayudaron a los sublevados. Francia e Inglaterra se mantuvieron neutrales.
Consecuencias: