Portada » Filosofía » Descartes, Hume y Platón: Exploración del Conocimiento, la Realidad y la Política
Pensadores como Descartes y John Locke intentaron explicar en qué consiste el conocimiento científico y cuál es el mejor método para alcanzarlo. El objetivo principal de la filosofía de Descartes es establecer un método racional que nos permita distinguir lo verdadero de lo falso. Es decir, quería encontrar una forma clara de saber cuándo una teoría científica es correcta y cuándo solo parece serlo pero no lo es. Para ello, Descartes identificó dos tipos de conocimiento válidos:
Después de definir estos tipos de conocimiento, Descartes se centró en el método → garantía de conocimiento. En su Discurso del método, enumera cuatro pasos fundamentales:
Después de definir su método, Descartes decidió aplicarlo a la filosofía. Comparó el conocimiento científico con un árbol. Las raíces representan la metafísica, que estudia las verdades más básicas y universales, como la sustancia y el ser. Estas son la base de todo nuestro conocimiento. El tronco es la física o filosofía natural, que se refiere al conocimiento del mundo visible y objetivo. La copa del árbol incluye áreas como la mecánica, la medicina y la moral. Para Descartes, el método es como el «suelo» que alimenta las raíces del árbol, asegurando que el conocimiento sea sólido y verdadero. Solo con un método confiable podemos llegar a las verdades más generales, como las de la metafísica.
Luego, Descartes aplicó su método a las verdades de la filosofía a través de la duda metódica. Este proceso no busca destruir el conocimiento, sino separar lo verdadero de lo falso para construir una ciencia segura. Para ello, examinó las fuentes de conocimiento:
A pesar de dudar de todo, Descartes llegó a una conclusión clave: si puedo dudar o equivocarme, es porque pienso, y si pienso, entonces existo. Esto lo resumió en su famosa frase: «Pienso, luego existo» (cogito, ergo sum). Esta fue la primera gran verdad de su filosofía. Decir «Pienso, luego existo» significa reconocer que el Yo es una sustancia que piensa (res cogitans), independiente del cuerpo (res extensa). Hasta ahora, solo se ha demostrado la existencia de la mente, no del cuerpo. Esta afirmación es la primera verdad indudable y el criterio para aceptar otras verdades: solo lo claro y evidente como esto es verdadero.
Pero surge un problema: ¿cómo demostrar que existe algo más allá del Yo? Para evitar el creer que solo el Yo existe, Descartes intenta probar la existencia de Dios, lo que garantizaría otras verdades. Distingue tres tipos de ideas:
Descartes afirma que «las ideas tienen la misma realidad que su creador». Así, la idea de perfección debe venir de un ser perfecto. Este criterio de realidad objetiva le permite demostrar que existe una realidad más allá del Yo.
Descartes intenta demostrar la existencia de Dios para asegurar otras verdades más allá del «Pienso, luego existo». Para ello, usa dos argumentos principales:
La antropología cartesiana es consecuencia de su metafísica. Para Descartes, el ser humano está compuesto por dos sustancias distintas: el cuerpo (res extensa) y el alma o mente (res cogitans). Este enfoque se conoce como dualismo antropológico. Descartes, como Platón, considera que el alma es más importante que el cuerpo y le atribuye dos funciones fundamentales: la voluntad y el entendimiento. Según él, debemos guiar nuestra voluntad por lo que sabemos que es cierto y verdadero, ya que la voluntad es la fuente de los errores cuando aceptamos como verdadero algo que no está claro.
Pero, ¿cómo se conectan el cuerpo y el alma si son independientes? Descartes explica que, aunque son sustancias separadas, interactúan. Por ejemplo, sentimos dolor cuando el cuerpo sufre daño, o movemos el cuerpo cuando lo deseamos. Descartes propone que esta conexión ocurre en la glándula pineal, un órgano que produce algo así como «espíritus animales» que permiten la comunicación entre el alma y el cuerpo.
Además, Descartes habla de las pasiones, que son emociones o sensaciones que afectan al alma pero tienen su origen en el cuerpo. Estas son involuntarias, y el alma debe aprender a controlarlas para vivir de manera equilibrada y armoniosa.
Para Descartes, una sustancia es algo que existe por sí mismo y no necesita nada más para existir. En sentido estricto, solo Dios cumple esta definición, pero Descartes también reconoce otras dos sustancias porque muestran cierta independencia:
El único conocimiento seguro que tenemos de la materia es en su aspecto más abstracto, que tienen dos propiedades (cualidades)
Descartes afirma que el desarrollo de la física, como el resto del conocimiento, debe basarse en principios deductivos. Los primeros principios de los que parte la física son:
Según Descartes, el universo funciona como una máquina perfecta regida por leyes mecánicas predecibles, donde todo sigue causas y efectos. La libertad no pertenece al mundo material (res extensa), sino solo a la mente (res cogitans).
El propósito de Hume es investigar en qué consiste el conocimiento científico y cuáles son sus límites. El empirismo como corriente filosófica defiende que todo conocimiento debe fundarse en la experiencia.
Hume denomina percepciones a todos los contenidos de nuestra mente y los clasifica en dos tipos:
Los procesos mediante los cuales asociamos ideas simples se denominan leyes de asociación. Son las leyes que nos permiten conectar pensamientos y generar nuevas ideas complejas
El empirismo rechaza la existencia de ideas innatas.
Hume establecerá el siguiente criterio de verdad: solamente podemos considerar conocimiento toda aquella idea que se corresponda con una impresión percibida sensorialmente. Esto es denominado criterio de verificabilidad y establece como fundamento y límite de nuestro conocimiento la experiencia sensorial. Hume distingue dos tipos de conocimiento que puede alcanzar el entendimiento humano:
Hume empezará a aplicar su criterio de verificabilidad a las ideas tradicionales de la metafísica racionalista para eliminar los conceptos que no tienen utilidad teórica alguna.
Hume cuestiona la relación de causa y efecto, argumentando que nunca hallaremos un dato de la experiencia que se corresponda con la “necesidad de la causalidad”. La experiencia sólo nos da cuestiones de hecho (como la percepción de un color o un sonido), pero no demuestra que un fenómeno A (cómo prender fuego a un papel) siempre cause un fenómeno B (su combustión).
En lugar de basarse en pruebas, nuestra creencia en la causalidad surge del hábito o la costumbre, ya que percibimos que, en condiciones normales, un fenómeno suele seguir a otro. Por ello, Hume concluye que las leyes causales son fruto del hábito y que son solamente probables y deben estar continuamente sometidas a revisión, ya que tienen un carácter hipotético.
Hume adopta un escepticismo moderado: no niega la verdad científica, pero insiste en que las cuestiones de hecho siempre son probables y deben revisarse para perfeccionar nuestras teorías. Además, conceptos como las ideas de Yo, sustancia y mundo son creencias fundamentales que, aunque indemostrables, guían nuestro conocimiento y nos permiten entender unitariamente la realidad que investigamos, aunque nunca podamos decir que son absolutamente verdaderos
Locke es clave en la fundamentación del liberalismo. Su teoría proviene de la crítica al absolutismo y los privilegios inherentes al sistema aristocrático. En esta, propone un modelo que defiende los derechos individuales fundamentales. El objetivo de Locke era elaborar una teoría política que justifique la transición hacia un sistema basado en:
Defendiendo la idea de que el origen de la autoridad es, el acuerdo racional entre individuos libres e iguales.
En su propuesta describe 3 tipos de estados: Estado de Naturaleza, El ser humano vive acorde a la ley natural, el Ser Humano nace en un estado de perfecta libertad, igualdad y capacidad de trabajar. Todos son jueces, los Seres Humanos tienen el derecho y capacidad de castigar a quienes no cumplen la ley natural. La propiedad es el resultado del trabajo. Nadie puede acumular más de lo que puede usar. “Todos somos dueños de nuestro cuerpo y esfuerzo”.
Hay 2 motivos fundamentales los cuales tienen como consecuencia la transición al Estado de guerra: la introducción del dinero, lo cual permite la acumulación y eso genera desigualdades que contribuyen al surgimiento de conflictos, y la falta de jueces imparciales, lo que provoca posibilidad de excesos y abusos.
El Estado de guerra implica la violación de la ley natural, en este estado, se da una situación de enemistad y destrucción abierta que surge cuando una persona o grupo trata de someter a otros a su poder absoluto. El estado de guerra no es exclusivo del estado de naturaleza, pues se puede dar dentro de una sociedad civil. Es el opuesto a la razón y la convivencia pacífica. En cuanto a la esclavitud, Locke la considera una violación de la ley natural, y equivale a la negación de la condición humana.
La razón para abandonar el Estado de Naturaleza es evitarlo mediante la creación de una sociedad política. Hay 2 motivos por los que se da la transición al Estado Social: la libertad es un derecho inalienable y el contrato social.
El Estado Social se basa en el contrato social, que es el acuerdo entre individuos libres y razonables con el objetivo de garantizar la seguridad de su vida, la libertad y la propiedad. Este pacto permite a los ciudadanos volver a proteger la ley natural y para ello crean un gobierno imparcial que se encargue de ello. El gobierno consta de 3 poderes: el poder ejecutivo, legislativo y federativo. “El límite de la ley positiva es la ley natural”.
Locke, defendiendo el derecho a la resistencia frente a gobiernos tiránicos, establece la siguiente medida: si un gobierno viola el contrato social y actúa contra los intereses de los ciudadanos, estos tienen el derecho de disolverlo, determinando así que la soberanía reside en el pueblo.
Crítica al Gobierno del Más Fuerte
En La República, Platón critica la política de su tiempo, donde los más poderosos imponen su voluntad sin preocuparse por la justicia. Él propone que la verdadera justicia está en que cada persona cumpla su rol dentro de la comunidad y haya un orden en la sociedad.
Origen y Finalidad de la Polis
La polis surge de la necesidad de que los individuos se distribuyan las funciones productivas y se organicen de manera más efectiva. Su fin es la supervivencia material y, además, que los ciudadanos logren una vida buena (eudaimonía).
La Utopía de «La República»
A través de un enfoque racional, Platón diseña un modelo ideal de polis (busca corregir las imperfecciones de los gobiernos tradicionales) con tres clases, cada una adecuada a su naturaleza:
Roles Naturales y Justicia Política
Cada clase debe cumplir su función según sus cualidades naturales, sin distinción por familia ni riqueza. Guardianes y filósofos renuncian a la propiedad privada para evitar la avaricia y el deseo de poder, se divide la ciudad en clases para garantizar su orden y efectividad política.
Platón analiza diferentes tipos de gobierno para ver cuál es el más virtuoso.
La mejor forma de gobierno sería la monarquía o el gobierno de un filósofo, porque, al igual que el individuo virtuoso, una ciudad será justa si está dirigida por personas sabias y racionales. Sin embargo, la monarquía puede corromperse si se descuida la justicia y el orden en la sociedad.
Luego, Platón describe cómo los gobiernos se van degradando en este orden:
Con este análisis, Platón no solo critica los gobiernos de su tiempo, sino que también establece un ideal de justicia que va más allá de las limitaciones políticas de su época, buscando una sociedad basada en el bien común y la virtud.
Relación entre los diversos elementos de la antropología, ética y política platónica:
Antropología (alma) |
Ética (virtudes) |
Política (clases sociales) |
Concupiscible |
Templanza |
Productores |
Irascible |
Valentía |
Guardianes |
Racional |
Sabiduría |
Gobernantes-Reyes |
La búsqueda del conocimiento ha sido una de las preocupaciones centrales de la filosofía. René Descartes y David Hume, aunque pertenecientes a tradiciones filosóficas distintas, abordaron esta cuestión desde perspectivas opuestas. La pregunta sobre la necesidad de un método para hallar el conocimiento nos lleva a analizar el racionalismo cartesiano y el empirismo humeano, dos corrientes que representan visiones antagónicas sobre la forma en que accedemos a la verdad. Descartes, en sus «Meditaciones Metafísicas», desarrolla un método basado en la duda metódica, con el fin de hallar un fundamento absolutamente seguro para el conocimiento. Al aplicar esta duda radical, rechaza todo aquello que pueda ser falso o incierto, hasta llegar a una verdad indudable: «Pienso, luego existo». A partir de este punto de certeza, establece un sistema basado en la razón y la deducción lógica, argumentando que el conocimiento verdadero debe derivarse de principios evidentes y autoevidentes. Para Descartes, un método riguroso es esencial para alcanzar la certeza y evitar el error, ya que considera que los sentidos pueden engañarnos y que solo la razón es fiable.
Por otro lado, Hume rechaza la idea de un método racionalista y sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia sensorial. En su «Investigación sobre el entendimiento humano», argumenta que la mente no posee ideas innatas y que todo lo que conocemos es producto de la percepción. Distingue entre «impresiones», que son percepciones directas y vívidas, e «ideas», que son copias debilitadas de esas impresiones. Para Hume, el conocimiento no se obtiene mediante un método deductivo, sino a través de la costumbre y la asociación de ideas basada en la experiencia. Su crítica al principio de causalidad ilustra su escepticismo: no podemos demostrar racionalmente que un evento cause otro, sino que simplemente observamos su repetición constante y asumimos su conexión.