Portada » Griego » Descubrimiento y Legado de Ebla: Ciudad Clave del Bronce Antiguo
Entre las conquistas de Sargón de Acad se mencionan dos ciudades: Mari y Ebla. Hasta la década de 1970, la ubicación exacta de Ebla era desconocida, a pesar de su reconocida importancia histórica como una ciudad poderosa. En los años 60, la Universidad de Roma inició una búsqueda en Siria para su investigación arqueológica. A unos 70 kilómetros al sur de Alepo, se encontraba Tell Mardikh, un sitio cuya topografía despertó interés. En la superficie de la colina se habían encontrado fragmentos de cerámica del II milenio a.C., mientras que cerca de la cresta se hallaron piezas del III milenio a.C.
El equipo italiano comenzó a excavar el centro de la colina, pero inicialmente solo encontraron restos relativamente recientes. En 1968, descubrieron un busto acéfalo con una inscripción del II milenio a.C. en escritura cuneiforme y un dialecto acadio. La inscripción indicaba que el busto había sido dedicado por Ibbit-Lim a la diosa Ishtar de Ebla. Este hallazgo sugirió que el sitio podría ser la ciudad perdida de Ebla, mencionada en antiguas inscripciones.
En 1973, encontraron un torreón de adobe que contenía numerosos fragmentos de cerámica del III milenio a.C. En 1974, se descubrieron tablillas con escritura cuneiforme en una lengua desconocida. El avance crucial llegó en 1975 con el descubrimiento de un archivo repleto de tablillas con textos. Estos eran los archivos del palacio. La decodificación de palabras clave como Malik (rey) permitió descifrar los textos, escritos en una lengua semítica utilizando la escritura cuneiforme. Los italianos habían encontrado los archivos del palacio de la ciudad que rivalizaba económicamente con el Imperio Acadio: Ebla.
Los textos del II milenio a.C. que mencionan Ebla son complejos. El eblaíta de este período es una lengua difícil de interpretar debido a la escasez de «diccionarios» utilizados por los escribas de la época. Se han recuperado alrededor de 14,000 textos, entre completos y fragmentos, aunque se cree que representan solo una fracción de los textos originales de la ciudad. Ebla no solo se menciona en sus propios textos, sino también en documentos de otros pueblos, lo que facilitó su descubrimiento.
A pesar de la abundancia de textos, ninguno constituye un texto histórico en sí mismo, como una Lista Real, a diferencia de otras ciudades. Sin embargo, los documentos encontrados permiten una reconstrucción bastante fiable de la historia política de Ebla. Dos monarcas destacan en la monarquía eblaíta: Igris-Khalan e Ish`ar-Damu. Durante el reinado de Igris-Khalan, Ebla se enfrentó a Mari, que era superior en fuerza. Sin embargo, bajo Ish`ar-Damu, Ebla superó a Mari, lo que llevó a un conflicto económico con el Imperio Acadio. Ebla era un estado grande con un floreciente comercio de tejidos de lujo.
Alrededor del año 2300 a.C., los acadios destruyeron el palacio de Ebla (lo que permitió la preservación de los archivos), neutralizando su poder. Sin embargo, la ciudad en sí no fue destruida, solo el palacio, que era el centro del poder eblaíta.
La sociedad de Ebla se puede reconstruir gracias a los textos encontrados. La estructura política era similar a la de otras realezas del Cercano Oriente: una monarquía dinástica donde el rey y la reina compartían poderes, pero también tenían roles específicos. El título del monarca era En o Malikum, mientras que el de la reina era Maliktum. El uso del término sumerio para el rey refleja la influencia sumeria en Ebla.
Los reyes mantenían relaciones internacionales, principalmente comerciales, con otros monarcas. El palacio funcionaba como residencia real, centro financiero y archivo del reino. Además de la Familia Real, existían dos instituciones clave:
También existía un Lugal llamado Ba`lum, que actuaba como gobernador provincial. El resto de la sociedad se dedicaba a diversas actividades: comerciantes, funcionarios, soldados mercenarios (Hamazi, a menudo extranjeros contratados por el monarca). Aunque se sabe poco sobre la sociedad en general, se cree que era similar a la de otras civilizaciones contemporáneas.
La mayoría de los textos del archivo de Ebla son de naturaleza económica. Revelan que la economía eblaíta se basaba principalmente en la agricultura de secano, comparable a las economías basadas en la agricultura de regadío. La ganadería también desempeñaba un papel importante, creando un sistema económico completo y avanzado. El comercio era crucial: la gran cantidad de telares estatales generaba un importante movimiento de tejidos de lujo para la exportación, junto con muebles de lujo con incrustaciones. En Ebla se encontraron los tratados comerciales más antiguos conocidos, incluyendo un tratado entre Ebla y Abarsal.
La cultura de Ebla, reflejada en los documentos escritos, era rica. Además de los textos económicos y legales, se han encontrado textos religiosos, rituales y diccionarios utilizados por los escribas. Esto confirma que Ebla era una cultura desarrollada que adaptó la escritura cuneiforme a su propia lengua. Desde el punto de vista religioso, algunos dioses eblaítas son los antepasados de los dioses fenicios, como Kura, Hadda, Barama y Raspa.