Portada » Español » Dominando el Sonido en la Radio: Componentes y Técnicas Expresivas
La expresión oral tiene su más genuina representación en la palabra. La palabra hablada posee componentes que la diferencian de la palabra escrita.
Al hablar, se ponen en funcionamiento músculos y articulaciones. Una mala articulación provoca una mala dicción y, consecuentemente, ruido.
En radio, interesa más el nivel del habla que el de la lengua. Importa la realización concreta de los sonidos.
Cada individuo, cada comunidad lingüística, tiene formas muy determinadas de realizar los sonidos. Al emitir un mensaje, se añade además información que no consta en el texto escrito.
La información añadida está determinada por lo que en lingüística se denominan rasgos suprasegmentales. Pueden citarse la intensidad, el tono, el timbre y la duración, o los correspondientes a las características de la dicción acústica, como son la entonación y el ritmo.
La entonación es reconocible incluso por aquellas personas que desconocen el idioma.
La expresión oral va siempre envuelta en la emoción de la palabra dicha. La palabra en los programas informativos es la protagonista, frente a los otros sistemas sonoros.
La radio fue inicialmente un altavoz de la música. La música al aire libre o en un local cerrado era captada y difundida en directo por la radio.
Con la llegada del disco, del hilo magnético y más tarde de la cinta magnética, la radio tenía “toda” la música a su alcance. No se partía de la radio como la generadora de sonido musical, sino que era interpretada por otros instrumentos que utilizaban la radio como medio difusor.
El paso definitivo se dio con la creación de la música electroacústica en estudios y laboratorios sonoros de la radio. Era una música propiamente radiofónica.
Pueden diferenciarse tres grandes usos de la música en la radio:
La música electroacústica ha tenido fundamentalmente dos líneas:
El efecto sonoro se presenta como una sustitución o simulación natural o convencional para designar una realidad reconocible por cualquier oyente.
Antes de proseguir, es básico saber diferenciar entre “efecto sonoro” y “sonido de ambiente” o “fondos de sonido”. El efecto sonoro se refiere al uso de uno o varios sonidos de manera aislada. Los segundos términos sugieren un ambiente.
La expresividad de los sonidos puede concentrarse escuetamente en torno a los siguientes puntos:
El silencio entra en la expresión radiofónica como un elemento más del lenguaje.
El silencio prolongado provoca nerviosismo en el interlocutor y en el oyente.
El silencio también es información. Se ha tenido miedo a usar el silencio en la radio. Podía ser síntoma de un fallo técnico, pero una vez alcanzada la confianza de la audiencia, para que no sospeche de este riesgo, se buscan otros usos, como el silencio informativo, silencio para la reflexión…
La multiplicidad de sonidos, en lugar de enriquecer, entorpece.
El oído humano ha desarrollado una gran capacidad de selección. Los micrófonos no cuentan con esta capacidad selectiva.
Debido a esta circunstancia, el micrófono presenta un caos sonoro.
Paralelamente al desarrollo de la tecnología se indagan nuevos usos de los sonidos. Entre ellos hay que destacar las investigaciones encaminadas a la creación de entornos adecuados para el trabajo, el reposo…
Lo importante es que el oyente no se sienta solo.
La nueva tecnología ya ha abierto caminos en el tratamiento de los sonidos mediante los sintetizadores, gracias a los cuales podrán lograrse otros con la frecuencia, altura, dinámica, intervalos, potencia o timbre similar o totalmente diferente de la del sonido natural. También son destacables las posibilidades de los bancos de sonidos, gracias a la informática para uso radiofónico y su integración en el discurso narrativo.