Portada » Psicología y Sociología » Desarrollo Emocional, Cognitivo y Moral: Desde la Infancia a la Adolescencia
La emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea.
Diversas emociones surgen en diferentes momentos a lo largo de los primeros años: Interés, aflicción, disgusto.
Conjunto de emociones presentes al nacer o que surgen en el primer año. La alegría desde la 4º a la 6º semana, aparecen la ira, sorpresa y tristeza a los 3 – 4 meses, temor 5- 7 meses.
Temblor, sonrojarse, sudoración, respiración agitada, dilatación pupilar, aumento del ritmo cardíaco.
Utilización de las expresiones emocionales de los demás para inferir el significado de situaciones. Avances gracias al lenguaje y juego simbólico en la comprensión de emociones.
Dadas principalmente en la época escolar donde pueden manejar más información: ojos, sonrisa, contenido.
Estrategias para manejar las emociones. Al final del primer año: los bebés desarrollan estrategias para reducir emociones negativas como mecerse solos, masticar objetos, alejarse de personas u objetos que los lastiman.
A los 3 años los niños aprenden a ocultar sus sentimientos y durante la edad escolar cada vez aprenden qué emociones deben mostrar en situaciones sociales particulares.
El desarrollo de la autoconciencia significa que el niño empieza a entender su separación de otras personas y otras cosas.
Erikson afirma que la principal tarea psicosocial a cumplir entre el año y los 2 años de edad es el desarrollo de la autonomía. A medida que va emergiendo el yo, los niños empiezan a desear cierto grado de independencia, quieren comer solos, explorar el mundo, hacer lo que desean sin verse demasiado restringidos por las personas encargadas de su cuidado.
Entre los 3 y 5 años de edad, se inicia este período, durante el cual los niños desarrollan un yo separado de la madre. Los infantes aún dependen de la madre, pero a medida que van desarrollando una mayor separación física y psicológica, necesitan lograr un equilibrio entre su conflicto de dependencia-independencia mientras se desarrolla un sentido del yo.
Cuando los niños presentan una conciencia real, empiezan a definirse a sí mismo, a desarrollar una identidad. A los 3 años, las características definidas de sí mismo son exageradas. En la escuela presentan un desarrollo del yo más real.
La lucha entre niños de 2 años por un juguete es una señal del desarrollo del yo. Al principio los niños con frecuencia, declaran el sentido del yo siendo más posesivos con sus objetos. La habilidad para distinguir el yo del otro, también les permite aprender cómo resolver riñas y compartir.
Se refiere a la percepción del yo como un ser separado, distintos de las personas y de los objetos del mundo circundante.
Capacidad para reconocerse a sí mismo en un espejo o en la fotografía. Alrededor de los 2 años, el reconocimiento del yo está bien establecido. Los niños sonríen más frente a una foto de sí mismos que de otros niños y casi todos ya usan su pronombre personal (yo-mi) para referirse a ellos mismos.
La falta de ejercicio físico afecta la salud mental y física. El hecho de practicar deporte reduce la ansiedad, el estrés y aumenta la autoestima.
Los adolescentes necesitan más horas de sueño que las que necesitaban cuando eran más jóvenes. La privación de sueño puede socavar la motivación y provocar irritabilidad, lo que puede causar bajo rendimiento escolar y falta de concentración.
La obesidad es una enfermedad que actualmente está padeciendo gran parte de la población mundial y es alarmante para los profesionales de la salud, debido a que desencadena gran cantidad de enfermedades físicas y psicológicas.
Los factores ambientales desempeñan un importante rol en el desarrollo de la obesidad, existe un gran número de éstos, los que pueden clasificarse en dos grupos: de los padres y de los niños.
Se ha podido observar que en adolescentes obesos se encuentran trastornos de ansiedad, culpa, depresión, frustración, sentimientos de rechazo y vulnerabilidad que conducen a un aislamiento, soledad y mayor depresión, inactividad y consecuente aumento de ingesta, iniciándose entonces un círculo vicioso.
Pueden ser agrupadas en psicosociales y médicas, las primeras calificadas como las más permanentes. Tanto los niños como los adolescentes obesos sufren constante discriminación, siendo estigmatizados, lo que desencadena en angustia, depresión, bajo autoconcepto, aislamiento e inseguridad.
Trastorno que comienza en la adolescencia y se caracteriza por una preocupación obsesiva por estar delgado.
Trastorno alimentario en el que la persona come regularmente grandes cantidades de alimento y después purga el cuerpo por medio de laxantes, vómito inducido, ayuno o ejercicio excesivo. Personas con bulimia sienten obsesión con su peso y figura.
Una minoría significativa de personas abusa de las drogas.
Uso dañino de alcohol u otras drogas.
Puede ser fisiológica, psicológica u ambas.
Son complejos, interactivos y difíciles de separar. Dentro de este grupo diferenciaremos el nivel microsocial y macrosocial.
Se refiere a aquellos contextos más inmediatos en los que el sujeto participa directamente; por ejemplo la familia, el grupo de iguales, la escuela. Engloba a las relaciones con los demás, los modelos de comportamiento a que debe ajustarse el individuo.