Portada » Lengua y literatura » El Barroco en España: Sociedad, Literatura y Figuras Clave
El Barroco, movimiento cultural que se desarrolla a partir del Renacimiento, se enmarca en una época de inquietud, inestabilidad y crisis durante el siglo XVII:
Algunos escritores se someten al orden político-religioso oficial, así como a los ideales del honor y la limpieza de sangre, con un lenguaje artificioso y exagerado. Otros, en cambio, chocan contra el mundo, lo que les lleva a una reflexión desengañada. Los temas principales son:
Se considera al hombre como un lobo para el hombre, cuya crueldad supera la de las fieras. Por ello, el hombre barroco ha de ser discreto y desengañado.
La vida es breve, un tránsito hacia la muerte. Para reflexionar sobre la muerte, el paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la vanidad de lo terreno, se recurre a:
Góngora es el creador de un mundo poético bello e ideal. En su obra, lo llamativo y hermoso reside en la forma. El gongorismo, llevado a una exageración pedante y ridícula por sus imitadores, se conoce con el nombre despectivo de culteranismo. Predominan los adjetivos, epítetos, metáforas, latinismos sintácticos, cultismos y la mitología clásica.
En el conceptismo de Quevedo y Gracián, lo barroco está en el contenido, en la forma de condensación de conceptos. Se caracteriza por un lenguaje riquísimo, complejo y difícil.
Góngora nació en Córdoba en 1561. Estudió en Salamanca y fue nombrado racionero de la catedral de Córdoba, sin vocación religiosa. Se estableció en Madrid en 1617 y fue nombrado capellán del rey, lo que le obligó a ordenarse sacerdote. Fue centro de polémicas. Arruinado y enfermo, regresó a Córdoba, donde murió en 1627. Tenía un carácter agrio y envidioso, adoptando dos posturas: la huida o la crítica y la burla despiadada.
Sigue un proceso de intensificación de recursos cultos que lleva a la creación de un mundo ideal. Su poética se clasifica en:
Francisco de Quevedo nació en Madrid en 1580, de origen noble. En 1613 marchó a Italia, donde participó en intrigas y conspiraciones políticas. En 1639 fue sospechoso de espionaje y traición, y estuvo en prisión cuatro años. Murió en Villanueva de los Infantes en 1645. Era un hombre de vastísima cultura, dominaba varias lenguas y era el modelo perfecto de hombre barroco: criticaba a la sociedad y al poder, pero era un gran patriota. Vivía frenéticamente inmerso en política y cortesanas, y al mismo tiempo era un espíritu retraído. Era misógino, despreciaba a la mujer, pero su poesía muestra un altísimo concepto del amor y de la mujer como ideal puro y perfecto. Tenía un talante alegre y desenfadado, pero encubría un espíritu desengañado.
Lope de Vega nació en Madrid, hijo de artesanos. Se enamoró de Elena Osorio, mujer casada, y difundió escritos contra su familia que le valieron el destierro. Violó el destierro y raptó a Isabel de Urbina, mujer noble con la que se casó. Se alistó en la Armada Invencible. Pasada la condena de destierro, fue secretario del Duque de Alba y estuvo cinco años dedicado a la creación literaria. En 1594, Isabel murió y Lope regresó a Madrid en 1595. Se casó con Juana de Guardo, no muy agraciada, aunque amaba a Micaela Luján. En 1613, murió su mujer y se hizo sacerdote, pero nuevamente brotó el amor por Marta Nevares, mujer joven y culta, también casada, con quien convivió y tuvo nuevos hijos. Marta quedó ciega y perdió la razón; Lope la cuidó hasta su muerte en 1632. Era una persona muy sincera, se entregaba mucho. El amor humano hace de su biografía una novela sentimental. El amor divino, intenso y sincero, también está presente en su obra. Lope confunde la vida y la literatura; su vida es la fuente de inspiración, y el conjunto de su poesía constituye una autobiografía espiritual.