Portada » Lenguas extranjeras » El Caso Juanito y el Juego del Fort-Da: Un Vistazo a la Teoría Psicoanalítica de Freud
Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, exploró la psique infantil a través del caso de Juanito, un niño que desarrolló una fobia a los caballos (zoofobia). Es importante destacar que Freud no trató directamente a Juanito, sino que supervisó el tratamiento a través del padre del niño. Esta particularidad, donde la figura paterna y la autoridad médica se unificaron, influyó en la eficacia de la interpretación psicoanalítica.
Desde temprana edad, Juanito mostró un marcado interés por su «cosita de hacer pipí» y por los genitales en general, tanto a través de la observación de animales como de la masturbación. Este interés fue reprimido por su madre, quien lo amenazó con la intervención médica (castración) si continuaba tocándose. Paralelamente, Juanito experimentó episodios de estreñimiento severo, tratados con enemas y laxantes, experiencias que Freud interpretó como traumas relacionados con la pérdida y el control corporal.
El nacimiento de su hermana también fue un evento significativo, aunque Freud consideró que más que los celos, lo que perturbó a Juanito fueron las falsedades y secretos en torno a la sexualidad, que contradecían sus propias observaciones.
Se identificaron varios traumas clave:
El padre de Juanito, guiado por Freud, interpretó que la angustia del niño se originaba en su curiosidad sexual reprimida. La fobia al caballo era una manifestación desplazada de estos conflictos internos.
Freud identificó los siguientes mecanismos:
Otro caso relevante en el estudio del psicoanálisis infantil es el de Ernest, nieto de Freud, cuyo juego fue interpretado como una forma simbólica de lidiar con la angustia de separación.
Freud observó a Ernest, de 18 meses, mientras jugaba con un carretel atado a un hilo. El niño arrojaba el carretel fuera de su vista, pronunciando «o-o-o-o» (que Freud interpretó como «fort», que significa «se fue» en alemán), y luego lo traía de vuelta, diciendo «da» («aquí está»).
Freud interpretó este juego como una representación de la partida y el regreso de la madre de Ernest. Aunque el niño no lloraba cuando su madre se iba, el juego le permitía:
El juego del Fort-Da, por lo tanto, ilustra cómo los niños pueden utilizar el juego para procesar emociones complejas y desarrollar mecanismos de afrontamiento ante situaciones difíciles.