Portada » Lengua y literatura » El Cuarto de Atrás: Refugio, Memoria y Metanovela
La escritora alude a la capacidad de recuperar el pasado a través de la escritura y de simbolizar el paraíso perdido de su infancia, que era su refugio y escape. El cuarto de atrás es un símbolo de refugio donde la protagonista es libre. Cuando estalla la Guerra Civil, la protagonista busca otros refugios, ya que el cuarto de atrás se transforma en una despensa, como la isla de Bergai o Cúnigan. Se crea su propio cuarto de atrás en su propia narración. Este es el paso de la infancia a la madurez. Este espacio es simbólico y representa un refugio donde la autora se aísla cuando las circunstancias la sobrepasan.
Inicialmente, el libro trata sobre una novela de memorias, donde la autora rememora hechos autobiográficos. En el desarrollo, la novela es una mezcla del testimonio personal y una novela fantástica. La trama introduce elementos de misterio como la cucaracha, el hombre de negro… En general, el libro es una reflexión sobre el oficio de escribir. En él existen abundantes referencias a obras literarias y a la cultura popular de masas. La obra es un ejercicio de metanovela que se construye mientras se lee.
Carmen no puede dormir (insomnio) y tiene la habitación hecha un caos. En este tropieza con el libro de Todorov y promete escribir novela fantástica. Encuentra cesta de coser de su abuela y cartas de amor, imaginando que es de hombre desconocido. Tras esto, cae dormida.
Suena el teléfono y la despierta, luego un hombre le recuerda que han quedado para una entrevista. Se viste y baja, cuando ve cucarachas, a las cuales les tiene miedo. Después ve un montón de folios que no recuerda haber visto antes, a lo cual el hombre dice que haga memoria. Tras esto, ella recuerda su infancia y adolescencia. Por último, le ofrece té.
Prepara té. Se ve en el espejo y su reflejo la transporta al pasado. Cúnigan como lugar mágico en Madrid. Ella reflexiona sobre el papel de la mujer española del momento. Vuelve a la realidad y va a contarle al hombre lo que ha recordado.
Vuelve con el té. El hombre tiene el grabado de Lutero, ella asustada le pregunta si cree en el diablo. Los folios aumentan. Ambos hablan de recuerdos. El hombre saca una cajita dorada y ofrece pastillas para la memoria, objeto simbólico que hace que se desordenen sus recuerdos y la traslada a la época en la que jugaba al escondite inglés. Es misterioso y circular. Suena el teléfono y el hombre le dice que responda que ya no está allí.
Conversación telefónica entre Carmen y Carola, en la que Carola le pregunta por el hombre (Alejandro) y Carmen dice que no está en casa. Carola le dice que tiene cartas de amor en una maleta doble fondo. Por ello, Carmen duda de la existencia de la conversación. Por último, se cuelga el teléfono y no se sabe si Carmen y Carola hablan del mismo hombre.
Recuerdos juveniles y años como actriz. Carmen le explica al hombre cómo inventó con una amiga un nombre para un lugar mágico, el cual les sirve como refugio. Vuelven los recuerdos del cuarto de atrás y por esto Carola tiene miedo por la tormenta.
El hombre desaparece. La hija de Carmen la encuentra dormida en la cama. Aparecen elementos como una carta azul, estrellas, cucarachas. Carmen encuentra donde estaba el libro Todorov, un bloque de 182 folios: El cuarto de atrás.
La novela transcurre a medida que avanza en su propio viaje interior en busca de su pasado y su propio yo. Hay un juego intelectual: se conjugan elementos teatrales, misteriosos, fantásticos, sentimentales, tradicionales. El espejo es el túnel del tiempo para enfocar recuerdos y reflexiones.
Búsqueda de interlocutor soñado, necesidad de comunicación de la autora y de abandono de la soledad le hace inventar un interlocutor para recuperar el pasado que se encuentra en su memoria, mediante el diálogo con este, pues la autora necesita ser escuchada y salir del silencio y soledad de España. El interlocutor aviva su memoria y recupera el pasado que estaba dormido. La omnipotencia de Franco encierra su libertad en el cuarto de atrás, una vez muerto, le abre la puerta del cuarto para recuperar su memoria mediante la escritura.
Cambia a lo largo del tiempo, la madre sufrió las consecuencias educativas de la época y se esforzó porque su hija no padeciera las mismas limitaciones que ella. La hija de la protagonista es el signo del nuevo tiempo y vive plenamente su libertad. Evolución de la conquista de los derechos de la mujer. 14 Autores y obras de los años 60. Renovación de los mayores: C.J.Cela San Camilo 36, Oficio de tinieblas. Gonzalo Torrente Ballester La saga/fuga de J.B Miguel Delibes 5 horas con Mario. Generación del 1/2 siglo José Manuel Caballero Bonald Ágata, ojo de gato Alfonso Grosso Guarnición de silla. Por último, los 2 autores que se dan a conocer en la década: Juan Benet Volverás a Región y Juan Marsé Últimas tardes con Teresa.
Se propone un testimonio escueto, sin aparente intervención del autor. Su manifestación extrema fue el Conductismo, procedente del Behaviorismo americano y que consiste en limitarse a registrar la conducta externa de individuos o grupos, y a recoger sus palabras, sin comentarios ni interpretaciones.
No se limita a reflejar la realidad, sino que pone de relieve las miserias e injusticias con ánimo de denuncia.
Destacamos:
La colmena 1951 C.J. Cela. El Jarama 1956 Rafael Sánchez Ferlosio. Miguel Delibes El camino 1950 La hoja roja 1959 Diario de un cazador 1955.
Carmen Martín Gaite Entre visillos. Ana María Matute Los Abel.
A finales de los años 50, algunos escritores empiezan a cuestionar la calidad literaria de la novela social. Ello, unido al descubrimiento de la novela hispanoamericana (La ciudad y los perros de Vargas Llosa, Rayuela de Julio Cortázar, 100 años de soledad de García Márquez) y la influencia de los grandes renovadores de la novela universal (Proust, Joyce, Kafka, Faulkner) hacen que surja una novela donde lo importante será la continua experimentación con elementos formales (lenguaje y técnicas narrativas). Se trata de la novela experimental de los años 60.
El argumento pierde importancia y casi desaparece con límites difusos entre lo real y lo imaginativo, a veces con valor simbólico. Aparece el personaje individual, pero siempre en conflicto consigo mismo en la búsqueda de su identidad o con el medio social que trata de destruirlo. Punto de vista: a veces aparece el narrador omnisciente. Otras veces son varios los personajes que nos cuentan la historia (punto de vista múltiple). La narración en tercera persona se enriquece combinándola con la primera y segunda personas. A diferencia de la novela social, donde lo importante era el diálogo, predominan la técnica del monólogo interior (reproducir los pensamientos de un personaje tal como brotan de su conciencia) y las digresiones (comentarios que el autor hace sobre algún hecho o personaje).
Luis Martín Santos es quien cambia el rumbo de la narrativa española con Tiempo de Silencio. En el Madrid de la posguerra, Pedro, un médico investigador del cáncer, se ve involucrado en un aborto clandestino, en unas chabolas a las que había ido para conseguir unos ratones y es detenido. Ya en libertad, un chabolista vengativo asesina a su novia Dorita. Tras su muerte, Pedro se dirige derrotado, a un pueblo castellano. Por el camino, se siente fracasado e, indiferente, piensa que ya ni gritar puede porque ha comenzado un tiempo de silencio. Pero, más que la historia, la obra interesa por las técnicas utilizadas: desorden temporal, distintos narradores, monólogo interior…