Portada » Filosofía » Dios, Conocimiento y Dualismo: Comparativa Platón vs. Descartes
Si me cae un problema filosófico relacionado con la existencia de Dios…
En la Antigüedad, concretamente en la Grecia clásica, la existencia de Dios no era un problema planteado tal y como se aborda en la época de Descartes o incluso en la actualidad, pero esto no significa que algunas reflexiones no fuesen en una dirección similar. Los griegos eran politeístas en lo religioso, y la noción del Dios cristiano es posterior. Pero en lo que tiene que ver con la filosofía, tanto en Descartes como en los filósofos de la Antigüedad encontramos la pregunta por el principio de todo: en Descartes, Dios es la sustancia infinita, que crea las otras dos (pensante y extensa). Pero entre los antiguos, encontramos soluciones diversas: los presocráticos hablaron de arché como el principio del que surgía toda la realidad; Platón cree que esta proviene de la Idea de Bien, y Aristóteles planteó la existencia del Primer Motor Inmóvil para referirse al origen de la realidad.
Entre estos autores, contrapondremos la noción de la Idea de Bien de Platón con la concepción de Descartes:
En primer lugar, es importante advertir de que en Platón la Idea de Bien no es Dios, en el sentido cartesiano. Sin embargo, en su filosofía, esta cumple una función análoga a la de Dios.
La Idea de Bien para Platón es el objeto más elevado de conocimiento, tal y como lo es Dios en la filosofía de Descartes. La Idea de Bien es el fundamento ontológico de toda realidad, y es el fundamento epistemológico de todo conocimiento.
En lo que se refiere al fundamento ontológico, esto significa que la Idea de Bien es lo que le confiere existencia a todo lo demás; va primero en el orden de la existencia. Descartes propone algo similar cuando afirma que la sustancia infinita es el origen de las otras dos sustancias, es decir, del resto de la realidad.
Y en lo que respecta al fundamento epistemológico, Platón considera que, de no conocerse la Idea de Bien, no se puede alcanzar el conocimiento como tal. La Idea de Bien permite reconocer al resto de Ideas como Ideas, y reconocer al mundo sensible como falso. Es decir, la Idea de Bien es el verdadero conocimiento. En Descartes, Dios también permite conocer lo que hay de verdad en nuestras ideas: asegura una cierta correspondencia entre las ideas adventicias y la sustancia extramental.
Por lo tanto, aunque la Idea de Bien no es Dios, ambos conceptos cumplen una función similar.
Si me cae un problema filosófico relacionado con el método de Descartes (por ejemplo, “¿cuál es el método adecuado para conocer?”, “¿de qué forma podemos alcanzar el conocimiento (o la verdad)?” etc.
El conocimiento ha sido problematizado desde la Antigüedad, en la Grecia clásica, cuna de la filosofía occidental. Desde muy pronto, los griegos adoptaron la noción de verdad como aletheia, es decir, como descubrimiento. Tenían la convicción de que la realidad se ocultaba tras una especie de velo, y que los sentidos no nos daban un testimonio real. Esto llevó más tarde a posiciones relativistas y escépticas, como la de los sofistas, que desconfiaron de la capacidad humana para conocer la verdad. Otros filósofos, como Sócrates o Platón, afirmaron que la razón podía llevarnos a alcanzar el conocimiento auténtico.
Entre la respuesta al problema de Descartes y Platón encontramos tanto similitudes como diferencias.
Mientras que Descartes propone un método basado en la razón que consta de cuatro pasos, Platón propone otro: la dialéctica, que representa en el símil de la línea que también consta de cuatro pasos (imaginación, creencia, pensamiento discursivo e intelección).
Tanto Platón como Descartes reconocen la importancia de la razón en el proceso de conocer. La razón es la que lleva a la verdad. En Descartes, la razón bien dirigida por el método lleva a conocer las tres sustancias, y en Platón puede acabar en conocer la Idea de Bien. Sin embargo, examinemos el papel que confieren a los sentidos uno y otro.
En Platón, el conocimiento es un proceso que arranca en los sentidos y va abstrayéndose, racionalmente, hasta la realidad, que se conoce sólo a través de la razón y se dirige no hacia lo que se capta por los sentidos (las cosas, que son copias) sino hacia lo que solo se capta racionalmente (las Ideas, la verdadera realidad). Una vez se conoce la realidad inteligible, no es necesario asignarles un papel a los sentidos, pues su objeto de conocimiento se revela falso. En Descartes, por el contrario, el testimonio de los sentidos es descartado desde el principio. En rigor, podríamos decir que para Platón los sentidos aportan un falso conocimiento y para Descartes, estos presentan un conocimiento dudable, no necesariamente falso. En cualquier caso, ambos reconocen que los sentidos nos alejan de la verdad, y que para alcanzar el conocimiento hemos de seguir un procedimiento racional.
Si me cae un problema relacionado con el dualismo antropológico.
Tanto Platón como Descartes sostienen un dualismo antropológico, alma y cuerpo son dos sustancias independientes. Para Platón el alma pertenece al mundo de las Ideas y el cuerpo al mundo sensible, el alma es la parte más importante del hombre y es inmortal. La unión de alma y cuerpo es transitoria y accidental. Mientras está unida al cuerpo, el alma vive como en una cárcel de la que desea liberarse. Por su unión con el cuerpo el alma se encuentra sometido a todo tipo de deseos y pasiones corporales, que obstaculizan su función básica, que es el conocimiento de las Ideas. Durante esta vida el alma puede irse liberando de su sometimiento a las necesidades del cuerpo mediante un procedimiento de purificación. Este puede ser doble, moral e intelectual. El final es la separación del cuerpo, la muerte. Y la filosofía es la forma suprema de liberación o purificación intelectual.
Descartes señala de forma radical alma y cuerpo, ya que los concibe como dos sustancias distintas. Para Descartes el alma es inmortal, pero sobre todo es la primera verdad, es el criterio de evidencia, es el principio de conocimiento. El alma es la razón humana, el pensamiento y la conciencia. Para él el alma no se reencarna, es una sustancia individual, independiente.
El cuerpo para Descartes es aquello que ocupa una extensión, es una sustancia independiente del cuerpo. La interacción entre ambas es la glándula pineal, sede principal del alma, esta solución es la respuesta al problema que le trae la defensa del mecanicismo por el que entiende los cuerpos como meras máquinas.